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FERTILIDAD

Legrados: una operación que puede causar también infertilidad

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Clinica MARGEN

No hay peor frase para una mujer que escuchar 'mujer legrada, mujer embarazada', y ahora se añade una nueva derivada de esta operación, la infertilidad.

Un estudio publicado por investigadores de la Universidad de Copenhague en el último número de la revista científica International Journal of Womens’ Health analiza las causas de las adherencias dentro de la cavidad uterina en mujeres en la edad reproductiva. Estas adherencias, conocidas bajo el nombre de síndrome de Asherman, son una causa frecuente de problemas de fertilidad en la mujer.

La adherencias dentro de la cavidad uterina, que pueden aparecer tras la realización de un legrado o de una histeroscopia convencional, son una causa frecuente de infertilidad.

El informe de la investigación

Según el equipo granadino y en base a los resultados de la histeroscopia virtual obtenidos durante los últimos dos años, más de la mitad de las mujeres con adherencias dentro de la cavidad uterina habían sufrido un legrado uterino, en la mayoría de los casos para evacuar los restos de un embrión tras un aborto espontáneo.

Según el doctor Tesarik, “Hay mujeres con una susceptibilidad particular para formar adherencias dentro de la cavidad uterina, no sólo tras un legrado sino también después de otras intervenciones como una histeroscopia operativa convencional”.

La histeroscopia virtual: menos invasiva

Para las histeroscopias, los autores del informe recomiendan utilizar la técnica de la histeroscopia virtual, menos invasiva, desarrollada por un grupo de investigadores y médicos de la Universidad de Granada y la Clínica MARGen, liderado por el doctor Jan Tesarik.

Estas adherencias están provocadas por una cicatrización aberrante de las heridas derivadas de una intervención invasiva. La histeroscopia virtual es un examen totalmente no invasivo y no provoca este tipo de reacción. También genera imágenes de una mejor calidad y resolución espacial que la histeroscopia convencional.

Por qué hacer un legrado

Desde los finales del siglo XIX, el legrado uterino se utiliza con frecuencia para evacuar los restos de embriones no viables. En la ausencia de tratamientos eficaces de las hemorragias e infecciones, la tendencia de limpiar la cavidad uterina de los tejidos necróticos era totalmente comprensible.

Sin embargo, las posibilidades terapéuticas han mejorado desde entonces, y ya en el año 1998, un equipo de investigadores estadounidenses de las Universidades de Stanford (California) y de Norfolk (Virginia) alertaron sobre el uso innecesario del legrado, especialmente en los casos de un aborto espontáneo, que se pueden resolver con tratamientos conservativos, no invasivos y sin riesgos de cicatrización aberrante dentro de la cavidad uterina.

Para el doctor Tesarik, “el legrado debería ser la última opción, cuando se detecten síntomas alarmantes, y es mejor evitarlo en mujeres en estado estable, sin hemorragia ni infección. En estos casos, el legrado puede crear más daños que beneficios, especialmente la dificultad de que la paciente pueda quedar embarazada en el futuro.”