As de Espadas

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torero con estoque

VALENCIA

Padilla pone raza, Fandiño toreo

El jerezano conectó con los tendidos en todos los tercios mientras Fandiño toreó al ralentí con la mano izquierda al tercero.

MundoToro

El toreo tiene estas cosas. Si ayer sacaron a un novillero en hombros habiendo cortado una sola oreja, hoy Padilla, habiendose ganado el deredho legítimo de salir en hombros, rehusó hacerlo después de cortar dos orejas, pues un sector protestó la concesión del trofeo obtenido en el quinto. Con un lote medio, anduvo Padilla queriendo siempre, con la raza y la actitud que le caracteriza, para arrancar los trofeos por lo civil o lo criminal. El toreo, un toro que pareció mejor en sus manos, lo puso Fandiño, redondo, macizo, encajado y profundo- posiblemente sean los mejores muletazos que este torero haya dado en esta plaza, que le ha visto triunfar de forma reiterada - pero el sexto no le dejó redondear. Finito por su parte desistió pronto de plantear batalla a su lote.

Padilla saludó de rodillas al segundo, toro que manseó en los primeros tercios, opuso dificultades en banderillas pero Padilla hizo al toro, tuvo paciencia y logró una faena de mucha comunión con el tendido por su vibrante ligazón, coronada además de una buena estocada. Repitió saludo en el quinto, volvió a ser ovacionado en el tercio de banderillas para después hilvanar una faena alegre, de mucha conexión con el tendido, que acabó con el toro aculado en tablas a la hora de entrar a matar. No le facilitó las cosas en la suerte suprema al jerezano, la espada cayó baja y cierto sector del público protestó la concesión de la oreja.

Fandiño saludó con notables verónicas al tercero, un toro que tuvo movilidad, virtud que aprovechó el torero de Orduña para estructurar una faena emocionante por su ligazón, intensa por su encaje y reunión y descrita además a cámara lenta, con varios muletazos al ralentí, sobre todo con la mano zurda, por donde la faena adquirió una gran dimensión. Cortó una oreja pedida con unanimidad después de unas apretadas mondeñinas y un certero espadazo. A pesar del mimo que aplicó al sexto en todos los tercios, el animal se vino abajo nada más comenzar la faena y los intentos del torero - muy firme y enfibrado toda la tarde - porque la labor cobrara altura resultaron estériles.

Se rajó pronto el primero de Las Ramblas. Finito trató de cuidarlo, lo muleteó a media altura para intentar que el animal prolongase su duración y fondo pero no hubo manera. Con el cuarto no acabó de acoplarse y decidió cortar por lo sano.

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