LA RUTA DEL TOUR

Casar, Pélissier, la capital oficiosa y una misa para París

Mantes es la villa natal de Sandy Casar, que participó once veces en el Tour, con tres victorias de etapa y un sexto puesto en el Giro que se le quedó clavado.

Casar, Pélissier, la capital oficiosa y una misa para París
JESUS RUBIO DIARIO AS

La localidad de Mantes la Jolie, situada a 55 kilómetros de París, acoge hoy la salida de la última etapa del Tour de Francia con dos estrechas conexiones con su historia. Mantes es la villa natal de Sandy Casar, que participó once veces en el Tour, con tres victorias de etapa en Angouleme 2007, Bourg Saint Maurice 2009, por descalificación por dopaje de Mikel Astarloza, y Saint Jean de Maurienne 2010. Su mejor clasificación en general fue el décimo puesto en 2010.

Sandy Casar acabó sexto en el Giro en 2006, una posición que se le quedó clavada años después, cuando en septiembre de 2013 hizo repaso a su carrera al anunciar su retirada: “Los cinco ciclistas que me precedieron tuvieron problemas, de una u otra manera, con el dopaje”. Eran Ivan Basso, Quique Gutiérrez, Gilberto Simoni, Damiano Cunego y Paolo Salvodelli. Los dos primeros fueron relacionados con la Operación Puerto, que se produjo en esas fechas. Casar trabaja actualmente en el Tour como conductor de un vehículo de invitados. Hoy vivirá una jornada muy especial.

Mantes la Jolie también fue la ciudad de residencia de Francis Pélissier, el segundo de tres ilustres hermanos que vistieron todos el maillot amarillo. Henri Pélissier, el más popular, sumó ocho días con la prenda, ganó diez etapas y conquistó el Tour en 1923. Charles acumuló 16 etapas y cuatro jornadas de líder. Mientras que Francis, nuestro protagonista, se enfundó el maillot cinco veces y se llevó dos etapas en Brest 1919 y Dieppe 1927. También fue triple campeón nacional y, una vez retirado, siguió como destacado director deportivo de Hugo Koblet y un joven Jacques Anquetil.

Mantes también aparece en la historia del país como capital oficiosa de Francia durante tres años, en los que el rey Enrique IV montó allí su cuartel general, mientras guerreaba con la Liga Católica, antes de entrar en París el 22 de marzo de 1594. El monarca fue educado en la religión calvinista, pero finalmente tuvo que renunciar a ella y reconvertirse al catolicismo para ser coronado en 1593 con la famosa frase: “Paris vaut bien une messe”. París bien vale una misa.