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Las duchas de agua helada no ayudan a recuperar los músculos

Un estudio de la Universidad de Maastricht señala que sumergirse en agua fría puede perjudicar la reconstrucción de los músculos por las bajas temperaturas

Una ducha de agua fría para bañarse tras un entrenamiento
ONNE Beauty Unsplash

Existe una creencia popular de que después de un ejercicio intenso se facilitará la recuperación de los músculos si hay un paso por una ducha helada. Numerosos atletas, especialmente los que exprimen sus piernas durante el ejercicio, suelen acudir al frío para acelerar el regreso a los entrenamientos. Sin embargo, la eficacia de esta práctica ha sido puesto en entredicho por un estudio de la Universidad de Maastricht (Países Bajos) que ha revelado que el proceso de reconstrucción de los músculos se ve perjudicado por las bajas tempraturas.

Según los investigadores de la universidad neerlandesa, las inmersiones en agua fría después de ejercicios de resistencia rebajan la capacidad de los músculos para asimilar directamente las proteínas derivadas de los aminoácidos. Además, reducen la capacidad para sintetizar las proteínas durante los ejercicios prolongados de resistencia. Las pruebas, que fueron desarrolladas con atletas varones que se entrenaban en sesiones de resistencia. Dos semanas después de su recuperación con agua fría, los investigadores de la Universidad de Maastricht comprobaron que las piernas de los 12 individuos observados que habían sido sumergidas en el líquido gélido tras los entrenamientos se recuperaban peor que las que no habían sido sometidas a temperaturas heladas.

Los supuestos efectos de la crioterapia

La investigación replantea la creencia popular de los baños de agua helada, la llamada crioterapia. Hasta ahora, se creía que sumergir los músculos en cubitos de hielo o agua gélida ayudaba a eliminar el ácido láctico al constreñir los vasos sanguíneos, que reducía la inflamación y la degradación de tejidos o que ralentizaba la actividad metabólica. Es decir, que ayudaba a recuperar las microrroturas producidas durante el ejercicio. La recomendación habitual es sumergir las zonas afectadas durante 5 o 10 minutos en una temperatura que se encuentra en 12 y 15 grados.

«La investigación sugiere que a menos que haya una lesión, como un tirón muscular o una tendinitis, este no es el mejor modo de recuperar y potencialmente dificulta la construcción muscular»

Doctora Melissa Leber, directora del departamento de Emergencias Deportivas Médicas del hospital Monte Sinaí

El estudio ha sido tomado con cautela por otros investigadores. La doctora Melissa Leber, directora del departamento de Emergencias Deportivas Médicas del hospital Monte Sinaí (Nueva York), ha recordado en Reuters que el estudio contaba con una muestra reducida y que se desarrolló principalmente con halterófilos, quienes no suelen tomar esos baños de agua fría para recuperar sus músculos. No obstante, ha valorado un aspecto interesante para el futuro porque otros estudios han apuntado similares conclusiones: «La investigación sugiere que a menos que haya una lesión, como un tirón muscular o una tendinitis, este no es el mejor modo de recuperar y potencialmente dificulta la construcción muscular. Parece que es posible que estos baños helados no están haciendo lo que nosotros queremos que hagan».

Por el momento, desde Maastricht aconsejan a los deportistas que quieren mejorar el acondicionamiento del músculo que reconsideren la aplicación de enfriamiento como parte de su estrategia de recuperación posterior al ejercicio.