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Alimentos probióticos: cómo pueden ayudar frente a la COVID-19 y otras infecciones

Los probióticos se definen como microorganismos vivos, principalmente bacterias y levaduras, que administrados en cantidades adecuadas, ejercen un efecto beneficioso sobre la salud del consumidor.

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as.com

A estas alturas de la pandemia provocada por la irrupción del SARS-CoV-2 todos somos conscientes del importante papel que el sistema inmunitario desempeña en la ecuación. Estamos hablando de una compleja red de células (macrófagos, linfocitos, etc.) distribuida por todo el cuerpo y un conjunto de moléculas (citoquinas, anticuerpos, etc.) que trabajan conjuntamente para defenderlo de microorganismos patógenos y sustancias extrañas.

Si nuestro organismo no es capaz de dar una respuesta adecuada está expuesto a los agentes patógenos que nos amenazan y cabe la posibilidad de que suframos infecciones o enfermedades. Y es ahí donde radica la importancia de contar con un sistema inmune ‘potente’. El estrés, la falta de sueño, el sedentarismo o una mala alimentación pueden influir negativamente en su desempeño por lo que es necesario no descuidar estos aspectos.

En lo que a la alimentación se refiere, ha quedado demostrado que un peor perfil de ingesta de determinados micronutrientes, como vitaminas (C, D y B12) y minerales (hierro y zinc), está relacionado con una mayor incidencia o mortalidad causada por la COVID-19. Pero hay unos pequeños microorganismos vivos que también tienen mucho que aportar.

Nos referimos a los probióticos que contienen algunos alimentos -también suplementos- y que cuando son suministrados en cantidades adecuadas, promueven beneficios en la salud del anfitrión. Pero es importante matizar que estos microorganismos, levaduras y bacterias, deben ser ingeridos en el marco de una dieta saludable y equilibrada.

Qué beneficios aportan los probióticos

El nutricionista Carlos Ríos comparte algunos beneficios de los probióticos, que en el caso de los alimentos, la mejor fuente de ingestión, pueden tener “beneficios que van más allá del contenido de probióticos ya que la fermentación puede producir compuestos y convertir otros en metabolitos biológicamente activos”. Así, la importancia de los probióticos radica en:

  • El efecto sobre el desarrollo del microbiota que coloniza nuestro intestino para garantizar el equilibrio adecuado entre patógenos y las bacterias beneficiosas. Equilibrio necesario para el correcto funcionamiento del organismo. La microbiota desempeña un papel importante en los procesos metabólicos como el control del metabolismo de las grasas y del colesterol, la presión arterial o el metabolismo de la glucosa.
  • Efecto de los probióticos en los procesos de digestión a través de la producción de enzimas. Además, mejoran la absorción de vitaminas, compuestos minerales y estimulan la generación de ácidos y compuestos orgánicos.
  • Algunos productos originados del metabolismo de los probióticos pueden mostrar propiedades antibióticas y moduladoras del sistema inmune a través de distintos mecanismos.
  • Restauración del microbiota después de una terapia con antibióticos. En la diarrea asociada a antibióticos, el uso de algunas cepas de probióticos puede ser de interés para este problema.
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Alimentos probióticos y beneficios adicionales

  • Yogures y leches fermentadas (natural, sin azúcar añadido): Además de los probióticos presentes, el yogur es fuente de proteínas, vitaminas y minerales. Se ha propuesto que muchos de los beneficios de este alimento se vinculan a sus efectos preventivos sobre la obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular; posiblemente a través de la mejora de la microbiota. No olvidemos tampoco su bajo contenido en lactosa, de especial interés en intolerantes.
  • Kéfir: Existen estudios que muestran beneficios de este alimento en la malabsorción de lactosa, así como en el tratamiento del Helicobacter Pylori. También tiene efecto anti inflamatorio.
  • Derivados de soja (tempeh, natto y miso): Muchos de los beneficios propuestos incluyen efectos antidiabéticos, antioxidantes, antiinflamatorios y antihiperlipidémicos atribuibles a la presencia de compuestos bioactivos.
  • Vegetales fermentados (aceitunas y encurtidos): Son distintos los microorganismos responsables de la fermentación. Además, la presencia de compuestos fenólicos, péptidos y vitaminas son responsables de su actividad antioxidante.

Es habitual confundir los probióticos con los prebióticos. Sin embargo, estos últimos no son ‘organismos vivos’ como sí lo son los probióticos. Los prebióticos son carbohidratos de diversas estructuras que estimulan el crecimiento de las bacterias. Por tanto, los prebióticos tienen un enorme potencial para modificar nuestra microbiota cuando se consumen junto a probióticos”, explica Ríos.

Las frutas, las verduras, cereales, legumbres, etc. son las mayores fuentes de prebióticos de nuestra dieta. Cuando se combina, por ejemplo, en una misma comida probióticos como el yogur y prebióticos como la fruta; la combinación podría proporcionar ambos compuestos de interés y otros como proteínas de alta calidad, ácidos grasos y una mezcla de vitaminas y minerales que tienen el potencial de ejercer efectos sinérgicos en la salud”, concluye el nutricionista.