"Fausto Coppi fue un dios dentro y fuera de la carretera"

GIRO DE ITALIA

"Fausto Coppi fue un dios dentro y fuera de la carretera"

"Fausto Coppi fue un dios dentro y fuera de la carretera"

Jesús Rubio


Giro de Italia: Etapa 17 Riva del Garda - Iseo

Castellania (Italia)

En Castellania, y en toda Italia, se venera la figura de Fausto Coppi. También la de Serse, su hermano menor. El hogar familiar consta de dos alturas y planta baja. Tuvo un patio con pozo para extraer agua y una cuadra para el caballo. Una pulcra inscripción en mármol en la puerta principal presume: “Fausto Coppi, campeón del mundo de ciclismo, nació en esta casa el 15 de septiembre de 1919”. Los Coppi poseían un carro, cuatro bueyes y cerca de 100 pértigas de terrenos (unos 700 metros cuadrados). “No eran pobres, hicieron dinero como agricultores”, recuerda Claudio Gregori, veterano periodista de La Gazzetta dello Sport. La vivienda acoge ahora exposiciones de bicicletas, lienzos, dibujos y objetos variopintos.

Fausto y Serse reposan juntos en un sobrio mausoleo en lo alto del pueblo. Dos placas exhiben el extenso palmarés de Il Campionissimo: dos Tours, cinco Giros, un Mundial, el récord de la hora... Al lado, una caseta a modo de hornacina muestra maillots históricos y ofrendas, como tierra procedente del Galibier y el Izoard o una lápida elaborada en Avranches (Normandía). “Les sacaron del cementerio para que los demás muertos descansaran en paz. Mucha gente viene a Castellania para rendirles homenaje”, explica con respeto uno de los 90 vecinos de la localidad, ubicada en una bella colina piamontesa. Callejuelas, ventanales y murales evocan con devoción a los dos hijos predilectos: “No existe un recoveco en el que no se les rememore. Fausto fue un dios dentro y fuera de la carretera”.

Serse murió como consecuencia de una caída en el Giro del Piemonte, en 1951. A falta de un kilómetro acompañaba a Fausto como su gregario en el Bianchi. Venció Gino Bartali y Serse llegó en bici al hotel de Turín en el que se hospedaban, donde se desvaneció. Falleció en los brazos de Fausto en el hospital, antes de que le operaran de las lesiones en la cabeza. Coppi pidió a su gran rival, Bartali, que intentara consolar a su mamma, Angiolina, en el funeral en Castellania. “En competición se trataban como enemigos feroces, en su relación cotidiana se admiraban y respetaban mutuamente”, confirma Gregori. Angiolina exigió después a su hijo que llevara casco para que no le sucediera lo mismo que a Serse.

La vida de Coppi resultó extraordinaria. En la Segunda Guerra Mundial le enviaron a África con la Divisione Ravenna de infantería. Los ingleses le apresaron y le liberaron en 1945. Se casó en noviembre de ese año con Bruna Ciampolini, con la que tuvo una niña, Marina, en 1947. Sin embargo, Fausto y Bruna se separaron en 1954, tras admitir él su agnosticismo e iniciar una aventura con Giulia Occhini, apodada la Dama Blanca, mujer del doctor Locatelli. Hasta el papa Pío XII les condenó públicamente, pero consiguieron contraer matrimonio en México, unión que no se reconoció en Italia. Fruto de su historia de amor nació Faustino.

Su muerte también conmocionó al país. En un viaje en 1959 a Alto Volta (Burkina Faso) cogió la malaria, una enfermedad que le mató el 2 de enero de 1960. Cuentan las crónicas que entre 20.000 y 50.000 personas acudieron a despedir a su entierro en Castellania a L’Airone (garza en italiano, por su perfil y nariz ganchuda). Pese a que la organización restringió el acceso, en la salida del Giro 100 se congregaron en el pueblo riadas de aficionados que presentaron sus respetos en la tumba de los Coppi. Como Tom Dumoulin, que apareció junto al monumento radiante con su maglia rosa: “Debemos conservar la memoria de los grandes campeones de nuestro deporte. Es un orgullo estar aquí como líder del Giro”.

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