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ASÍ LOS VEMOS: Houston Texans (AFC Sur)

ZONA ROJA

Esta es una casa de locos por la NFL desde 2009.

Autor: Mariano Tovar

ASÍ LOS VEMOS: Houston Texans (AFC Sur)

Mariano Tovar


¡Que viene el lobooooooo! ¡Que viene el lobooooooo! ¡Que viene el lobooooooo! Llevo tanto tiempo anunciando que vienen los Texans que ya no os lo creéis ninguno. Pero la realidad es que vienen, y lo llevan haciendo desde hace ya algún tiempo. Algo así como lo de que ‘se viene Boca’ pero en clave NFL. El problema es que en Houston no tienen a Maradona repartiendo juego, sino a Matt Schaub. Un saco de talento con un dedal de sangre. ¿Habéis visto Reanimator?

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Aquí me tenéis, erre que erre. Y de este carro no me bajo. Los Texans tienen la mejor plantilla de toda la NFL libra por libra. Un porrón de jugadorazos. Y por si fuera poco, en la agencia libre y en el draft han trabajado con una precisión quirúrgica. Han fichado exactamente lo que necesitaban. No se me ocurre ni una sola posición en la que los Texans tengan un jugador que no sea desequilibrante. A estas alturas, quizá se arrepientan de haber fichado a Greg Jones estando Vonta Leach en el mercado. No puedo ni imaginar lo que podría hacer Arian Foster con el ex de los Ravens abriendo brecha.

¿Y entonces, por qué nadie termina de fiarse de Houston? Quizá el primer problema esté en el staff técnico. En las últimas dos temporadas, los Texans han empezado jugando a un nivel impresionante en septiembre. Cada domingo tenían los partidos resueltos antes del descanso y, literalmente, dedicaban la segunda mitad a hacer probaturas y ensayos. Kubiack conseguía que su orquesta sonara de lujo desde el primer día. El problema llegaba cuando se acatarraba el del trombón y se le rompía un dedo al primer violín. A partir de ese instante, el equipo entraba en una cuesta abajo imparable.

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Por supuesto que cualquier equipo queda muy tocado si se lesionan el líder de su ataque o de su defensa, pero los grandes conjuntos, los vestuarios con carácter, son capaces de sobreponerse a las bajas. Los Texans no. Como os decía antes, Kubiak siempre tiene un plan en septiembre. Y además es un plan cojonudo, como queda demostrado viéndoles jugar durante la primera mitad de temporada. El drama es que el entrenador tiene la cintura de hormigón y es incapaz de ir haciendo modificaciones sobre ese proyecto original cuando se acumulan las bajas. El ejemplo empírico por excelencia de lo que os estoy contando sucedió en los últimos partidos de temporada regular y los playoffs de 2011. Matt Schaub estaba lesionado y T.J. Yates pasó a ser el QB titular del equipo. Yates jugó bastante bien, e incluso protagonizó una remontada espectacular ante los Bengals. Es un jugador alto, con envergadura, muy parecido en movimientos a Tom Brady. Creo que con la plantilla que ya tenían entonces los Texans, hubiera sido suficiente. Con él podían haber aspirado al anillo. Solo había que protegerle y usar con habilidad el resto de las armas disponibles. Pero cuando llegaron los playoffs y se enfrentaron a los Ravens, Kubiak no supo leer el partido. Arian Foster estaba destrozando a Baltimore y el entrenador, inexplicablemente, le quitó el balón e intentó ganar con pases largos de Yates. Entonces sucedió lo inevitable. Lo que todos esperábamos menos el entrenador principal del equipo. Intercepción de Reed y a otra cosa, mariposa, mientras Foster pataleaba e la banda y Ray Lewis y compañía se miraban asombrados y suspiraban aliviados. Ese es Kubiak.

