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El pequeño error al hacer la compra que te está haciendo engordar

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El pequeño error al hacer la compra que te está haciendo engordar

Chica en un supermercador comprando

Si pese a comprar productos más caros cada día pesas más, quizá es porque, como muchos otros, estás confundiendo "caro" con "saludable"

Según un estudio recién publicado, tendemos a identificar "caro" con "saludable". Pero no siempre es así, con lo cual si nos dejamos llevar por nuestro primer impulso podemos terminar comiendo mal y engordando, que es en definitiva lo que queremos evitar.

Los investigadores, de las universidades de Vanderbilt y Ohio (EE UU), advierten de que nuestra creencia de que los alimentos sanos tienen que costar más afecta nuestras decisiones: lo que compramos, lo que comemos, etc. “Solemos usar una especie de acceso directo para simplificar. En vez de evaluar conscientemente toda la información que tenemos sobre un producto (cantidad de calorías, marca, lugar de fabricación, tienda, etc.), nuestros cerebros sacan conclusiones rápidas, como la de que los alimentos saludables deben ser los más caros”, comenta Lorena Honrubia, psicóloga cognitivo-conductual en Psicología en Positivo.

Lo cierto es que, habitualmente, mucho alimentos saludables, como los productos orgánicos, sin gluten, sin azúcares añadidos, con azúcar de caña, sin conservantes ni colorantes, denominación de origen…, suelen ser más caros y por eso damos por hecho que si cuesta más, es mejor. “La oferta de alimentación orgánica en los estantes de los supermercados tiene un precio bastante más elevado en comparación a la de los productos convencionales y convierten al comprador en alguien que lo hace por principios e ideales. Pero los estudios realizados indican que las propiedades nutritivas y para la salud de los alimentos ecológicos son similares a las de los convencionales", advierte Lorena.

En opinión de Rebecca Reczek, profesora de marketing de la Universidad de Ohio (EE UU), "es preocupante. Los hallazgos sugieren que el precio de los alimentos afecta nuestra percepción de lo que es saludable e incluso de qué problemas de salud debemos preocuparnos, basándonos simplemente en que los alimentos saludables cuestan más y que los alimentos poco sanos, como las comidas rápidas, tienen un precio menor".

Lo cierto es que un estudio de la Universidad de Harvard (EE UU) encontró que seguir una dieta más saludable cuesta alrededor de un dólar y medio (1,40 €) más al día que las que son menos sanas. Pero eso no quiere decir que debamos dar por sentado que todo lo caro es sano. "Se asocia comida rápida y barata con poco saludable, y los platos de cocina elaborada como muy saludables. Por ello, si vemos en el súper un producto caro, lo compramos saludable, pensando que es mejor para nuestra salud”, expone Honrubia.

No es que sea raro (tendemos a hacer la vida más fácil), pero lo que sorprendió a los investigadores es lo asentadas que estaban estas creencias, especialmente si el producto incluye ingredientes desconocidos para el usuario habitual, como "enriquecido con DHA", por ejemplo. “Hay que tener en cuenta que la industria alimentaria, como cualquier otro negocio, tiene una finalidad: vender. Y esto hace que estudien el comportamiento de las personas respecto al consumo y hagan su estrategia en función de ello. Por ser de una determinada marca o incluir algún superingrediente como publicidad subliminal no quiere decir que ese producto sea más saludable”. La buena noticia es que cuando un ingrediente es bien conocido, según los autores de uno de los estudios, los consumidores no toman el precio como pista. Así que el secreto está en informarse mejor.

Ser un comprador inteligente puede ahorrarte dinero, incluso comprando productos saludables que te ayuden a mejorar tu salud y evitar el sobrepeso. “Recomiendo hacer la compra en el mercado y comprar alimentos, no productos. Leer la etiqueta nutricional de la parte trasera y el listado de ingredientes, y comprobar por uno mismo qué es lo que estás comprando. Es importante no dejarse guiar por la parte de delante del producto, donde se encuentran los claims publicitarios que buscan esa compra compulsiva”, concluye la psicóloga Lorena Honrubia.

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