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Putin, ¡¡devuelve el anillo!!

ZONA ROJA

Esta es una casa de locos por la NFL desde 2009.

Autor: Mariano Tovar

Putin, ¡¡devuelve el anillo!!

Dani Hidalgo


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¡Hemos vuelto a los tiempos de la Guerra Fría! Pero ya no estamos en los años sesenta. Ya no existe la Unión Soviética y tampoco está Ronald Reagan entre nosotros. Pero esta tercera guerra de agresiones verbales, sin bombas ni artillería pesada, no tiene que ver con el miedo a la bomba atómica, el ‘endiablado comunismo’ ni el ‘maldito imperio’. Esta vez va de un tema muchísimo mayor, ¡la NFL! Más concretamente, un anillo de la Super Bowl.


Hoy ha declarado un portavoz del gobierno ruso desde el Kremlin de Moscú: “¡Lo que dice Kraft (dueño de los Patriots) no es cierto! Vladimir Putin no le robó un anillo de la Super Bowl, ¡era un regalo!”. Sí, parece que cuando Putin no está ayudando a Gerard Depardieux a ahorrarse millones, se dedica a malinterpretar cuando un regalo es realmente un regalo.

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Todo empezó el jueves pasado, en el hotel Waldorf-Astoria de Nueva York, cuando Kraft tomó el podió durante una gala benéfica y contó una historia de su encuentro con Putin en 2005. El empresario había quedado en San Petersburgo con el presidente ruso y otros magnates: “En un momento dado, me saco el anillo del dedo y se lo enseño a Putin. Él me lo quita de las manos y dice ‘podría cargarme a alguien con este anillo…’. Es entonces cuando extiendo mi mano vacía, esperando que me lo devuelva, ¡pero se lo mete en el bolsillo! Tres tipos del KGB le rodean y se van de la sala".

El anillo de 4,94 quilates está valorado en unos 25.000 dólares. Una cantidad no dramática para el dueño de los Patriots, pero que añade que en este caso además tenía un valor sentimental: “Tiene mi nombre grabado”. Kraft, a los asistentes de la gala, también habló de una conversación telefónica que mantuvo con la Casa Blanca: “De verdad que no quise dársela. Cuando empecé trámites para aclarar todo, me pidieron que por el bien de las relaciones rusas-estadounidenses, que por favor me olvidara del anillo. Que estaba expuesto en la biblioteca del Kremlin y que no me preocupase porque no iba a acabar en Ebay, como me temía”.

Antes de fallecer, en 2007, Myra Kraft (su mujer) también había reconocido que el anillo no fue un regalo. Ahora, tras las palabras salidas del Kremlin, es hora de volver a la era de las paranoias y a construir bunkers en los sótanos de nuestras casas. Obama, ¡haz algo!