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COVID-19

Coronavirus: ¿Por qué los murciélagos son una fuente de virus tan letales?

La capacidad de autoprotección del mamífero volador alienta a que los virus se desarrollen más rápido y con una mayor capacidad infecciosa para intentar burlar las defensas del animal.

Un murciélago vuela en Indonesia.
Igam Ogam Unsplash

A la hora de señalar el origen del nuevo coronavirus había un sospechoso claro: el murciélago. Los antecedentes señalan al único mamífero volador como el habitual culpable de la transmisión directa o indirecta de virus a los seres humanos. Se ha apuntado su origen para la llegada al hombre del ébola o el Síndrome Respiratorio Agudo Grave (SARS). La cuestión es por qué son tan letales sus transmisiones respecto a otros animales. La respuesta está en su propia fortaleza.

Una investigación de la Universidad de California Berkeley (Estados Unidos) publicado en la revista eLife traza una línea de correlación entre el sistema inmunológico de los murciélagos y la potencia de sus virus. Según los expertos, el organismo de los mamíferos voladores es altamente resistente a estas amenazas y, además, muy rápido en su respuesta. Esto provoca que los agentes patógenos deban acelerar su ritmo para adaptarse en el organismo del anfitrión antes de que la veloz defensa acabe con cualquier posibilidad de supervivencia.

De este modo, cuando los virus saltan a otras especies tienen más vigor y capacidad de contagio. De hecho, son capaces de mantener esa fuerza cuando alcanzan a los humanos a través de un intermediario. Otros coronavirus anteriores al COVID-19 lo demostraron: el SARS llegó a los humanos a través de la civeta de palma asiática y el Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS, por sus siglas en inglés) a través de camellos. Otros virus letales como el ébola se transmitieron pasando por gorilas y chimpancés y la fiebre hemorrágica de Marburgo por la vía de monos verdes africanos.

"Los murciélagos son potencialmente especiales cuando se trata de albergar virus. No es una cuestión de azar que muchos de estos virus provengan de murciélagos. Los murciélagos ni siquiera están tan estrechamente relacionados con nosotros, por lo que no esperaríamos que alberguen muchos virus humanos. Pero este trabajo demuestra cómo los sistemas inmunes de los murciélagos podrían impulsar la virulencia", explica Mike Boots, ecólogo de enfermedades y profesor de Biología Integrativa en Berkeley.

Supervivencia en un anfitrión hostil

Surge la pregunta de cómo pueden sobrevivir los virus en un sistema tan hostil. "Piense estos virus como un incendio que quema un bosque. Algunas de las comunidades (células) tienen mantas de emergencia y el fuego se propaga sin dañarlas; pero al final del día todavía hay brasas humeantes en el sistema: todavía hay algunas células virales", ilustra el doctor Brook, uno de los expertos que firman la investigación de la Universidad de California. Es decir, que se mantienen dentro del cuerpo con la la capacidad de reproducirse sin dañar al huésped durante toda la vida del animal (pueden llegar a vivir 40 años).

Además, la capacidad de propagación se multiplica debido a que los murciélagos han desarrollado un método de limpieza eficiente de estas moléculas destructivas a través de la orina, las heces o la saliva. Estas vías de escape aumentan la capacidad de contagio de unos virus que abruman a otros animales anfitriones con menor capacidad de respuesta. Esto es lo que hace que estos agentes sean más letales con seres humanos, monos o camellos que se encuentren en su camino.