Deporte y Vida

PSICOLOGÍA

El estrés positivo, una manera de beneficiarse del estado de alerta

La terapeuta Ana Lombard señala los beneficios de un estado que puede emplearse para resolución de problemas de manera inmediata y creativa.

Una mujer estresada en el trabajo por el estrés negativo.
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A la consulta de Ana Lombard acuden numerosas personas a lamentarse porque el estrés hace imposible su vida. En cambio, salen de la visita a la terapeuta con dos conceptos claros: ni están estresados ni el estrés es tan malo. En medio de esas situaciones la especialista remedia lo que para ella una confusión sobre los síntomas y su definición que termina por culpar al estrés de todo. "No están estresados, están angustiados o agobiados o varias cosas. Lo que veo en la consulta es que hay una amalgama de esa palabra que ahora está de moda. El estrés es cuando el cuerpo y las emociones están en superactividad", aclara.

La especialista que ha escrito '#PositiveStress: Convierte el estrés en tu aliado' (Terapias Verdes) para intentar aclarar los conceptos. Según Lombard, hay tres tipos de estrés y solo uno es malo. Con la mala fama que gasta el estado de cansancio mental resulta complicado superar el prejuicio. La experta en gestión de estrés quiere lavar la cara al concepto negativo. "El estrés es positivo porque es una respuesta inteligente de nuestro organismo, ya que de por sí es una repuesta de adaptación y de acción cuando nos acontece algo nuevo, una dificultad, un reto, un objetivo que tenemos que superar. Todo nuestro sistema se pone en esa respuesta inteligente porque es una respuesta de supervivencia. Tengo que dar un resultado, tengo que actuar", defiende con una sonrisa.

Fases del estrés

  1. Alarma. Enseña a adaptarse.
  2. Reacción / Resistencia. Actuación, adrenalina y cortisol ante el desafío o peligro.
  3. Acumulación / Saturarmiento. Agotamiento. Sistema quemado, mente atrofiada y las ilusiones se apagan.

¿Cuál es la parte buena del estrés?

Según sus datos, el 30 % de las bajas laborales están causadas por el estrés. Entonces, ¿qué puede tener de bueno el estrés? "Imagina que un león se te viene encima. La primera cosa que haces es adaptarte y tienes un subidón de adrenalina completamente alucinante. Dentro del primer minuto actúas: o te vas corriendo o buscas una estrategia para defenderte. Además de la adrenalina, tienes un subidón de varias hormonas, una es el cortisol, y todo se pone en marcha", señala.

La terapeuta criada en Francia considera que esa es la parte que hay aprovechar desde la psicología. El estrés puede ser un aliado.  "Te da muchísimas capacidades, de concentración, de ser creativo... Por ejemplo, si vas a jugar un partido de fútbol. Con todas las personas que te miran tiene el estrés positivo: no te puedes ir, tienes que jugar. Con la adrenalina y el cortisol todo se acelera. Estás, entre comillas anestesiado, y te permite superarte cada vez más", aclara Lombard.

Los riesgos y peligros del estrés

A pesar de ser una defensora de la utilidad del estrés, la terapeuta no se olvida de los peligros. "No se puede estar siempre así. Mi consejo es saber aprovechar la buena adrenalina y las buenas consecuencias del estrés. La parte mala es no saber parar o no querer pararse para regenerarse", tercia la especialista siempre con un tono positivo. Las consecuencias negativas ocurren cuando hay una exposición prolongada. "El problema es cuando no se descansa, cuando no se hace pausa. Hay muchas personas que les encanta estar con esa realidad y no quieren bajarse del burro de la adrenalina. Es una adicción", avisa Lombard.

La única fase del estrés que para la especialista es claramente negativa es la tercera. Cuando se rebaña hasta la última posibilidad, las alteraciones se producen en el organismo como respuesta física ante determinados estímulos repetidos (alegría, frío, miedo, etc.). Cuando la persona sigue montada en el burro de la adrenalina sin ninguna intención de bajar la velocidad. "Es la que te lleva al agotamiento, a la acumulación, al estrés negativo. Es lo que llamo saturación. Hay un momento en que si obligamos siempre a nuestro organismo a una adaptación y una acción inmediata el cuerpo, los pensamientos y nuestra energía vital se va a cansar. No puedes hacer un maratón cada semana, ¿verdad? Pues con el estrés tampoco. No puedes pensar que porque el estrés te aporta energía positiva vas a estar todo el día con él", avisa Lombard.

¿Cómo evitar la parte negativa del estrés?

Evitar entrar en la fase 3 con una buena recuperación:

  1. Parar.
  2. Respirar.
  3. Comer.
  4. Meditar.

El estado de cansancio mental provocado por la exigencia de un rendimiento muy superior al normal suele provocar diversos trastornos físicos y mentales como la ansiedad. Pero resulta demasiado atractivo estar siempre al máximo de capacidades y percepciones. Es como beber una pócima mágica para llegar más lejos, más alto y con más fuerza. Ante la tentación el consejo de la experta se basa en un tratamiento para aprendender a gestionarlo. "Doy muchas formaciones en talleres de las empresas en España y Francia y siempre les digo la emergencia hay que saber tratarla, pero tampoco tenemos que provocar nosotros esa emergencia. Hay que dosificar las acciones", completa.