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Tiburones

Un estudio pronostica hasta 1.800 ataques de tiburón en los próximos años

Un equipo de científicos australianos ha investigado cuántos ataques de tiburones habrá en los próximos 45 años en Australia y cómo evitarlos.

Un estudio pronostica hasta 1.800 ataques de tiburón en los próximos años
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A pesar de la baja probabilidad de que una persona sea atacada por un tiburón, cuando esto se produce los daños son más que destacables: desde pagar con la propia vida a amputaciones, pasando por secuelas psicológicas en la mayoría de víctimas. Y no solo eso, sino que afecta seriamente al turismo, al comercio y al ocio, así como al retorno que tiene todo ello en las zonas donde hay tiburones. Dado que en Australia es una de las principales causas de mortalidad accidental entre surfistas, buceadores y bañistas, es un tema que suelen estudiar.

Es en este contexto en el que ha nacido un estudio realizado por científicos australianos que intenta predecir cuántos ataques de tiburón habrá en los próximos años y cuántos son evitables. Para ello han elaborado varios modelos predictivos en base a los datos existentes del Australian Shark Attack File, que van desde 1900 hasta 2020. Y han determinado que es posible que hasta 1.800 personas podrían ser víctimas de ataques de tiburón en los próximos 45 años. Es decir, hasta 2066.

El objetivo del estudio, sin embargo, era también estudiar la posibilidad de implantar disuasores electrónicos. Según indican los autores del mismo, "el único método de protección personal con evidencias empíricas de que reduce la probabilidad de ser atacado por un tiburón". Y llegan a la conclusión de que si los usara todo el mundo, hasta 1000 personas podrían evitar ser atacados en el mismo período para el que han hecho las predicciones. Es decir, más del 50%. Aunque también hay que tener en cuenta que si más gente se mete en el agua o lo hace de manera más frecuente, también aumenta la posibilidad de recibir un ataque...

El estudio ha analizado también todos los datos del Australia Shark Attack File y ha dejado otros datos cuanto menos curiosos como que las probabilidades de un ataque cambian en función de muchísimos factores como la hora del día, la profundidad del agua, el ciclo lunar, la posición del sol, la lluvia o la distancia con un río; y que los niños tienen muchas más posibilidades de recibir un ataque, puesto que al tener que escoger entre dos objetos no identificados el tiburón se decanta por el pequeño. Así, en un grupo de surfistas adultos que estén juntos en el pico, es más difícil que se produzca un ataque. Y finalmente se recuerda que la mayoría de poblaciones de tiburones están sometidos a algún peligro y a un decrecimiento del número de ejemplares por culpa de la incidencia humana, pero que son básicos para el ecosistema marino. Así que se hace difícil encontrar el equilibrio entre el respeto de la especie y la prevención de ataques.