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NBA

Jordan, Green, Anthony Davis… Las grandes peleas NBA entre compañeros

El puñetazo de Draymond Green a Jordan Poole durante un entrenamiento de Golden State Warriors no es algo único en la historia de la Liga.

Actualizado a

Golden State Warriors se han convertido en el centro de la actualidad en la NBA tras el puñetazo de Draymond Green a su compañero Jordan Poole durante un entrenamiento. Un comportamiento impropio para una de las grandes estrellas de la Liga, campeón cuatro veces del anillo y en una ocasión mejor defensor del año, pero no único en la historia: Michael Jordan, Anthony Davis, Bobby Portis… se han enfrentado con alguno de sus compañeros delante de las cámaras durante un partido o a puerta cerrada en un entrenamiento. Repasamos algunos de los roces más sonados entre jugadores del mismo equipo:

Michael Jordan contra Perdue y Kerr

Todos aquellos que han compartido vestuario con Michael Jordan han subrayado su nivel de exigencia. Agresivo, vehemente, iba a mil revoluciones en cada entrenamiento, en cada partido. No tenía amigos cuando había un balón de por medio. Una comportamiento que muchas veces le hacía excederse con sus compañeros. El primero en sufrirlo fue Will Perdue, pívot de 2,16 metros que formó parte del equipo del primer Three Peat (1991-93) y que durante un entrenamiento recibió un puñetazo de His Airness.

“Fue antes del primera anillo, en la temporada 1989-90. Nuestros entrenamientos eran ultra intensos porque Phil Jackson ponía a Jordan en el equipo de los suplentes y a mí y a Scottie Pippen en el de los teóricos titulares. Y Jordan quería ganar y los entrenamientos eran… surrealistas: puñetazos, peleas… Increíble, de verdad. Menos mal que no había tantos periodistas ni redes sociales como ahora. Will era muy grande, y ahora es mi amigo, pero en aquella jugada puso un bloqueo muy duro a Jordan y este pidió repetir la jugada y lo volvimos a hacer y entonces Michael va a por él y… BOOM. Un puñetazo tremendo. Y se acabó porque agarramos rápido a Will, no queríamos que hiciera daño a Michael Jordan por mucho que este supiera cuidarse solito… Al día siguiente Will llegó al avión del equipo con un ojo totalmente morado”, así lo contó Horace Grant, miembro también de aquel vestuario.

Steve Kerr, el actual entrenador de Golden State Warriors, también vivió uno de aquellos momentos de ira de Jordan. Fue en 1995. El mejor jugador de todos los tiempos preparaba su primera temporada entera tras la vuelta de su retiro a mediados de la anterior. Quería demostrar a todos que todavía era capaz de devorar a la NBA como había hecho con anterioridad (y como hizo con otros tres anillos seguidos). Y ese ímpetu provocaba que los entrenamientos fueran una batalla continua que acabó con un enfrentamiento directo entre Kerr y Jordan: “Empezaron los insultos, los roces… Me sentó muy mal una cosa que me dijo, le respondí… se enfadó, me dio un golpe con el antebrazo en el pecho y yo se lo devolví… Lo siguiente que supe es que nos estaban separando los compañeros”. Para entonces Kerr (1,91, 79 kilos), que soltaba puñetazos al aire, tenía también un ojo morado: “Quería demostrar que podía defenderme. Pero sabía que si nos peleábamos de verdad podía matarme”.

Bobby Portis y Nikola Mirotic

Chicago debe tener algo en el aire que hace que sus jugadores acaben a tortas. 22 años después, Bobby Portis siguió el camino de Michael Jordan días antes de que comenzara la temporada 2017-18 y durante un entrenamiento propinó un puñetazo a Nikola Mirotic, que le acarreó ocho partidos de suspensión y más de un mes de baja al actual jugador del Barça por lesiones maxilares. “No hubo pelea antes y ni me enteré cuando me golpeó”, aseguró en esos momento el hispano-montenegrino. “Cuando se dio cuenta, le había dado dos puñetazos que prácticamente ni se enteró”, subrayaban desde su entorno. Un año antes, el volcánico Rajon Rondo fue suspendido un partido por un duro intercambio de palabras con uno de los asistentes de los Bulls. Chicago, amor en el aire.

Anthony Davis y Dwight Howard

Fue en octubre de 2021, en el segundo partido de una temporada que acabaría con los Lakers fuera, incluso, del play in de acceso a las rondas finales por el título. Tras comenzar con derrota frente a Golden State Warriors, la franquicia angelina recibía a Phoenix Suns, uno de los grandes candidatos al anillo, y las cosas no fluían. Nada funcionaba. Y la chispa prendió el fuego: durante un tiempo muerto, Anthony Davis empezó a increpar una acción a Dwight Howard que se levantó de su asiento para encararse con la Ceja. La sangre no llegó a río por la intervención del resto de sus compañeros.

“Solo una jugada de pick-and-roll. Eso fue todo. Todos nosotros todavía estamos tratando de resolverlo en el lado defensivo. Algo pasó. Yo estaba diciendo una cosa, él estaba diciendo otra sobre el plan y una cosa llevó a la otra. Como dije, lo hablamos y lo dejamos en el vestuario en el entretiempo”, dijo Davis sobre la pelea con Howard.

Draymond Green (otra vez) y Kevin Durant

Kevin Durant abandonó Golden State Warriors en el verano de 2019 tras caer en las Finales contra Toronto Raptors. Un adiós que ya se mascaba al inicio del curso cuando el alero y Draymond Green tuvieron una fuerte discusión durante un partido en Los Ángeles contra los Clippers que hizo público que algo pasaba en ese vestuario. “No te necesitamos, ya hemos ganado sin ti. Vete”, le gritó Green a su compañero camino del banquillo en un tiempo muerto tras reprochar Durant a Draymond que no le pasará el balón tras un rebote.

“Cuando vi que Bob (Myers) y el equipo se pusieron en contra mía fue difícil para mí, mucha gente no me entendía”, aseguró Green años después. Incluso Draymond llegó a reconocer que tanto Myers como Steve Kerr le pidieron que se disculpara públicamente antes de que le suspendieran y él se negó: “Nunca me disculpé con Durant hasta que me di cuenta de mi error. Solo tenía que aceptar el hecho de que estaba equivocado. Y una vez que pude superar mi tozudez y aceptar mi error, pude seguir adelante”.

A pesar del mea culpa, ya no había vuelta atrás. Durant no confiaba en el ala-pívot (“¿Cómo podía recuperarla?”) y la incógnita sobre sí iba a renovar o no era una elefante en la habitación que copaba los medios de comunicación día sí y día también, alejando el foco de lo deportivo. Y, al final, el proyecto, el megaproyecto de los Warriors, acabó.

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