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SALUD

El insomnio cambia la estructura del cerebro

Un estudio apunta a la relación entre el Alzhéimer y los problemas para conciliar el sueño como factor de riesgo o un efecto de la demencia.

Una mujer con insomnio para el despertador.
Viktor Hanacek Picjumbo

Los problemas para dormir afectan al cuerpo y a la mente. Es algo que dice la sabiduría popular y la ciencia, pero el Barcelona Beta Brain Research Center ha ido un paso más allá y ha relacionado el insomnio con el alzhéimer, los cambios de estructura en el cerebro y el rendimiento cognitivo. La conexión podría ayudar a mejorar numerosos tratamientos sobre la demencia y los problemas para dormir si se tiene en cuenta que la población con problemas de sueño se calcula entre un 4 % y un 20 %.

La principal prueba de la investigación de la Fundación Pasqual Maragall, publicada en la revista Alzheimer’s Research and Therapy, fueron las imágenes que señalaron las diferencias entre los participantes con insomnio. Según mostraron las resonancias magnéticas, aquellos con problemas para dormir tenían menor volumen en algunas regiones cerebrales como el precúneo o el córtex cingulado posterior.

Los expertos quisieron remarcar la influencia del insomnio en estas regiones que afectan en etapas tempranas a la enfermedad de Alzheimer. Mediante técnicas de resonancia magnética analizaron los cerebros de más de 1.600 sujetos y observaron cambios en la sustancia blanca cerebral de aquellos sufrían insomnio. “Estos hallazgos sugieren la presencia de procesos de inflamación cerebral que podrían tener un papel clave en la asociación entre la calidad del sueño y el alzhéimer”, destacó Oriol Grau, primer autor del estudio.

Además, el informe también insiste en las deficiencias cognitivas de aquellos que tienen problemas para dormir en relación con el resto de la población. Según los investigadores, esta diferencia se observó especialmente en la memoria de trabajo, un función relacionada con el sueño en varios estudios recientes.

Los datos aportados por el estudio señalan en la dirección que apunta al insomnio como un síntoma de un alto grado de vulnerabilidad al alzhéimer o como un riesgo de demencia. Al fin y al cabo, otras ivnestigaciones habían apuntado la conexión entre un sueño de baja calidad y la demencia.

Por ello, los expertos consideran que trabajando por un mejor sueño se ayudaría a mejorar la enfermedad degenerativa. "El conocimiento generado por esta nueva línea puede contribuir de forma significativa a comprender mejor la fisiopatología de la enfermedad de Alzheimer, mejorar el diagnóstico precoz a través de métodos mínimamente invasivos y establecer las bases para futuras estrategias terapéuticas centradas en mejorar la calidad del sueño”, explicó el doctor José Luis Molinuevo, director científico del Programa de Prevención del Alzhéimer de la organización.