VUELTA A ESPAÑA | ETAPA 8

La agonía de Moncalvillo: caras desencajadas y por los suelos

El puerto, que se ascendió por primera vez en la Vuelta, dejó imágenes impactantes en meta, con corredores sin apenas esfuerzas tras la jornada.

La agonía de Moncalvillo: caras desencajadas y por los suelos
Twitter del Israel @YallaIsraelSUN

La cima del Alto del Moncavillo (La Rioja) dejó patente su dureza con los rostros y los gestos de los corredores en su llegada a meta. La ascensión, de 8,3 kilómetros y rampas del 15%, sirvió a Roglic para lograr su segundo triunfo en esta Vuelta y estrechar la distancia con el líder Carapaz. El esloveno llegó a la cima, levantó los brazos y rápidamente se dejó llevar en la pequeña bajada que había tras la línea de meta. En ese momento, tuvo dos auxiliares a su lado para ponerse ropa de abrigo y líquidos con la intención de recuperar energías. Al momento de la llegada de los primeros clasificados, el sol empezó a caer y el frío se empezó a notar. Carapaz, al igual que Roglic, reposó unos instantes sobre su bicicleta.

Mas y Kuss llegando a meta

El irlandés Dan Martin no pudo ni aguantar sentado y, tras dejar su bicicleta apoyada en una valla, se fue al suelo, siendo rápidamente protegido por dos auxiliares del equipo, que le arroparon con una pequeña toalla mientras el corredor trataba de recuperar fuerzas. Todos los ayudantes y personal de los equipos estaban preparados con ropa de abrigo para sus corredores. Algunos, al poco de cruzar la meta, daban la vuelta para bajar a sus autobuses, que se encontraban a pie de puerto.

Dan Martin, por los suelos

Otros como Ángel Madrazo, presente en la fuga, resoplaban al coronar. Froome, que llegó a 20 minutos de Roglic, lo hizo con media sonrisa y saludó a Purito Rodríguez (en el puesto de comentarista) a su llegada. Una etapa exigente con un puerto inédito que ni mucho menos pasó inadvertido.