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Pau Gasol y los nuevos Spurs: sobrevivir a Tim Duncan

CAMPO ATRÁS

Un blog para tratar el pasado, presente y futuro del baloncesto tanto nacional como internacional: ACB, ULEB, Euroliga, Eurocup y la NBA.

Autor: Juanma Rubio

Pau Gasol y los nuevos Spurs: sobrevivir a Tim Duncan

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¿Pueden los Spurs seguir siendo los Spurs sin Tim Duncan? Esencialmente, este milagro en movimiento ha sido obra de Gregg Popovich y Duncan, y que me perdone esa genealogía gloriosa que va de David Robinson a Kawhi Leonard pasando obviamente, y parándose ahí a celebrar una de las historias más hermosas que jamás ha dado el deporte, por Tony Parker y Manu Ginóbili. Pero hay un hilo nada invisible que lo unía todo, del vestuario y el banquillo a la pista. Una influencia ética y deportiva, cultural y transversal, que pasaba por Tim Duncan. Cuesta no imaginar un halo de melancolía de punta a punta de la franquicia que se ha quedado sin él, comenzando por el propio Popovich, tan plenamente consciente de qué y quién era Duncan. Más que un jugador, una identidad. No sé si finalmente y en estos nuevos tiempos los Spurs, hasta ellos, dan ya irremediablemente pasos a un lado. Eso sentí la temporada pasada, y sé que es un pecado decirlo de un equipo que ganó 67 partidos. Pero eso son los Spurs: cualquier medida se hace desde el corazón de la excelencia. No hablo de desplomes ni desapariciones, solo de ese punto último de finura, o más bien de recursos, que tiene que ver con los playoffs y no con ser una máquina de triturar el alma de los rivales en Regular Season.

Y hablo también de lo deportivo: Tim Duncan seguía, casi dos décadas después y evidentemente en un ocaso ahora completado, un jugador primordial, extraordinario. Más allá de los números, aún así imponentes en mediciones ajustadas. Su labor como ancla en defensa seguía siendo esencial, su conocimiento de cuándo y dónde estaba cada uno de sus compañeros en cada ataque, también. Tim Duncan ha sido el mejor de la historia en su puesto, ha sido un jugador extraordinario y ha sido San Antonio Spurs. Él ha sido la franquicia, al menos tal y como la conocemos ahora: una de las grandes, un acontecimiento milagroso en un mercado antaño minúsculo. Cuando Duncan sencillamente no podía seguir en pista mientras el small ball de los Warriors rastrillaba la cancha a velocidad supersónica, la sensación era de una fragilidad última, difícil de detectar en la primera mirada, que los Spurs jamás hubieran tenido cuando todavía podían adaptar los partidos a Timmy… y viceversa. No es una crítica, es el signo de los tiempos. Y, funcione o no, no hay mejor forma de combatirlo que LaMarcus Aldridge un verano y Pau Gasol el siguiente. Bueno, había una mejor en el mercado… pero se fue ha ido a jugar a los Warriors. Precisamente.

Poco más de dos años después de haber jugado uno de los mejores baloncestos de la historia en las Finales de la revancha ante los Heat, a los Spurs se les ha caído casi toda su selvática profundidad, ajustes de salario, y se han tenido que enfrentar a una bajada de nivel de Parker, Green y Ginóbili que afectó a su potencia exterior y a una circulación menos intuitiva por el vuelco hacia zonas más próximas al aro y también por la llegada de LaMarcus, un jugador de aclarados y finalización durante toda su carrera en los Blazers. A cambio Kawhi Leonard se ha situado en la órbita de los cinco mejores jugadores de la NBA, a falta de la enorme prueba que supondrá para él asumir un liderazgo que tiene que ser suyo, en el mismo estilo silencioso del que ejercía Duncan. Leonard es pura genética spur pero ahora se enfrentará a una ausencia descomunal, no por prevista menos difícil, seguramente imposible, de rellenar.

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 Y en esas llega Pau Gasol, que por cierto se retirará habiendo vestido las camisetas de Lakers, Bulls y Spurs. Un Gasol de 36 años pero capaz de mantener una producción numérica en volúmenes de all star. Que a veces en Chicago jugó peor de lo que decía la estadística pero que desde luego acabó siendo el factor más estable de un equipo que acabó yéndose literalmente por el desagüe. Pau será titular en el lugar de Duncan y jugará para uno de los mejores entrenadores de la historia, uno que ya le quiso hace dos años y que sabrá exprimir su talento para anotar y pasar mientras buscará las posiciones donde todavía puede incidir en defensa, un asunto que será delicado con él y Aldridge por dentro y el actual Parker por fuera. El propio LaMarcus jugó su mejor temporada defensiva a las órdenes de Pops, y Dedmon pondrá el toque de elasticidad que obviamente le falta a una pareja interior de extremada finura ofensiva. Desde luego los Spurs competirán y serán uno de los mejores equipos de la Regular Season. ¿Pero van a estar en mejor disposición que hace un año de retar a Warriors y Cavaliers? Diría que todo lo contrario, al menos a priori. Pero como mínimo seguirá siendo interesante evaluar su marcha crujiente y a contraestilo, desde un frontcourt gigante –Leonard, Aldridge, Gasol- en la era de los quintetos pequeños y la liquidación de las posiciones fijas en pista. Será difícil que soporten a unos Warriors en plenitud. Pero me temo que ese problema no va a ser solo de ellos, en todo caso…

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También podría ser, en julio todos los planes son todavía posibles, que a Parker y Green le quede un repunte, Kawhi dé otro paso adelante y surjan jugadores como Bertans para añadir potencia de fuego contra los rivales a los que, por muy bien que defiendas, no vas a dejar en 95 puntos en cuatro partidos de una eliminatoria de siete. Son los Spurs, todo es posible. Y es cierto que la desintegración de los Thunder les borra otro rival en un Oeste de pronto mucho menos salvaje. Un rival que les resultaba además especialmente molesto. Pero el caso es que imagino a unos Spurs peores, más por la ausencia de Duncan, y todo lo demás, que por la presencia de Gasol, con el que conviene evitar las opiniones más enfrentadas y ceñirse al juicio como mínimo templado, en buena revisión de momentos y lugares, que merece un jugador extraordinario, que ha hecho de su longevidad la prueba última de su talento. Y que no es el mejor de la historia en su puesto, como Duncan, pero sí uno de los grandes. Diría que situado ya en algún lugar entre los diez y quince mejores…

Salga bien o mal, los Spurs son un destino ideal para él. A pesar de todo, a pesar de que puedan no ser ya, al fondo del primero fogonazo, los mismos Spurs. Ya lo eran hace dos años, cuando él eligió Chicago por razones entonces perfectamente comprensibles. Es una nueva etapa, en una franquicia que acumula casi dos décadas de excelencia y es una NBA que incluye a un rival que partirá con uno de los mejores quintetos iniciales de la historia, quizá el mejor. Puede que precisamente eso, nuevos retos, sea lo que necesiten tanto los Spurs (Popovich…) como el propio Pau, por mucho que finalmente la realidad acabe siendo demasiado tozuda. Yo sigo sin ver forma, y menos ahora con Kevin Durant, de que los de Texas le ganen cuatro partidos de siete a los Warriors... pero ahí están las pasadas Finales para recordarnos que aunque no podamos esperar un milagro anual, siempre que hay que seguir mirando con la máxima atención. No vaya a ser que...