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SUMO

La vida de un luchador de sumo: dormir, comer y sufrir para convertirse en 'yokozuna'

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Issei Kato

REUTERS

Tradición milenaria en Japón, el sumo es un deporte cargado de simbolismo en el que sus protagonistas son verdaderas celebridades, respetadas y veneradas hasta la exaltación.

Aunque para muchos pueda representar una disciplina sin más misterio que dos luchadores de enorme tamaño tratando de derribarse o de sacarse a empujones de un ring, lo cierto es que la complejidad y la carga simbólica de esta tradición milenaria convierten al sumo en algo más que un deporte. Para sus protagonistas, los rikishi (luchadores), es un trayecto exigente que requiere grandes dosis de disciplina y sacrificio para alcanzar lo más alto y erigirse en yokozuna (gran campeón).

El entrenamiento en el 'establo' comienza casi al amanecer.

La carrera de un luchador de sumo comienza aproximadamente a partir de los 15 años, pero el ascenso a la gloria no es un camino de rosas. Y no todos alcanzan el estatus de yokozuna. Ni siquiera el de sekitori que les da derecho a estar entre los 70 luchadores de las dos principales categorías del sumo (makuuchi y jūryō ) en las que ya se les puede considerar como profesionales del deporte, con todos los privilegios y agasajos. En total, existen 6 divisiones que aglutinan a unos 650 luchadores.

Los luchadores conviven en los denominados ‘establos’ (heya) bajo un régimen entre militar y monacal, donde la exigencia es máxima y el hermetismo es casi total. En Japón existen más de 40 ‘establos’ y en alguno de ellos se han llegado a producir verdaderos dramas. Como cuando el rikishi de 17 años Takashi Saito, murió en 2007 tras recibir una paliza por parte de integrantes de su propio establo al amenazar éste con abandonarlo. Un caso extremo dentro del mundo del sumo, pero que esconde una realidad: los luchadores son en ocasiones golpeados y vejados como parte de su proceso de aprendizaje.

Los luchadores de sumo ingieren 8.000 calorías al día.

El sumo en 15 datos

Pero más allá de la polémica, que también incluye acusaciones de amaños y uso de sustancias dopantes, lo cierto es que la vida de un luchador de sumo desprende varios datos curiosos:

  • Un luchador de sumo se levanta al amanecer.
  • El primer entrenamiento del día, de los dos que completan, se realiza en ayunas.
  • El objetivo es ralentizar el metabolismo y favorecer el aumento de peso.
  • Un luchador de sumo ingiere aproximadamente unas 8.000 calorías diarias.
  • El 'Chanko nabe' es el plato típico de los luchadores de sumo a base de pescados, mariscos o carnes y verduras según la estación del año.
  • Después de la primera comida, que suele ser a las 10,30 horas, los luchadores duermen una siesta de 3 o 4 horas antes de afrontar el segundo entrenamiento del día.
  • No existe límite de peso, pero sí una estatura mínima (170 centímetros).
  • Algunos luchadores duermen con máscaras de oxígeno.
  • El moño que lucen está inspirado en los samuráis.
  • El mawashi es el tradicional cinturón que visten: está hecho de seda, mide aproximadamente 9 metros y pesa unos cuatro kilos.
  • Un luchador de sumo de la élite puede llegar a cobrar más de 40.000 euros al mes.
  • Los luchadores entrenan diferentes técnicas en las que el agarre es fundamental, aunque la fuerza o agilidad son determinantes en un combate que dura segundos.
  • Cada establo solo tiene permiso para entrenar a un luchador no nacido en Japón.
  • Curiosamente, el mongol Hakuho está considerado como el mejor luchador de la historia.
  • Ozeki Kisenosato logró romper en 2017 una sequía de casi 20 años sin un campeón nipón.

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