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Usar el móvil por la noche retrasa la hora de acostarse y de levantarse

El uso de 'smartphones' antes de ir a la cama se asocia con comportamientos que interfieren negativamente con el sueño y el estado de ánimo.

Una mujer consulta su teléfono móvil después de levantarse de la cama.
Viktor Hanacek Picjumbo

Los teléfonos móviles se han convertido en modificadores de conducta. Cada vez más individuos caminan mirando al teléfono móvil en lugar de al frente, viven absorbidos por sus dispositivos incluso en eventos sociales y las terapias de adicción suman nuevos tecnoadictos. Una de las fronteras que ha cruzado es la del sueño, ya que el uso del 'smartphone' puede provocar malos hábitos que afectan a la salud y la capacidad para dormir.

La Universidad Femenina de Sugnshin (Seúl) estudió los comportamientos de más de un centenar de adultos y descubrió que aquellos que retrasaban su hora de acostarse tenían más problemas también para levantarse. Los individuos que se quedaban hasta tarde despiertos solían meterse en la cama con 50 minutos de retraso (de promedio) repecto a los otros y se levantaban 46 minutos más tarde (de promedio) de lo que marcaba el despertador.

Esta costumbre se asocia a perjuicios relacionados con el móvil como la perdida de sueño o un estado de ánimo negativo. La razón principal es que el cambio de comportamiento interfiere en la salud. Según el estudio, estas personas reconocieron «significativamente más depresión, ansiedad e insomnio» en sus diarios y se revelaron más noctámbulos. Los datos motraron que también su calidad del sueño fue más baja.

Enganchados al móvil

Para descubrir los motivos de la procrastinación de la hora de acostarse se analizaron los estilos de vida de unos y otros. Los que dilataron su viaje a la cama había pasado más tiempo participando en actividades recreativas y de grupo, pero la mayor diferencia fue en el tiempo que se pasaron mirando la pantalla de su teléfono. Según el informe coreano, aquellos que desarrollaron más problemas para dormir ocuparon 61 minutos más de media mirando a su celular.

Los especialistas han alertado sobre este tipo de comportamientos que interfieren negativamente con el sueño y el estado de ánimo. Los jóvenes coreanos dedicaban 79,5 minutos a usar el móvil de los 180 previos al sueño, lo que influía en su negativa predisposición para dormir.

Difícil distinguir las señales de día o noche

El problema es ya conocido. En 2015, la Universidad de Connecticut publicó una investigación que alertaba de que la exposición a la luz artificial puede provocar interrupciones en los ritmos circadianos que controlan los ciclos vitales diurnos y nocturnos. La luz de la pantalla del móvil es mala porque el cerebro asocia lo luminosos con la actividad. Con los estímulos lumínicos el cuerpo no se prepara para pasar a la fase de sueño. Además, los teléfonos móviles suelen suponer mayor interactividad por parte de los usuarios, lo que crea un mayor obstáculo a la hora de encontrar la relajación que favorece el comienzo del sueño. A las malas noches se unen los difíciles despertares y los correspondientes problemas de salud.