¡No se ha roto nada!

Mundial 2006 | España 1 - Francia 3

¡No se ha roto nada!

¡No se ha roto nada!

Fue duro, lo está siendo y lo será un tiempo. Pero no, no se ha roto nada. Aquí empezó su camino una nueva Selección. Perdió. Como tantas otras. Pero de otra manera. Hay que seguir creyendo en esta manera de ser...y de jugar.

Ribery.

Lo apadrina Zidane y cuentan los franceses que impuso su titularidad. Si es así, Zizou será un técnico magnífico. Volviendo a Ribery: su gol fue el principio del fin. Les dio alas y cortó las nuestras. La Marea Roja lo vio venir: sus caras en el descanso pintaban a que llevábamos una cornada. Era mortal.

Zidane sigue.

Consolémonos los futboleros: Zizou sigue al menos un partido más. Tendrá la suerte que Raúl (99 partidos internacionales ayer) no tuvo, vérselas con Brasil. Que le vaya bien. Jugó un partido correctito y le sobró el gol a su amigo, el que más en el Madrid, Iker.

La Eurocopa.

En plena depresión, casi una hora después del partido, dijo Torres: "Hay que pensar en la Eurocopa". Que arrancará en septiembre. Francia ganó limpiamente. Pero no deja tierra quemada. Ni entre la gente ni entre los jugadores: ¡Queda la ilusión!

El final de Sergio.

Pitó el árbitro y Zidane se fue hacia él al verle llorar. Lo abrazó. Lo besó. Sumen sus años, los de Cesc, Torres, Casillas, Villa Jugaron para merecer algo mejor, pero el Mundial es así: Suiza se fue a casa sin perder un partido ni encajar un gol; Ucrania sigue y les metimos cuatro. La primera derrota española fue decisiva. ¡Ay el cruce!

La profecía.

De Shevchenko. La conocíamos, pero no queríamos contarla por si daba mal fario. Tras el partido inicial, les dijo a sus compañeros: "Tranquilos. Nos han dado un baño, pero ellos se irán en octavos y nosotros no. No conviene ser primeros de este grupo". A éste, ¿le ha fichado Abramovich para jugar o para hacer quinielas?

Nuestra gente.

Llevaban pintadas las caras, a algunos se les corría el rímel rojo y amarillo al final del partido. Habían llegado desde todas partes. Cinco jóvenes de Granada condujeron alternándose durante 25 horas. Llegaron sin entradas hasta que Pedro Cortés se apiadó de ellos. Al final nos los encontramos: "Volveremos, seguro que volveremos". Regresarán a su 'Graná' más tranquilos, sin menos prisa.

Domenech y Luis.

El gol de Ribery lo cambió todo y dejó una duda: ¿planteó mejor la batalla Domenech que Luis? En la segunda parte pinta a que sí, pese a que los cambios de Aragonés fueron intachables. Nunca pudimos, y ahí estuvo la clave, superar la pareja Vieira-Makelele. ¡Ah, Makelele! Por su marcha empezó a descoserse el Madrid; por su aguante ayer empezó a descoserse España.

Los centrales.

Por buscarle tres pies al gato, sabiendo que tiene cuatro y cola: uno de nuestros valores más firmes, Puyol, no jugó un buen Mundial. Más bien malo. Y arrastró a su pareja, Pablo. En un torneo así, los errores de los centrales marcan demasiado.

Los finales. Una enseñanza deja el 3-1: España debe aprender a cerrar los partidos. Gol del empate en el 41; el 2-1 en el 83. A balón parado. Mal defendido. El estadio se va vaciando entre los gritos de ¡allez les bleus! y nos queda la sensación de que si llegamos al descanso con ventaja, el partido hubiera sido nuestro.

Colorín, colorado. Este bonito cuento lamentablemente ya se ha acabado. La historia pesa, pero cambiará algún día. Verán como sí. ¡Viva España!