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Vitamina D, un arma contra el coronavirus: alimentos ricos en ella y consejos

La vitamina D interviene en 3 procesos fundamentales de nuestro organismo: el sistema inmunitario, el envejecimiento y protección antitumoral, además de ser clave para la osteoporosis.

Vitamina D, un arma contra el coronavirus: alimentos ricos en ella y consejos

Un cuerpo sano, fuerte, con huesos sólidos y que no se quiebren a la mínima es clave para una salud adecuada. Y dado que la vitamina D es una de las más importantes para nuestro organismo, que se sintetiza con los alimentos y el sol, desde el confinamiento de marzo hemos cambiado nuestros hábitos y buscamos también otras maneras de activar esa vitamina a través de los alimentos.

La farmacéutica Rocío Escalante, experta en dermocosmética y nutrición, y titular de Arbosana Farmacia, nos da varios consejos para conseguir vitamina D en estos meses de pandemia, muy fáciles de seguir, y adaptados a todas las necesidades de cada hogar.

Si tienes jardín o terraza, aprovecha para estar al sol sobre las 10-11 de la mañana. Solo necesitamos unos 10 minutos, sin protección.

Si tienes una ventana soleada, también puedes asomarte, en manga corta para que el sol te dé en los brazos.

Mi consejo es proteger siempre la piel del rostro, incluso esos 10 minutos, sobre todo, si utilizas tratamientos despigmentantes y ácidos por la noche, como el retinol o el glicólico. Sería suficiente con que el sol nos dé en los brazos.

Como no es fácil que nuestro organismo sintetice toda la vitamina D que necesita (esta capacidad disminuye con la edad y también si sufrimos alguna patología intestinal), recomiendo tomar algún probiótico.

Respecto a los suplementos de vitamina D, solo se pueden tomar bajo prescripción médica, después de realizar un análisis.

Además, hay alimentos que ayudan a reforzar los niveles de vitamina D: verduras y frutas, pescados azules y carnes magras.

Alimentos ricos en vitamina D

La leche y los cereales fortificados.

Los pescados grasos como la caballa, el salmón, el atún o las sardinas.

El hígado vacuno, la yema de huevo y el queso.

Los hongos también aportan cierta cantidad de vitamina D cuando son expuestos a la luz ultravioleta.

Las bebidas vegetales de soja, avena, etc., también contienen vitamina D agregada, incluso algunos yogures y margarinas.

Cuidado de la piel

Para la doctora Beatriz Estébanez de Clínicas Menorca, “si estamos menos expuestos al sol en una temporada en la que debería de empezar a existir una mayor exposición, los niveles de vitamina D van a ser más bajos de lo habitual debilitando el sistema inmunológico, provocando problemas óseos y musculares, y bajando el estado de ánimo. Para evitarlo, hay que abrir todos los días las ventanas y dejar que el sol incida directamente sobre la piel, especialmente en el tronco superior de 10 a 15 minutos diarios. Si eres de las privilegiadas que cuenta con jardín, patio o terraza y pasas la mayor parte del día al aire libre, no olvides aplicar protector solar para evitar daños y manchas”.

La necesidad de vitamina D para el sistema inmunitario

Según el doctor Luís López Tallaj, debemos preocuparnos de que nuestro organismo tenga siempre niveles adecuados de Vitamina D, puesto que interviene en tres procesos fundamentales relacionados con la enfermedad. El ya mencionado del sistema inmunitario, un segundo relacionado con el envejecimiento y un tercero asociado a la protección antitumoral.

Si vas a tomar suplementos, y tienes la prescripción médica, "una dosis de 5000 UI al día en adultos y 600 UI en niños. Para una mejor absorción, la recomendación es tomar el suplemento después de la comida o la cena". Estos índices, explica el experto en medicina antienvejecimiento por la Universidad de Sevilla y miembro de SEMAL, contribuyen a nuestro bienestar en los siguientes aspectos:

  • Estimulan el sistema inmunológico y protegen contra los virus (en este caso el coronavirus) y el resfriado común.
  • Reducen el riesgo de enfermedad cardíaca y presión arterial alta.
  • Limitan el riesgo cáncer colorrectal y pueden reducir el riesgo de otros cánceres, entre ellos de mama, próstata y páncreas.
  • Juegan un papel clave en el mantenimiento de la función cognitiva a medida que envejecemos.
  • Colaboran en los procesos de pérdida de peso.