El Chelsea acaba con la presión en quince minutos

Liga de Campeones | Anderlecht 0 - Chelsea 2

El Chelsea acaba con la presión en quince minutos

El Chelsea acaba con la presión en quince minutos

Reuters

El equipo de Mourinho demostró la misma solidez que viene mostrando en la Premier y se impuso al Anderlecht con gran autoridad.

El Chelsea hizo en quince minutos sus deberes, acabó con el Anderlecht, despejó cualquier tipo de duda sobre si se podía complicar o no su clasificación para octavos y de pasó la selló definitivamente toda vez que Liverpool y Betis empataron en Anfield. Crespo y Ricardo Carvalho fueron los goleadores del equipo londinense.

Era el momento de ver cómo se desenvolvía el Chelsea bajo presión, en lo que era el partido más importante hasta el momento en lo que va de temporada. Tras un plácido inicio liguero en la Premier, donde prácticamente se está paseando, los de Mourinho afrontaban su primer partido verdaderamente trascendente, donde se jugaban no poner en apuros su clasificación en la Champions League, con un último partido ante el Liverpool en el horizonte. En esas circunstancias, había que observar como respondía el Chelsea.

Pues bien, el líder inglés tardó apenas quince minutos en despejar las dudas que pudiera haber. En ese tiempo marcó dos goles, uno de Crespo tras un centro de Lampard desde la izquierda y otro de Ricardo Carvalho en un saque de esquina, y demostró que es un equipo para todo, es decir, para los partidos en los que tan solo se juega seguir aumentando su diferencia en la Premier y para aquellos en los que está más presionado.

El partido quedó en el punto donde más cómodo se siente el Chelsea, insuperable administrando ventajas. Apenas dejó que el Anderlecht inquietara y en alguna salida en velocidad, sobre todo de Joe Cole por la derecha, pudo llegar el tercero. El propio Cole, Duff y Crespo tuvieron opciones de aumentar la cuenta.

La segunda parte ofreció poco fútbol. El Chelsea hizo suyo el partido como pocos equipos saben, sin dar vidilla en ningún momento al Anderlecht, que daba la impresión de conformarse con perder "sólo" por dos goles. Los de Mourinho siguieron funcionando defensivamente como un reloj. Como ofensivamente no tenía exigencias, pues lo había hecho todo en el primer cuarto de hora de partido, no apretó en exceso.