Cada seis días se rompe una rodilla en nuestra Liga

Fútbol | La verdad sobre la plaga de lesiones

Cada seis días se rompe una rodilla en nuestra Liga

Cada seis días se rompe una rodilla en nuestra Liga

Varios han sido los argumentos que se han puesto sobre la mesa para justificar la plaga de lesiones que asola a la Liga en apenas tres meses de competición. Sólo en Primera se han producido ya 15 roturas de ligamento cruzado anterior de la rodilla: una cada seis días desde que comenzara el campeonato el pasado 27 de agosto. En este texto, desde la perspectiva de un médico de fútbol con una larga carrera profesional, se desmienten, puntualizan y agregan las posibles causas y la prevención para tanta lesión.

Ha saltado la alarma por el número de lesiones graves que diariamente se producen en los terrenos de juego, sobre todo a nivel de la rodilla. El análisis de las causas más importantes de estas incidencias requiere del estudio detallado que a continuación enumeramos:

1. Se habla de terrenos de juego en malas condiciones o superficies irregulares. No es cierto.

Lejos quedan aquellas imágenes de campos totalmente embarrados y encharcados, donde difícil era controlar el balón y el equilibrio.

Antiguamente se entrenaba y se jugaba en el mismo campo.

Hoy día la aparición de las ciudades deportivas permite entrenar en campos diferentes a los que se juega. Y esto no ya sólo en Primera División, sino incluso en Tercera.

De tal forma que los campos de fútbol actuales cada día son mejores y a veces están como auténticas alfombras.

2. Hierba sintética:

Lejos también quedan aquellos campos con hierba artificial que provocaban graves lesiones. La hierba sintética ha mejorado tanto que muchas veces parece césped natural.

3. Dureza del deporte:

Recordar que las entradas fuertes y violentas no son como antaño, cuando no existían tarjetas, ni amarillas ni rojas directas.

Si visionamos despacio los vídeos de las jugadas donde se lesionan los jugadores, podemos observar que una gran parte de las lesiones se producen sin contactos. Es decir, ellos solos. En determinados gestos deportivos hay un fallo biomecánico de la rodilla, los elementos estabilizadores fallan y se produce la temida rotura de L.C.A. (rotura de ligamento cruzado anterior).

4. Falta de preparación física:

¡Pero si los futbolistas actuales son auténticos atletas! En el fútbol de ahora tendrían dificultades para jugar muchas de las estrellas legendarias del balompié mundial. Figuras como la de Puskas, por ejemplo, son impensables hoy en día.

Cuáles son las auténticas causas

1. La fatiga muscular, tanto en su vertiente física como psíquica.

Las temporadas cargadas de partidos, competiciones y entrenamientos.

Ha aumentado el número de partidos con las selecciones nacionales, tanto oficiales como amistosos. Y están las selecciones autonómicas.

Y luego las competiciones oficiales de clubes: Champions, UEFA, Liga y Copa.

Antes, un jugador disputaba 40 partidos y hoy en día puede jugar entre 60 y 70 partidos con sus correspondientes largos viajes en avión, largas esperas en los aeropuertos, etc.

Desde hace mucho tiempo venimos diciendo que la espera en un aeropuerto produce más cansancio físico y psíquico que un entrenamiento intenso.

2. Falta de descanso: Este es uno de los factores fundamentales. El deportista no es una máquina. Como todo ser humano, tiene sus inquietudes y necesidades, tanto en la esfera física como en la psíquica.

No vale el argumento de que "gana muchos millones".

El organismo humano, después de un esfuerzo, requiere un tiempo de descanso para la recuperación del cuerpo. Esta cuestión es innegable.

Ayudar en exceso al organismo, con productos naturales o artificiales para una más pronta recuperación, puede pasar factura en un futuro próximo.

El organismo tiene timbres de alarma naturales para avisarnos de que algo no va bien: dolor, fatiga, cansancio, dificultad para conciliar el sueño, irritabilidad, etc.

Y a estos timbres de alarma muchas veces los enmascaramos con antinflamatorios, productos para una pronta recuperación post-competicional, etc.

3. La obsesión por el entrenamiento.

Debemos de individualizar más los entrenamientos de equipo en la vertiente física. La carga o volumen de trabajo debe de estar de acorde con la condición fisiológica individual de cada jugador.

La parte táctica debe de ser igual para todos, sin embargo la parte física debe de ser individual. "No por entrenarse más se consigue mejor rendimiento físico, pero sí por entrenarse mejor".