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El año pasado, más de lo mismo. La lesión de Cushing mediada la temporada trastocó todos los planes defensivos. El líder de la formación estaba fuera y Wade Phillips se quedó sin el hombre que anclaba el front seven y permitía que el resto de sus compañeros actuara como una manada de lobos a la caza del QB rival. Tras la lesión de Cushing, solo J.J. Watt entraba en blitz con peligro. El resto de la defensa se volvió mucho más conservadora y dejó de asfixiar a los ataques rivales como había hecho hasta entonces. A partir de ahí, comenzó la decadencia. Perdida la agresividad defensiva, el ataque dejó de jugar con la seguridad de tener las espadas siempre cubiertas. Matt Schaub se vio obligado a hacer lo que menos le gusta del mundo: cargar con responsabilidad. Entonces fue evidente la falta de profundidad en el grupo de receptores. Los Texans llegaron a postemporada, pero dando la sensación de que eran convidados de piedra. Un equipo sin recursos técnicos ante la adversidad, sin carácter para luchar por el anillo.

El fichaje de un Ed Reed en clara decadencia me parece un toque de atención al vestuario más que un fichaje táctico necesario. A estas alturas hubiera sido más lógico no haber dejado marchar a Glover Quin a los Lions. Pero Reed tiene el alma indomable que falta en Houston. En ese equipo se echan de menos jugadores capaces de formar un corro con sus compañeros e inflamar sus corazones. Reed no ha llegado a Houston solo para jugar al football. Lo ha hecho para convertir a los Texans en un equipo con fe inquebrantable.

Otra cosa será que Kubiak vaya a ser capaz de poner en marcha un plan B cuando lleguen las lesiones. Si no ha sabido hacerlo hasta ahora, no hay razón para pensar que el futuro pueda ser diferente.

Y ahora, la valoración línea por línea. La nota será sobre 5. (5=sobresaliente. 4=notable. 3=bien. 2=suficiente. 1=insuficiente. 0=Muy deficiente).

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ATAQUE

Quarterback 3. Estéticamente, Matt Schaub es una estatua griega. La perfección hecha quarterback. Sus movimientos, su armonía al ejecutar un lanzamiento, provocan escalofríos a los amantes del arte. Nadie elabora un play action con su talento y eficacia. Pero Schaub está empanado. No tiene ni una gota de sangre. Cuando los partidos se complican, empieza a poner caritas y se convierte en un lastre. Cuando recibe un par de sacks seguidos, comienza a mirar por el rabillo del ojo en vez de buscar objetivos para sus pases. Schaub necesita una paliza en una mazmorra oscura, bajo la amenaza de sufrir más castigos horribles si no empieza a echarle pelotas. Si Schaub tuviera dos cojones, ahora estaríamos discutiendo si es mejor quarterback que Petyon o Tom. Sobre Yates ya os he hablado antes. Siento mucha curiosidad por ese chaval. Me gustaría volver a verle jugar con regularidad.

Backfield 5. Arian Foster es una barbaridad. Uno de los pocos jugadores, como Adrian Peterson, capaz de desequilibrar desde el backfield en este football americano moderno en el que casi todo huele a pase. Me encantan esos runningbacks que parecen correr a cámara lenta, atravesando las líneas por agujeros minúsculos mientras parecen anticiparse a los movimientos de todos sus rivales y consiguen un punto de velocidad inalcanzable para el resto de los mortales. Foster es la repera. Y lo mejor es que Ben Tate, su escudero, podría ser el corredor número uno en muchísimos equipos de la NFL. Por si fuera poco, aunque han perdido a James Casey, han cubierto su baja con Greg Jones, que no tiene las manos de Casey, pero que es incluso mejor abriendo rutas a la carrera.

Receptores 4. Andre Johnson es otro animal. ¿Pero os dais cuenta? Schaub, Foster y Johnson en el mismo ataque. ¡¡¡¡POR FAVOR, QUE ALGUIEN LE HAGA UNA TRANSFUSIÓN DE SANGRE A SCHAUB!!!! Pero si es que estos tipos tendrían que ganar todos los partidos sin despeinarse. Aunque una cosa es cierta, Johnson estaba muy solo. Por eso han elegido en primera ronda del draft a DeAndre Hopkins, que como se parezca en algo a lo que están diciendo de él los analistas, puede formar con Johnson una pareja indefendible. El tercero en discordia en Owen Daniels, un TE con unas manos increíbles y que se compenetra muy bien con Schaub. Creo que, por fin, este año no podrán quejarse por falta de receptores.

