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PSICOLOGÍA

Los acosadores también puede desarrollar problemas de salud mental

Una investigación de la Universidad de Columbia (EEUU) concluye que no solo las víctimas de bullying son propensas a sufrir problemas psicológicos ya que se establece una relación bidireccional.

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El acoso escolar o bullying es uno de los problemas más frecuentes y a la vez más dañinos en el ámbito educativo. En España, según los datos que maneja el Ministerio de Educación y los principales cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, se registraron unos 5.500 casos de acoso escolar entre 2012 y 2017, y solo en este último año la cifra alcanzó los 1.054 casos, confirmando una tendencia al alza.

El número de casos invita a la preocupación y se ve agravado por un hecho no menos significativo: la proliferación de las nuevas tecnologías intensifica la sensación de acoso (ciberbullying), que se convierte casi en permanente y no se reduce solo al horario escolar. Es decir, cada vez hay más víctinas de bullying que son acosadas de manera más persistente.

Y las consecuencias, más allá de los posibles episodios de violencia, son tanto de carácter psicologíco como físico. Al menos es lo que se desprende de una investigación del King’s College de Londres que concluye que la exposición continua al acoso durante la adolescencia puede provocar cambios físicos en el cerebro y aumentar la probabilidad de sufrir una enfermedad mental.

Relación bidireccional

Pero aún hay más. Y es que un reciente trabajo de la Facultad de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia (EEUU) sugiere que existe una relación bidireccional entre el 'bullying' y los problemas de salud mental entre los jóvenes según la cual los trastornos psicológicos no son exclusivos de las personas que reciben el acoso, sino también los acosadores.

Los investigadores llegaron a semejante conclusión al analizar los datos de 13.200 jóvenes de 12 a 17 años de edad y la asociación bidireccional entre la perpetración de intimidación y los problemas de internalización, es decir, inseguridad, dependencia, timidez, miedos, inestabilidad del estado de ánimo y obsesiones, entre otros.

Los resultados del trabajo, publicado en la revista científica 'Journal of Adolescent Health', indican que los jóvenes que reportaron ser los perpetradores del acoso eran más propensos a desarrollar una incidencia de moderada a alta de problemas de salud mental, en comparación con aquellos que no habían cometido 'bullying' en ningún momento de su vida. Por otro lado, encontraron que los adolescentes que experimentaron problemas de internalización de moderados a altos tenían un mayor riesgo de hacer 'bullying' a los demás, en comparación con los que informaron que no tenían o tenían una incidencia baja de problemas de salud mental.