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Comer setas y champiñones en la dieta, asociado a un menor riesgo de cáncer de próstata

Una investigación de la Universidad de Tohoku (Japón) asocia comer champiñones, setas y otros hongos, y un menor riesgo de cáncer de próstata, que afecta a millones de hombres en el mundo.

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Comer setas, champiñones y otro tipo de hongos podría constituir un método eficaz de prevención para reducir el riesgo de sufrir cáncer de próstata. Al menos es la principal conclusión del primer estudio de cohorte a largo plazo sobre más de 36.000 hombres a cargo de expertos de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Tohoku (Japón).

Se da la circunstancia de que el cáncer de próstata, que se produce cuando las células de la glándula prostática, una pequeña glándula con forma de nuez que produce el líquido seminal, comienzan a crecer, es una de las formas más comunes de cáncer en hombres. De hecho, en 2018 se detectaron 1,2 millones de casos por lo que la investigación puede tener importantes implicaciones.

Y es que, el alto valor nutricional y propiedades de los diferentes tipos de hongos comestibles, pueden suponer un gran aliado. "Los hongos son una buena fuente de vitaminas, minerales y antioxidantes, especialmente L-ergotioneina. Los estudios de laboratorio en probetas y organismos vivos han demostrado que los hongos tienen el potencial de prevenir el cáncer de próstata. Sin embargo, la relación entre el consumo de hongos y el cáncer de próstata en humanos nunca se ha investigado antes", explica Shu Zhang, profesor de la Universidad de Tohoku.

Riesgo menor de cáncer de próstata

Los resultados de la investigación, publicada en la revista 'International Journal of Cancer', indican que el consumo de hongos de forma regular reduce el riesgo de cáncer de próstata, y fue especialmente significativo en hombres de 50 años o más y en aquellos cuya dieta consistía principalmente en carne y productos lácteos, con un consumo limitado de frutas y verduras.

Los datos también certifican que quienes consumieron hongos una o dos veces por semana tenían un riesgo 8% menor de desarrollar cáncer de próstata, en comparación con los que comieron hongos menos de una vez por semana. La dosis diaria de consumo de los participantes en el estudio, a los que se les realizó un seguimiento promedio de 25 años, fue de 7,6 gramos.

"Hasta la fecha, este es el primer estudio de cohorte que indica el potencial preventivo del cáncer de próstata de los hongos a nivel de población. Aunque nuestro estudio sugiere que el consumo regular de hongos puede reducir el riesgo de cáncer de próstata, también queremos enfatizar que comer una dieta saludable y equilibrada es mucho más importante que llenar su cesta de la compra con hongos", conluye Zhang.