4. Pretemporadas mal planificadas:

Las pretemporadas tienen un doble objetivo:

A.- Mucho conocimiento de los jugadores entre sí y adaptación de las nuevas incorporaciones a la filosofía de su nuevo club.

B.- Preparar físicamente a los futbolistas para afrontar la nueva temporada en las mejores condiciones físicas y obtener así un mayor rendimiento deportivo.

Sin embargo, muchos dirigentes deportivos anteponen el beneficio económico a los logros deportivos llenando las arcas económicas del club a la vez que vacían la condición física del jugador, y esto al final se paga.

Medidas preventivas

Ante este aumento del número de lesiones, los responsables del área médica y física elaboramos una serie de medidas encaminadas a prevenir el excesivo número de lesiones. Pero estas medidas no siempre pueden llevarse a cabo por imperativo del deporte.

1. Trabajo de propiocepción.

Los sistemas de prevención, entre los que juega un papel principal la propiocepción, provocan hoy en día que hayan disminuido, o no hayan aumentado al mismo ritmo, las lesiones musculares, las articulares, los esguinces de tobillo o las tendinitis. Sin embargo, en cuanto a la rodilla la propiocepción y, en consecuencia, la prevención, tienen un límite. La gran masa muscular de los deportistas lleva consigo que, ante determinados gestos deportivos de frenada o giro, la energía cinética desplegada no puede ser soportada por el ligamento cruzado anterior, que termina rompiéndose.

2. Aumento del número de jugadores de la plantilla.

La rotación de los jugadores nos permitiría mayor descanso. Pero ojo, el descanso que sea por no jugar y que no se vea contrarrestado con una mayor carga de trabajo en los entrenamientos o mayor número de entrenamientos.

3. Respetar más el descanso del deportista.

A lo largo de mi vida he escuchado en muchas ocasiones esta frase a los jugadores: "Doctor, tengo ganas de perder de vista por dos días seguidos a mis compañeros de vestuario. Les veo más que a mi mujer".

Yo sé que la recuperación activa es buena después de un partido. Pero también sé que la recuperación psicológica es tanto o más importante que la física.

Por este motivo siempre he puesto en duda la obsesión de muchos entrenadores por, nada más bajarse del avión, con cansancio después del partido y falta de sueño por el viaje, ir directamente al campo de entrenamiento. Los que no han jugado se someten a un entrenamiento más intenso, y los que han jugado a un entrenamiento de recuperación. Y, al día siguiente, otra vez entrenamiento para preparar el partido siguiente.

¿Y el descanso y la liberación física y mental, dónde están?

Luego es fácil cargar contra el jugador por falta de actitud. Y nos olvidamos que el deportista de élite o profesional es un ganador nato que siempre, siempre, quiere triunfar.

4. Control clínico.

Realización de análisis de sangre mensuales para ver diferentes parámetros entre los que destacan: el FE y ferritina, selenio e índice de cortisol y la testosterona libre, ya que la medida de todos ellos nos permite comprobar el estado de fatiga del jugador y establecer criterios de recuperación individualizada. Asimismo, es importante el estudio de los radicales libres, que actúan sobre las membranas celulares.

5. Control físico. Analizar aspectos como:

A.- Cuantificar las cargas de trabajo según el calendario de competición y no dependiendo del capricho del entrenador de turno.

B.- Prevención de la fatiga, con nuevos tipos de entrenamiento.

C.- Ajustar la intensidad de los entrenamientos.

D.- Prevenir el sobreentrenamiento.

Para ello disponemos de una series de pruebas como:

- Test de esfuerzo.

- Test de campo.

- Valoración de la fuerza y explosividad.

No olvidemos que lo que precipita el traumatismo final es el nivel competitivo.

6. Control dietético.

Cada día tiene más importancia una buena alimentación para obtener un mejor rendimiento deportivo.

Este control debe ser llevado a cabo por el jugador, no sólo en las concentraciones, sino fundamentalmente en su casa.

La hidratación es asimismo fundamental para la recuperación del esfuerzo y la fatiga.

7. Medidas de recuperación:

- Rehidratación.

- Nutrición post-esfuerzo.

- No ingerir alcohol después del esfuerzo, ya que esto retrasa la recuperación de la glucosa.

- Estiramientos post-competición. Individuales y asistidos.

- Masajes de drenaje después de cada partido para ayudar a la eliminación de los productos de desecho, sobre todo el ácido láctico.

- Inductores del sueño. Después de un partido es difícil a veces conseguir dormir. Los inductores del sueño ayudan al descanso profundo, y en consecuencia a una mejor recuperación de la fatiga.