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Quienes beben leche entera podrían envejecer antes que el resto de la población

Un estudio descubre que los telómeros, un elemento básico para la conservación de las células, son más cortos.

Una botella de leche entera sobre una mesa.
ROBIN WORRALL Unsplash

La discusión en el mundo científico sobre el consumo de leche es habitual. Si un estudio japonés descubre que beber el líquido animal está relacionado con el menor riesgo a morir, otro sueco propone lo contrario. Si una investigación selecciona la bebida como un factor de riesgo cardiovascular y diabetes tipo 2 otro ofrece la versión opuesta. Desde la Universidad Brigham Young (Estados Unidos) han añadido un último factor a la discusión con la novedad de que ahora distinguen a quienes ingieren leche desnatada de quienes se decantan por la entera.

El experimento tuvo lugar con casi 6.000 adultos de Estados Unidos. Casi la mitad consumieron leche diariamente y otra cuarta parte al menos semanalmente. El equipo liderado por el profesor Larry A. Tucker descubrió que las personas que beben leche desnatada (1 %) experimentan varios años menos de envejecimiento biológico que aquellos que consumen natural (2 %). Es decir, que por cada aumento de un punto porcentual en la grasa de leche consumida (por ejemplo, de 1 % a 2 %), los adultos tenían más de 4 años de envejecimiento biológico adicional.

¿Qué son los telómeros y por qué influyen en el envejecimiento?

La hipótesis de los científicos está relacionada con los telómeros. "Hubo una fuerte asociación entre la ingesta de grasa de la leche y la longitud de los telómeros", exponen en su informe los científicos sobre estos elementos fundamentales para la estabilidad y protección de los cromosomas. "Los telómeros cubren los extremos de los cromosomas con nucleoproteínas. Una analogía simple es que los telómeros funcionan como las tapas que protegen el extremo de los cordones de los zapatos. Con el tiempo, a medida que las células se dividen, los telómeros se vuelven progresivamente y previsiblemente más cortos", explica el informe publicado en Oxidative Medicine and Cellular Longevity.

Los científicos encontraron la relación cuando quisieron observar la influencia de la leche y la grasa de la leche en la inflamación, el estrés oxidativo y la longevidad celular, factores que relacionados con el envejecimiento del cuerpo. Los adultos con telómeros cortos tienden a tener más estrés oxidativo, enfermedades crónicas, enfermedades cardíacas, depresión, obesidad y cáncer, así como una muerte más temprana, que quienes mantienen los telómeros más largos, según varios estudios.

Otro detalle importante que encontraron los científicos fue que la cantidad de leche también influye en el envejecimiento. Si la ingesta total de grasas saturadas es baja, la cantidad de grasa de leche consumida importa poco y no se relaciona con el envejecimiento biológico. Sin embargo, cuando la ingesta total de grasas saturadas es alta (o moderada), el consumo de grasas lácteas juega un papel importante en el envejecimiento celular y la longitud de los telómeros. Paradójicamente, también se descubrió que los abstemios de la leche tenían telómeros más cortos que los adultos que consumían leche baja en grasa.

La mejor leche para la dieta

Según los expertos del centro del estado de Utah, estos resultados respaldan las últimas directrices dietéticas para estadounidenses (2015–2020). Para una dieta saludable se recomienda el consumo de leche baja en grasa, pero no leche alta en grasa. Para contrarrestar el envejecimiento, los especialistas recomiendan el consumo de alimentos saludables y con fibra como las nueces, las verduras y las frutas porque están asociado con telómeros más largos.

"No es una cuestión de si beber leche es algo bueno o malo, es una cuestión de que deberías estar más atento a qué tipo de leche estás bebiendo"

Larry A. Tucker

A pesar de todo, el propio autor del estudio recuerda que es un tema complicado. "Si alguien me pidiera que hiciera una presentación sobre el valor del consumo de leche, podría montar una presentación de una hora que te dejaría boquiabierto. Uno pensaría: 'Guau, todos deberían beber más leche'. Si alguien dijera que hiciera lo contrario, también podría hacerlo. Por lo menos, definitivamente vale la pena reflexionar sobre los hallazgos de este estudio. Tal vez hay algo aquí que requiere un poco más de atención", explicó Larry A. Tucker en la presentación del informe en la universidad. "No es una cuestión de si beber leche es algo bueno o malo, es una cuestión de que deberías estar más atento a qué tipo de leche estás bebiendo", sentenció.