Línea 4. Los Texans tienen una línea ligeramente desequilibrada. El lado izquierdo es uno de los mejores de toda la NFL con dos bestias como Duane Brown y Wade Smith. Lo mismo se puede decir del centro, con otro fenómeno como Chris Myers. Sin embargo, el lado derecho está parcheado por Ben Jones y Derek Newton, que quizá sean buenos jugadores de futuro, pero que aún no pasan de cumplidores. En tercera ronda del draft eligieron a Brennan Williams, que podría ser el titular en el tackle derecho casi de inmediato, y en sexta ronda a David Quessenberry como un relevo que puede jugar en cualquiera de las posiciones.

Por resumir, este ataque se lo dan a Brady, Manning o Rodgers y se suspende la NFL por rendición incondicional de todos los rivales.

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DEFENSA

Línea 5. J.J. Watt jugó toda la temporada 2012 con algunos ligamentos de su brazo izquierdo rotos. Por eso solo consiguió 20,5 sacks y 81 placajes y fue elegido defensa del año. ¡¡¡Que alguien me acerque las sales!!! Por Dios Santo, de dónde sacaron a esa bestia. Que alguien me explique como es posible que este equipo no ganara la Super Bowl por 200 puntos de diferencia. Volviendo a la línea, Shaun Cody no ha sido renovado y tal vez Earl Mitchell se quede un poco corto en el NT. Antonio Smith, el end derecho, no es tan bueno como Watt. ‘Solo’ consiguió siete sacks en 2012. ¡Menuda pareja de ends! ¡Cómo huele aquí a Pro Bowl!

Linebackers 3. El año pasado se desmoronaron tras la lesión de Brian Cushing, que es el alma de esta línea. Hay muchos motivos. Bradie James no fue capaz de cubrir su baja y eso puede haberle costado que aún siga en la agencia libre esperando ofertas. Tim Dobbins y Darryl Sharpton son buenos complementos, pero no jugadores determinantes. Todo el equipo se desmoronó por ahí. El centro del front seven se convirtió en una autopista para sus rivales. Brooks Reed y Whitney Mercilus, los dos exteriores, también apuntan a estrellas, pero en 2012 echaron mucho de menos el apoyo y la experiencia de Cushing. En cuarta ronda eligieron a Trevaldo Williams, que puede jugar como end o como OLB.

Secundaria 4. Danieal Manning y Ed Reed forman una pareja fabulosa de safeties, pero los Texans ya han buscado continuidad en el draft. Eligieron a D.J. Swearinger en segunda ronda, que ya podría ser titular este mismo año, y además puede jugar tanto de free como de strong. Los cornerbacks también son magníficos. Kareem Jackson y Johnathan Joseph forman una pareja muy difícil de franquear y McCain y Brandon Harris competirán por el nickel.

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PRONÓSTICO

¡Que viene el lobooooooo! ¡Que viene el lobooooooo! Un año más, los Texans me parecen el mejor equipo de la Americana (solo comparable al los Broncos por personal) y uno de los grandes aspirantes al anillo. Su equipo titular es difícilmente mejorable en estos tiempos de límite salarial y quizá su único problema en ese aspecto sea la falta de profundidad en el banquillo. Pero este equipo, que al completo parece un animal salvaje indomable, con un carácter fuerte y un estilo agresivo, se amansa inexplicablemente cuando llegan las lesiones. Una vez más miro a la banda para encontrar una explicación al problema y me topo de frente con Kubiak. Posiblemente sea un genio en su faceta de coordinador ofensivo, pero el puesto de entrenador principal le queda un poquito grande. Al final, un head coach es el alma de un equipo, por eso es fácil encontrar el origen de un equipo sin alma.

mtovarnfl@yahoo.es / twitter: @mtovarnfl

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