Deporte y Vida

EJERCICIO FÍSICO

Si quieres estar en forma de verdad, di adiós a los fosfatos

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Están presentes en la leche, algunas carnes, alimentos procesados, y podría ser el causante de mucha de la desgana que sientes cuando llegas a casa y no quieres levantarte del sofá.

Según acaba de publicar en este estudio sobre la relación de los fosfatos y las ganas de hacer ejercicio, este conservante y potenciador de la dieta occidental podría ser el culpable de que no tengamos ni pizquita de ganas de llegar a casa tras una día de trabajo y hacer ejercicio.

Algunas de las conclusiones que se extraen de esta investigación es que cuanto más fosfato hay en la dieta de una persona (independientemente de su forma física, raza, sexo, salud cardiovascular, índice de masa corporal, presión arterial), menos ejercicio hace.

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Ir al trabajo en coche. Estar sentado en el trabajo. Tener el coche en la puerta e ir a por los niños al colegio en coche. Ir a por el pan incluso en coche. Son situaciones reales. Incluso en muchos barrios se va al parque con los niños en coche o a la piscina a nadar en coche. ¿Dónde está el ejercicio?

Parece que la sociedad se divide en dos bandos, los que hacen mucho ejercicio y los que no hacen nada de ejercicio. Y tal vez una de las claves, entre muchas otras, esté en la alimentación. En la ingesta de fosfatos en exceso que hace que el músculo consuma menos oxígeno y no pueda utilizar las grasas para convertirlas en energía.

Los fosfatos son potenciadores del sabor, son también un conservante (son un tipo de sal), por lo que se encuentran en alimentos tan variados como carnes, lácteos, pescados, mariscos, moluscos, frutas, salsas, los destilados, el pan, las pastas, las galletas saladas, los purés, los cereales, los zumos de frutas...

De ahí la clave de la dieta a la hora de la motivación para hacer ejercicio, un cambio de hábitos que también conlleva un cambio de metabolismo.