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Casi dos temporadas después... ¿quién es Nikola Mirotic?

CAMPO ATRÁS

Un blog para tratar el pasado, presente y futuro del baloncesto tanto nacional como internacional: ACB, ULEB, Euroliga, Eurocup y la NBA.

Autor: Juanma Rubio

Casi dos temporadas después... ¿quién es Nikola Mirotic?

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La NBA, casi dos temporadas completas después, sigue mirando con curiosidad a Niko Mirotic. Con cierta desazón pero con curiosidad. Su lugar todavía no está claro, lo cual significa que sus oportunidades perdidas no le han debilitado por completo pero también que sus buenos momentos siguen llevando, un año después, la incógnita del novato en un equipo que, y eso no ayuda a dar claridad, es una absoluta incógnita en sí mismo. Qué depende de la disfunción colectiva y qué no, cómo separar lo que corre de su cuenta del movimiento de placas tectónicas que está demoliendo a los Bulls, entre el mal final de la era Thibodeau y el pésimo inicio de la era Hoiberg...

A priori el curso 2015-16 era prometedor para Mirotic: Hoiberg, cosas del verano, iba a primar un estilo más abierto y valiente en ataque y era un entrenador que había sacado chispas a la posición de cuatro abierto en Iowa State. Después, los Bulls han sido un desastre sin identidad. Por culpa de las lesiones, de las idas y venidas de Derrick Rose y su difícil encaje con Jimmy Butler, de la desaparición del régimen defensivo de Thibodeau sin que haya ocupado su espacio nada que no sea un enorme vacío... Los Bulls ganan unos partidos por su ataque, con sesenta estilos distintos que no es ninguno en realidad, y otros por su defensa, que de repente en otros partidos desaparece por completo. Unos días compiten a sangre y fuego y otros se dejan ir y el resultado es que afrontan, salvo milagro, sus primeros playoffs de vacaciones en ocho años. Eso, se mire como se mire y contando con el obvio repunte del Este, sería un fracaso mayúsculo y una invitación a la revolución en una franquicia que no parece saber por dónde avanzar. Unos días se habla (por poco sentido que tenga) del traspaso de Butler, otros del relevo de Rose en el puesto de base (le queda un año de contrato: 21,3 millones). Noah queda libre y Pau Gasol se va a liberar para buscar, con los nuevos contratos televisivos y la bonanza del salary cap, algo más de los 7,7 millones que tiene garantizados en la 2016-17, en Chicago. ¿Y Mirotic?

Mirotic está en el limbo, como otros jugadores de la rotación (McDermott, Snell) sobre los que también cuesta pronunciarse. Todavía. La próxima temporada cobrará 5,7 millones en el cierre de su contrato rookie, y entonces firmará algo que va a depender casi absolutamente, porque casi todo el mundo quiere saber más, de esa próxima temporada. Sea como sea (salvo desastre) le queda al menos otra buena oportunidad NBA, en Chicago o en otro sitio. Y eso, después de dos temporadas, es una buena y una mala noticia. No se descarta su progreso hacia el nivel de los jugadores con galones pero tampoco se apuesta con pulso firme por ello. Un año después y con otro entrenador, Mirotic ni juega (de 20,2 a 24,6) ni anota (de 10,2 a 11,4) mucho más. Su porcentaje de tiro (de 40,5 a 40,2%) solo es mejor en el lanzamiento de tres (de 31,6 a 38,6%) y se mueve en números casi idénticos en rebotes, asistencias, robos, tapones, pérdidas… Cuando le sobrevuela la cruz, asoma. Cuando amenaza despegue, se mete en la madriguera. Este año arrancó con 19,7 puntos y 8 rebotes en los tres partidos de octubre, bajó el listón y ha reaparecido en abril con 15+4,7 y un 50% en triples, además de puntos decisivos en algunos de los dramáticos triunfos que no parece que vayan a evitar, al fin, lo que se ha ido convirtiendo para los Bulls en la crónica de una muerte anunciada.

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A Mirotic le beneficia el talento, los 25 años, la muñeca. Los flashes en los que parece algo más que un jugador de rotación larga. También le perjudica un rol de especialista del que tampoco ha hecho demasiado por separarse. Si definitivamente se define como un cuatro abierto para buscar tiros liberados desde las esquinas, puede hacer carrera pero le amenaza que tampoco es lo suficientemente eficiente, no hasta ahora, y que en la actual NBA el esencial cuatro tirador que todo el mundo quería ha virado hacia el esencial cuatro multiusos que todo el mundo necesita. En ese sentido, Mirotic tiene problemas en defensa, le cuesta jugar como tres alto y no enseña dotes de point forward (1,5 asistencias de media esta temporada). Incluso como tirador ha sido en estas casi dos temporadas racheado, a veces demasiado fiado de unos amagos que en Europa le garantizaban tiros plácidos pero que en la NBA quedan absorbidos por la capacidad de recuperación unos defensores mucho más físicos. Salvo en determinados partidos, su presencia no ha alterado la inercia positiva o negativa de su equipo y sus ratings arrojan también un resultado neutro (103,6 el ofensivo, 103,5 el defensivo). Otra vez, ¿el bloque o el individuo?

Quizás sus highlights impresionan más en Europa, donde tenemos un enfoque más claro del jugador que puede ser, del mismo modo que también conocíamos algunos de los asuntos que podían afectar a su carrera NBA. En Estados Unidos, da la sensación de que siguen sin saber si Mirotic va o viene. Casi dos años después. ¿Bueno o malo? Bueno y malo, según el nivel de optimismo con el que se mire. Suficiente para que, en una franquicia en la que nadie sabe nada de cara a la próxima temporada, sus 5,7 millones de dólares sean un riesgo asumible por un jugador al que le quedan vidas que gastar. Si la situación de los Bulls es razón o excusa, se sabrá más adelante... o no. Por ahora, el arranque NBA de Mirotic deja sabor a decepción pero también la casi obligación de seguir mirando. Porque de momento, aunque casi casi, ni esta temporada esta oficialmente perdida. Así que los juicios están en el limbo pero, es así y si no pasa nada cada vez más improbable, a días de que se desate la tormenta en Chicago. Veremos a quiénes coge a buen recaudo y a quiénes deja a la intemperie.


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