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REPORTAJE

¿Cómo es una semana en un Surf Camp?

Grupo de sur campamento Art Surf Camp Razo (Galicia)

Andrea Sáncehz / @Freckleseye

Surf de mañana, surf de tarde, actividades de todo tipo, fiestas y pensión completa es una opción que cada vez atrae a más gente en España. Es una opción llamada Surf Camp.

Es un sábado por la mañana cualquiera de verano. Amanece en Praia de Razo (Coruña), la segunda playa más grande de Galicia con varios kilómetros de longitud hasta Baldaio, con buenos bancos de arena ideales para el surf. En primera línea de mar, unas pocas casas unifamiliares de más de una planta con grandes jardines y patios con amplias posibilidades.

Frente a una de las más altas y grandes, coches y furgonetas que vienen de aeropuertos y estaciones cercanas dejan -con maletas para una semana- a niños y niñas, adolescentes y adultos. Vienen a surfear y este será su cuartel general. En la entrada, un rótulo y tres banderas de colores rojo, amarillo y azul, indican el nombre del complejo: Art Surf Camp.

Campamento de surf Art Surf Camp, Praia de Razo (Galicia) -Así son las instalaciones de Art Surf Camp, con la playa al fondo.

Bautismo de surf

Dentro del edificio, en la parte del restaurante, los que repiten de la semana anterior y varios de los monitores desayunan tranquilamente sus tostadas con jamón y queso, mantequilla o mermelada, galletas, yogur, zumos variados y que no falten el café y los cereales. Son los únicos que se meterán al agua esta mañana para práctica libre, mientras el resto se acomoda y se prepara para lo que vienen a ser unos campamentos de surf.

En horario más bien europeo, comerán todos juntos y por la tarde, si las condiciones lo permiten y tras explicarles el funcionamiento del Surf Camp y hacer unos pequeños tests de nivel, tendrá lugar el bautismo de surf. Una buena cena para coger fuerzas dará paso a las actividades de cohesión.

Escuela de Surf en Art Surf Camp -Práctica de surf, en las espumas, para principiantes.

Iniciarse en un Surf Camp

Son muchas las generaciones de surfistas que han crecido y desarrollado su surfing sin que nadie les enseñara, pero tomar clases en un Surf Camp o en una escuela de surf acelera el proceso y garantiza el éxito de poder volver a casa pudiendo decir que surfeas.

Como bien explica uno de los monitores -andaluz con familia vasca- y especialmente en el surf para principiantes, el tiempo que pasa uno sobre la tabla de surf, de pie y empujado por una ola, es mínimo y puede que no llegue al 1% de cada hora en remojo. Por eso, parte de las clases las dedican a explicar todo aquello que hay que saber y hacer el resto del rato como entender el mar o mejorar la técnica.

Con el conocimiento de cómo leer un parte de olas, de los tipos de fondo donde estas rompen, de dónde están las corrientes y los picos, del origen de las olas y de su funcionamiento y de los peligros del surf, toca meterse al agua y ponerlo en práctica. O bien con el monitor, o con este observando desde fuera y dando los consejos adecuados para cada futuro surfista.

Los grupos se reparten en tres niveles que se identifican por llevar las licras que se ponen sobre el neopreno del mismo color: blanco para los principiantes, amarillo para los de nivel intermedio y azul para el nivel avanzado. Cada monitor tiene unas 5-7 personas por la mañana y por la tarde junta los dos grupos para la práctica.

Clase de surf en Art Surf Camp -Clase teórica de surf, antes de entrar al agua

Más allá del surf

En total, entre mañana y tarde y variando las horas en función de las mareas, se puede llegar a surfear hasta unas cuatro horas al día que contando los preparativos de neopreno, crema, tabla, etc, pueden llegar a ser 5-6 horas dedicadas al surf. Hay que tener en cuenta que en Razo, ubicación privilegiada, hay olas casi cada día -y cuando no, hay planes alternativas como Cliff Diving o SUP.

El resto de las horas del día se reparten entre las comidas y varias actividades deportivas y lúdicas. Un día se hace skate en la mini ramp, otro se usan los carvers en una de las pocas olas de madera fijas que hay en España, en ocasiones se montan partidos de vólei, en otras de fútbol o se prueba con el slackline, el yoga o se monta un tobogante gigante con agua por donde deslizarse.

Art Surf Camp, desde el otro lado -Las instalaciones vistas desde el otro lado, con el tobogán acuático gigante en primer término.

Por la noche, en Art Surf Camp, las fiestas temáticas cierran la jornada de la mejor manera en días alternativos. Un día de bienvenida con actividades dirigidas a conocerse, otro con la Fake Night (cada grupo se prepara un número y lo representa) y el último con la Bye Bye Party, ese momento en el que si todavía no se ha hecho, se intercambian los teléfonos y ya se puede considerar que vuelves a casa con algunos amigos o amigas más.

Viernes y adiós

El jueves se visualiza el vídeo de esa semana en Surf Camp, se regala material a los que hayan compartido posts en Instagram sobre Art Surf Camp y se les emplaza a consultar el álbum de fotos que sale al cabo de unos días. 

El viernes es el turno de las despedidas. A lo largo del día, parte de los 40 empleados se dedican a organizar y hacer los transfers que hicieron de ida pero siete días después, con todo tipo de recuerdos en el agua y fuera de ella que se llevan las 100 personas que han estado allí. Mientras, un increíble atardecer con el sol poniéndose por detrás del acantilado que limita la playa de Razo pone el mejor paisaje y el mejor fin a otra semana en el campamento de surf Art Surf Camp.

Foto de familia -Al finalizar el campamento de surf, toca foto con todos los que han pasado por Art Surf Camp esa semana.

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