Irureta, 600 partidos

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Irureta, 600 partidos

Irureta, 600 partidos

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"Lo estoy pasando mal porque no estoy acostumbrado a perder"

Cuentan las crónicas de un 4 de septiembre de 1988 que un joven técnico, y para más inri debutante, mojó la oreja a uno de los grandes. Nada más ni nada menos que a Maguregui. Y es que Javier Irureta debutó en Primera División a lo grande, como preludio de lo que iba a ser su carrera en la máxima categoría del fútbol español, con una sonada victoria en el banquillo del Logroñés y venciendo a su equipo del alma: el Atlético.

Ahora, a punto de celebrar su partido 600 en Primera División, el tercer técnico con más partidos en la máxima categoría tras Luis Aragonés (757) y Miguel Muñoz (608), no atraviesa su mejor momento. "No lo estoy pasando nada bien porque yo no estoy acostumbrado a perder". Pero, pese a todo, Irureta dice que tiene fuerzas para seguir. "El Consejo de administración me mostró su confianza, pero no voy a ser un obstáculo para el Betis. Siempre es bueno contrastar ideas con los dirigentes y analizar una situación que nos preocupa a todos", comentó el técnico vasco, que no piensa en bajarse del tren: "No he pensado en dimitir. He tenido dudas, pero no he pensado en tirar la toalla. ¿Si me siento con fuerzas? Yo me siento entrenador y tengo la obligación de estar ahí. ¿Mi grado de responsabilidad? Creo que habré fallado en la misma medida que mis jugadores, no me excluyo".

No pueden ser más oportunas estas palabras, porque el éxito (más que el fracaso) ha ido de la mano del técnico irundarra. Jugó la Copa de la UEFA con el Oviedo y con el Celta. Ganó una Liga, una Copa del Rey y dos Supercopas de España con el Superdepor. Disputó las fases finales de varias competiciones europeas, y hasta se dio el lujo de ganar un partido -récord dentro del récord- con nueve españoles en la formación titular, quizá un portento mayor que todos los trofeos obtenidos.

Un palmarés que, sin embargo, le dejó fuera de los banquillos la pasada campaña. Un año sabático que aprovechó para observar el fútbol como espectador y estar con su familia hasta que Lopera -al que no conocía personalmente- llamó a su puerta para poner armonía y tranquilidad a una plantilla un tanto descolocada por la mano dura de Lorenzo Serra Ferrer.

De momento, los triunfos no han llegado. El actual Irureta está sufriendo más de lo que esperaba cuando aterrizó en Sevilla con las maletas llenas de ilusión. Su talante siempre amable y simpático se ha visto algo empañado debido a la difícil situación que está soportando en la entidad verdiblanca. Su objetivo: celebrar su partido 600 con una victoria.