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Cómo cuidar y tratar la piel con acné en jóvenes

acné joven

as.com

Con rutinas de limpieza, hidratación y cuidados específicos, es posible mantener bajo control el acné leve; para los casos severos, existen diferentes alternativas, siendo una de las más innovadoras la energía fluorescente.

El acné no es algo que puedas evitar que salga, pero sí puedes modificar tu relación con él. Además de influir los cambios hormonales, la alimentación, la limpieza de la cara, la contaminación, el tratamiento que apliques será clave.

Se estima que hasta un 80 % de la población sufre acné en algún momento de su vida. Pero los adolescentes se ven afectados de manera más frecuente, sobre todo entre los 15 y los 17 años, una franja edad en la que su autoestima suele estar estrechamente vinculada con la imagen.

Cómo mantener a raya el acné

  • Realizar una buena rutina facial diaria en cuanto a limpieza e hidratación, con productos adecuados para pieles con acné
  • No tocar las lesiones producidas por el acné
  • Evitar cremas y maquillajes comedogénicos
  • En casos de acné moderados y severos, consultar al especialista para que éste aconseje el tratamiento idóneo al caso.

Tratamientos contra el acné

En función de las características del paciente, los dermatólogos se decantan por distintos tratamientos del acné. Se puede recurrir a tratamientos tópicos con antibióticos, retinoides, perósido de benzoilo, queratolíticos, etc. o fármacostomados por vía oral. “Los más utilizados son los antibióticos orales a dosis bajas y la isotretinoína. Asimismo, existen diferentes terapias físicas como la fotodinámica, la luz LED, el láser o la energía fluorescente, que no causan prácticamente efectos secundarios", afirma la doctora Rocío Gil Redondo, del Grupo Pedro Jaen, quien ha impartido una charla con Kleresca en el colegio Fuentelarreyna de Madrid.

Esta energía fluorescente, "es una solución innovadora, un tratamiento no invasivo, no abrasivo y no sistemático, por lo que tiene un buen perfil de efectos secundarios y se puede usar como alternativa a antibióticos o tratamientos invasivos”.

El tratamiento se realiza aplicando un gel fotoconversor especialmente formulado a la piel del paciente, que es colocado bajo la lámpara de luz azul.

Cuando esta luz incide sobre el gel, generando apenas una sensación de calor, los cromóforos contenidos en el mismo convierten la luz en fluorescencia que penetra en la piel a diferentes longitudes de onda para activar sus propios mecanismos internos de reparación y la producción de colágeno.

Así, no sólo se ven reducidos los signos del acné y disminuye la inflamación, sino que sus cicatrices se atenúan de forma perceptible.