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La última derrota de Marta Domínguez

CARROS DE FUEGO

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Autor: Ángel Cruz

La última derrota de Marta Domínguez

Nueva derrota de Marta Domínguez en su larguísima travesía por los tribunales de justicia deportivos y civiles. La última es muy trascendente: el Tribunal Supremo ha desestimado el recurso que ante él había interpuesto, una vez que su demanda contra la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) fuese desestimada por el Juzgado número 7 de Palencia y por la Audiencia Provincial. El Supremo da la razón a ambas instancias y pone fin al litigio. 

MARTA (1)

Los hechos son, abreviadamente, los siguientes. Marta gana los Mundiales de 3.000 metros obstáculos de Berlín 2009, se le hace un análisis antidopaje de sangre y da negativo. Pero la IAAF reanaliza las muestras en 2013 y, con nuevos sistemas de detección, se encuentran anomalías en el pasaporte biológico de Marta, que indican algún tipo de manipulación en la sangre. El máximo organismo atlético del mundo pide a la Federación Española que la sancione. Pero la RFEA, dirigida entonces por José María Odriozola, no lo estima oportuno.

Ante ese desplante, la IAAF, de la que Odriozola era en aquellos momentos miembro del Consejo Directivo, opta por acudir al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), la máxima instancia jurídica del deporte, que sanciona a Marta por tres años y le retira el título mundial de Berlín 2009 y la plata europea de Barcelona 2010, entre otros resultados.

Entonces Marta y su abogado, Pedro Rodríguez, optan por la vía civil española. Y tras dos derrotas seguidas en Palencia, nueva derrota en el Supremo. Punto final. El máximo tribunal sentencia que el pasaporte biológico es un instrumento legal para perseguir el dopaje y que el hecho de que se conozcan los resultados de los análisis que apuntan al consumo de sustancias prohibidas o a una autotransfusión sanguínea no vulnera la intimidad de la atleta ni su derecho al honor. Se acabó.

Marta Domínguez tiene un largo historial sospechoso. Primero fue la Operación Puerto, dirigida especialmente al ciclismo, pero en la que había datos que, supuestamente, podrían implicarla. Luego vino la Operación Galgo, en la que Marta era la gran protagonista. Ya sabéis todo aquello: registros, detenciones, noches en el calabozo... Marta no sufrió esto último, probablemente debido a que estaba embarazada.

Había escuchas telefónicas de la Guardia Civil, autorizadas judicialmente, que posteriormente fueron descartadas, de forma que todo se quedó en nada. Pero todo el mundo salió más o menos señalado. Ya nadie creía en Marta. Y, para más inri, apareció ese pasaporte biológico con datos anormales.

Marta ha hecho mucho daño al atletismo, como ya he escrito en este blog un montón de veces. Y José María Odriozola, en su pertinaz e inexplicable defensa a ultranza de la atleta, también. Para protegerla se enfrentó a la IAAF, a los medios de comunicación (confundía, creo que maliciosamente, la crítica a su actuación, con el odio al atletismo que, según parece, nos adjudicaba a algunos periodistas, sobre todo a El País y al Diario AS. Él sabrá...)

ODRIOZOLA Y MARTAi

Nueva derrota de Marta. La definitiva. Una pena que una atleta que tenía un historial brillante (aunque ahora se sabe que fraudulento) haya acabado como ha acabado.

Pero el atletismo español es fuerte. Ha pasado por malos momentos y ha sufrido excesivos casos de dopaje (Paquillo Fernández, Alemayehu Bezabeh, Antonio Jiménez Pentinel, Alberto García...), pero sigue ahí, creo que remontando el vuelo. Me da la impresión de que los atletas jóvenes van por el buen camino, que reniegan de un pasado que a veces fue casi tenebroso. En sus manos está hacer grande de nuevo a este bello deporte. 

Y no se es grande sólo a base de medallas... sino a base de juego limpio. 

Me gusta mucho la frase "Más vale honra sin barcos, que barcos sin honra", que se atribuye a Casto Méndez Núñez, almirante en la Guerra del Pacífico a mediados del siglo XIX En deportes podríamos parafrasearla: "Más vale honra sin medallas, que medallas sin honra".