PALABRAS MAYORES

7 trucos para que todos te rían las gracias en el bar

Si nadie te aclama cuando cuentas una anécdota divertida en una reunión de amigos es porque estás haciendo mal alguna de estas cosas

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¿Te ha pasado eso de relatar una anécdota buenísima en el bar, rodeado de amigos, y no provocar a su término el alborozo esperado porque, sencillamente, no la has sabido contar? O en el trabajo: ¿te has visto en la situación de aportar un plan brillante delante de tus jefes que no ha prosperado porque no lo has vendido bien? O en casa: ¿tu hijo te pide que le leas un cuento y… se duerme de puro aburrimiento? Son muchas las ocasiones a lo largo del día en las que nos vemos en la necesidad de exponer algo, pero hacerlo bien es un arte. Si estás preparado para triunfar con una narración a viva voz, sigue estos pasos y verás cómo la próxima vez sí que te escuchan.
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¿Te ha pasado eso de relatar una anécdota buenísima en el bar, rodeado de amigos, y no provocar a su término el alborozo esperado porque, sencillamente, no la has sabido contar? O en el trabajo: ¿te has visto en la situación de aportar un plan brillante delante de tus jefes que no ha prosperado porque no lo has vendido bien? O en casa: ¿tu hijo te pide que le leas un cuento y… se duerme de puro aburrimiento? Son muchas las ocasiones a lo largo del día en las que nos vemos en la necesidad de exponer algo, pero hacerlo bien es un arte. Si estás preparado para triunfar con una narración a viva voz, sigue estos pasos y verás cómo la próxima vez sí que te escuchan. Fotograma 'Cómo conocí a vuestra madre'

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1. Elige el momento
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1. Elige el momento

Antes de hablar, piensa: ¿qué quieres contar y por qué?, ¿a quién va dirigido tu discurso? Establecer unos encuadres mínimos te ayudará a posicionarte en tu papel, a estar más centrado y, en definitiva, a que todo cobre sentido. Martín Ovejero, experto en comunicación no verbal, refiere también “el poder de la oportunidad” como necesario para poder transmitir las historias con éxito. Así, “en muchas ocasiones el buen resultado de un mensaje dependerá solo de saber elegir el momento adecuado para exponerlo”. Y por supuesto, tratando de no ser cansinos: “El buen orador no se queda corto de información, pero tampoco agota a la audiencia con un tsunami de datos”, añade. Fotograma 'Seinfeld'

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2. Enamórate de la historia
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2. Enamórate de la historia

Como suena y literalmente. Esta es la recomendación de Javier Siedlecki, cofundador de la Escuela de Cuentacuentos (Madrid), proyecto pionero en Europa que ha formado a cerca de mil narradores. “Hay que enamorarse de la historia que contamos; emocionarse uno mismo para después emocionar a los otros, y preguntarnos qué es lo que nos toca de esa historia”. Siedlecki se refiere en realidad a generar empatía: “Nos enamoramos de las historias que, de alguna forma, nos hablan sobre nosotros mismos”. Para generar ese reflejo, “al contar la historia deberemos ser capaces de lograr que los demás visualicen lo que sucede”, aclara. Fotograma 'Mad men'

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3. Respeta la estructura
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3. Respeta la estructura

Apunta y repite como si fuera un mantra: “Planteamiento, nudo y desenlace”. No es una fórmula mágica, pero obra como tal en los pilares de una buena trama. “Todas las grandes narraciones cumplen con esa estructura: desde la tragedia griega a ‘Los Soprano’; de un spot publicitario a las historias para articular una buena conferencia”, explica Javier Siedleki. En concreto, el esquema ideal sería, según él, el siguiente: “Lo primero es enmarcar la historia en un espacio y un tiempo y presentar a los personajes. Entonces surge un desafío y una posibilidad de aventura. En el nudo viene la clave más importante para que la historia emocione y nos importe, que es siempre el conflicto. Hay algo que frustra esa aventura, y al final se llega la superación del conflicto, que genera una transformación”. Fotograma 'Los Soprano'

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4. Sé auténtico
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4. Sé auténtico

O lo que es lo mismo: no exageres, ni te excedas con las florituras. Dará credibilidad a lo que cuentas y reforzará tu confianza. “La capacidad de comunicar está vinculada a la solidez psicológica del emisor”, nos recuerda Ángel Lafuente, profesor de comunicación oral de la Universidad de Navarra y del CEU San Pablo (Madrid), además de formador en oratoria. La audiencia percibe cuándo lo que se cuenta es veraz o no. Sobre todo cuando cuentas dos veces la misma historia a la misma persona —a quién no le ha pasado— y los detalles varían, lo que no te deja precisamente en buen lugar. Fotograma 'Friends'

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5. No improvises
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5. No improvises

Aunque quede bien presumir de discursos improvisados y exitosos, los expertos están de acuerdo en la conveniencia de prepararse como factor clave del éxito: “El mejor discurso improvisado es aquel que hemos preparado y ensayado con mucho trabajo y tiempo”, apunta Martín Ovejero. ¿Cómo se ensaya? Lafuente recomienda fervientemente ejercitarse frente al espejo, lo que ayuda a romper dos barreras: “La del ridículo, por estar hablando solo, y la de la aceptación de la imagen personal”. Fotograma 'Cheers'

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6. Vigila tus gestos
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6. Vigila tus gestos

Apunta Martín Ovejero que “falsear nuestras emociones es complicado porque nos va a delatar nuestra comunicación no verbal, con señales de inseguridad de las que muchas veces ni seremos conscientes”. En toda buena exposición ayuda, añade, “usar nuestras manos como refuerzo de las palabras, y que todo nuestro cuerpo se vea involucrado en el mensaje”. Lo más importante de todo será la concordancia de nuestro gesto con lo que estamos manifestando con la voz. Fotograma 'Will & Grace'

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7. ¿Nervioso? Utilízalo a tu favor
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7. ¿Nervioso? Utilízalo a tu favor

Para hacer esto hay que ser un poco actor, algo de lo que sabe mucho Sedlecki, ya que también dirige la asesoría de narración oral Yo Te Cuento Storytelling. Nos aconseja explotar nuestros puntos fuertes y, a ser posible, también los débiles: “Si me tiemblan las manos cuando hablo, por ejemplo, trabajaré para controlar los nervios porque eso me permitirá expresar mejor; mientras tanto, unas manos temblorosas también pueden resultar magníficas para darle una intensidad especial a un momento concreto”. Todo es cuestión, en definitiva, de emocionarse y transmitirlo. Fotograma 'Anatomía de Grey'
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