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El estilo de vida mediterráneo, asociado a una menor mortalidad

Un estudio revela una asociación con una menor prevalencia de síndrome metabólico y varios factores biológicos de riesgo de cardiovascular, así como una menor mortalidad cardiovascular y general.

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as.com

Los beneficios de la dieta mediterránea como pilar fundamental para gozar de una buena salud han sido documentados ampliamente en los últimos lustros por numerosas investigaciones científicas. Caracterizada por un alto consumo de productos no procesados, en especial frutas, verduras, cereales integrales, aceite de oliva, pescado y frutos secos, un mayor consumo de carne blanca que roja o procesada, y un consumo moderado de lácteos, la dieta mediterránea es un patrón dietético de referencia mundial.

Ahora, un estudio de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) incluye también factores como la siesta, la actividad física, el sueño nocturno, las relaciones sociales o el comer en familia, como parte fundamental de la ecuación para gozar de una buena salud.

Y es que, los resultados del trabajo, publicado en Cardiovascular Diabetology, revelan que vivir siguiendo el estilo de vida mediterráneo se asocia con una menor prevalencia de síndrome metabólico y varios factores biológicos de riesgo de cardiovascular, así como una menor mortalidad cardiovascular y general.

Efecto sinérgico

Para llegar a esa conclusión se analizaron los efectos sobre la salud de los diferentes componentes del estilo de vida mediterráneo, con una muestra de 11.090 participantes del estudio ENRICA, a quienes se ha seguido desde 2008-2010 y hasta finales de 2017. Como referencia se tomó el índice MEDLIFE, que incluye 28 ítems divididos en tres bloques: consumo de alimentos; bábitos alimentarios; y actividad física, sueño y relaciones sociales).

“Encontramos que una mayor adherencia al índice MEDLIFE se asoció con una reducción del 45% de la mortalidad por todas las causas y del 69% en la mortalidad cardiovascular. El bloque que incluye una actividad física suficiente, la siesta, una duración adecuada del sueño, y relaciones sociales frecuentes fue el único que de forma aislada se asoció con mejores resultados de salud”, explica Mercedes Sotos-Prieto, principal autora del estudio.

“Es importante destacar la importancia de los hábitos culturales más allá de los hábitos alimentarios como determinantes de la salud. El hecho de que nuestro estudio valore un estilo global de vida mediterráneo es una clara contribución a la literatura que muestra el efecto sinérgico de todo el estilo de vida en lugar de sus componentes individuales por separado”, concluye la experta.