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Deporte para personas refugiadas: vía de escape en tiempos de coronavirus

El ejercicio físico aparece como una forma de ayudar a recuperar el bienestar de las personas refugiadas que viven en campos como el de Moria, Grecia.

Deporte para personas refugiadas: vía de escape en tiempos de coronavirus
Foto cedida por Yoga and Sport for Refugees.

Las personas refugiadas sufren una sistemática vulneración de los derechos humanos, lo que provoca severos trastornos en su salud física y mental. Así, el deporte aparece como una de las grandes formas de ayudar a recuperar su bienestar, corporal y psíquico, garantizando espacios seguros que les permitan salir de los campos de refugiados, estableciendo una rutina y teniendo un lugar de intercambio alrededor del cual crear comunidad. "El deporte es positivo para todas las personas, pero especialmente en las personas refugiadas supone una vía de escape", cuenta a AS Miren Bardaji, de Yoga and Sport for Refugees, un proyecto que, tras el confinamiento decretado en Grecia a causa del coronavirus, se adapta para mantener conectados a sus deportistas a través de diferentes retos.

Actualmente, Bardaji se encuentra colaborando en Mitilene, capital de la isla griega de Lesbos, frente a la costa turca, donde se encuentra el campo de refugiados más grande de Europa: Moria. Diseñado para acoger a 3.000 personas, hoy alberga a 20.000. Las condiciones son de insalubridad y la situación se agravaría, más todavía, si llegase un brote de coronavirus al campo, que cuenta con un grifo de agua por cada 1300 personas, un baño por cada 167 y una ducha por cada 242 personas. ¿Y cómo cumplir con la distancia social donde hay hasta seis personas durmiendo en tres metros cuadrados?  

El deporte como vía de escape

Desde hace tres años, la organización Yoga and Sport for Refugees trabaja con el fin de acompañar y defender los derechos de las personas recluidas en la isla de Lesbos y lo hace por medio del deporte. A través de las actividades físicas se consigue contribuir positivamente en la salud de los solicitantes de asilo, potenciar sus capacidades de resiliencia, empoderamiento y confianza, fortalecer una posible dignidad dañada y generar una comunidad basada en el respeto. "Existe una gran mezcla de culturas y religiones y a través del deporte todo el mundo se integra", explica Miren Bardaji.

Alumnos refugiados durante una clase de baile.

Para realizar las diferentes actividades deportivas con personas refugiadas, cuentan con un gimnasio, en el que se suele practicar Muay-Thai, kárate, fitness, danza, lucha, etc, y una sala para yoga y relajación y movimiento corporal. Además, también cuentan con grupos de corredores y se realizan deportes de equipo como el baloncesto, el fútbol o el voleibol. Entre los más practicados entre los hombres están el Muay-Thai y el wrestling, mientras que entre las mujeres son muy populares las clases de yoga, Zumba y autodefensa.

Sin embargo, las medidas tomadas por el Gobierno de Grecia para frenar el avance del coronavirus obligaron al cierre de estos espacios seguros en los que las personas refugiadas se evaden de su dramática realidad. Bardaji relata cómo recibieron la noticia los deportistas habituales en sus espacios: "Todos se quedaron tristes y preocupados con el cierre, quieren saber cuándo volveremos a abrir; el deporte es positivo para estas personas". Así, como en tantos otros lugares, les ha tocado adaptarse para seguir haciendo ejercicio, aunque en su caso no lo hacen ‘en casa’.

A través de un grupo de WhatsApp, la organización y las personas refugiadas mantienen el contacto y cada tres o cuatro días proponen retos físicos que van compartiendo en vídeos según los cumplen. "Normalmente, los profesores de las clases son refugiados, por lo que ellos mismos quedan allí para entrenar", apunta Miren Bardaji. El deporte es su pequeño vehículo hacia la evasión.

Solicitud de evacuación de los campos

A las medidas de confinamiento general, hay que sumar las específicas ‘para refugiados’ que ya había impuesto el Gobierno de Grecia: restricción a la libertad de movimiento, retirada del número de la seguridad social el pasado verano, suspensión del cobro del estipendio mensual (90 euros) que los solicitantes de asilo reciben...

"La evacuación debería haberse dado antes de la crisis del coronavirus porque la situación es insostenible. Llevan meses, e incluso años, esperando asilo, su evacuación debería haberse realizado ya antes, pero ahora es más urgente. Si el coronavirus llega aquí... Esto no está preparado", advierte Bardaji.

El mismo aviso han dado diferentes organizaciones como Médicos Sin Fronteras e incluso un grupo de eurodiputados de la comisión de Libertades, encabezado por el español Juan Fernando López Aguilar, del PSOE. "El riesgo de una catástrofe inasumible: La evacuación de los más vulnerables desde los campos de refugiados de las Islas Griegas es urgente: 1600 menores no acompañados, realojamiento inmediato entre ocho Estados de la UE. ¡Solidaridad vinculante, ya!", insta el político en su perfil oficial de Twitter.

Hasta el momento, hay seis casos de coronavirus en una isla, Lesbos, cuyo hospital cuenta con solamente seis camas de UCI. Decía Pedro Sánchez en un artículo publicado en medios de comunicación de todo el continente que está en juego el futuro del proyecto europeo. De ese futuro también depende el de las personas refugiadas. "Hay que sacar a la gente de aquí", urge Miren Bardaji. Sólo así seguirá el deporte y seguirá la vida.