As de Espadas

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torero con estoque

TOROS | PAMPLONA

David Mora, primer matador a hombros en San Fermín 2013

Se abrió la Puerta Grande para un matador en este San Fermín. Francisco Marco cortó una oreja e Iván Fandiño libró, de milagro, lo que pudo haber sido un muy grave percance.

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David Mora, primer matador a hombros en San Fermín 2013 Ampliar
El diestro madrileño David Mora da la vuelta al ruedo tras cortar una oreja a su segundo toro. | VILLAR LOPEZ

Llegó, al final, la Puerta Grande para un matador en San Fermín. Llegó, para David Mora, en una tarde que prometía fuertes emociones. Las prometía y las tuvo, no tanto por la corrida de Torrestrella, de la que sólo sobresalió la calidad -en flojo- del tercero, sino por la actitud de los tres espadas. Marco, Fandiño y Mora no dejaron un quite. El primero de ellos, Francisco Marco, que no quiso dejar pasar su nueva oportunidad en 'casa' y arrancó una oreja del noble cuarto. Fandiño, entregado toda la tarde, salvó de milagro un grave percance tras quedar a merced del quinto toro, que afortunadamente no le hirió. La corrida de Torrestrella, tan variada de capas como de tipos, mostró falta de ritmo y continuidad más allá de los ya mencionados tercero y cuarto.

David Mora encontró en el espadazo al sexto el premio a una tarde de premio. Por mente despejada, por acertar el planteamiento de sus dos faenas y por saber llevarlas a buena conclusión. Primero, con el capote en sus turnos y, ya con la muleta, ante un primer jemplar tan justo de fuerzo como sobrado de calidad. Un toro que, de no acertarle tiempos y terrenos, pondría al público de su parte. Acertó Mora, sin apretarle primero, llevándole con gusto a media altura y sin violentarle los toques. En esta tónica fue desarrollando una labor en la que al final pudo atacar más. La estocada, aunque desprendida, fue el remate para abrir la cuenta de la tarde. El sexto, un toro muy mediano en su juego, puso la tarde en manos del torero madrileño. Su acierto ser nuevamente paciente y al final más exigente, apoyándose en la mano derecha. Por allí llegó lo mejor antes de otra estocada entera. Oreja y Puerta Grande, la primera de un matador en este San Fermín 2013.

Francisco Marco afrontaba su compromiso de Pamplona con la responsabilidad de ser el único; a una carta. Volvió a puntuar tras cortar una oreja del buen cuarto. Fue un toro noble, con calidad aunque a menos. Labor larga del navarro, primero corriendo la mano para después, más en corto buscar el calor de su público. De rodillas comenzó y de rodillas cerró. Se tiró a por todas y tanto que salió prendido por el brazo izquierdo. Oreja a la fe absoluta. No pudo, en cambio, abrir la tarde con signo positivo, pues el primero de Torrestrella, muy deslucido, no dio opciones de éxito.

Iván Fandiño se marchó de su primera tarde en San Fermín con una muestra total de entrega. Ante su lote y tras verse a merced del quinto, caído a su cara, y, afortunadamente, sin que resultase herido más allá de la fuerte paliza. Se levantó noqueado y tras reponerse dio término a su labor. El Palco no reconoció la petición de oreja que ameritaba, más allá del percance, una labor de empuje ante un mal toro. El quinto nunca fue metido en la muleta del vasco y por ello vino la cogida, pues el Torrestrella hizo por Fandiño en un molinete de cierre. El segundo, un toro muy complejo en sus defectos, exigía llevarle suave para no claudicar en el ruedo y, sin embargo, se violentaba ante los suaves engaños del de Orduña. Cuando Fandiño atacó más para evitar enganchones, el toro, que nunca aceptó una tanda por derecho, se vino abajo.

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