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CHARLOTTE HORNETS

El desastre y los abucheos a Michael Jordan: el peor equipo de la historia de la NBA

Los Bobcats de la temporada 2011-12 (con Kemba Walker, Cory Higgins, Bismack Biyombo...) fueron el peor equipo que ha visto la NBA por porcentaje de victorias: menos del 11%.

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El desastre y los abucheos a Michael Jordan: el peor equipo de la historia de la NBA
STREETER LECKAAFP

¿Es el peor equipo de la historia de la NBA? Es difícil saber. Con estas distinciones que mezclan épocas y cruzan datos ya se sabe, nada es del todo objetivo. Pero si no lo es, se parece mucho. Si no lo fue, debió ser por muy poco. Por lo que recordamos: la forma de jugar, la manera de perder, hasta el logo y los uniformes, jamás reivindicados ni siquiera por la nostalgia más relamida (que ahora se lleva mucho). Y por el dato esencial, el peor porcentaje de victorias de la historia de la Liga: 10,6%.

El equipo es Charlotte Bobcats, la temporada la 2011-12. Fue año de lockout, temporada acortada después de 161 días de cierre patronal que congeló el mercado y todas las gestiones de plantillas, y puso el inicio de temporada en el día de Navidad. Tampoco debió ayudar todo eso a unos Bobcats que ganaron su primer partido (¡1-0!) a Milwaukee Bucks (96-95). Y se fueron después por el peor de los desagües, hasta el 7-59 final (temporadas de 66 partidos por franquicia) y ese 10,6% de victorias que es la peor cifra de siempre.

No ganaron más de tres partidos en ningún mes (3-14 en marzo). Su resultado promedio fue una derrota por casi 14 puntos, una barbaridad en este tipo de estadística. Se pasaron, por ejemplo, sin ganar desde el 14 de enero (3-10) hasta el 17 de febrero (3-26). Dieciséis derrotas seguidas. Después, a peor, porque sí era posible: el 28 de marzo ya estaban eliminados de playoffs, once días después de su último triunfo (107-103, contra los Raptors). Desde ahí, 23 derrotas seguidas para acabar el curso (del 7-36 al 7-59). La quinta peor racha de partidos perdidos de forma consecutiva que ha visto la NBA. Abril, su último mes, se saldó con 0-16.

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Los Bobcats fueron últimos en puntos por partido (87) y rating ofensivo (95,2). Fueron último en rating defensivo (110,4) y el cuarto peor en puntos recibidos (100,9). Casi medio millón de personas pasaron por un pabellón que se fue vaciando hasta tener la quinta peor media de público de la temporada. La cosa fue tan mal que el cierre (84-104 contra los Knicks) dejó un abucheo para la historia al propietario cuando este apareció en el videomarcador. Normal, con matiz: ese propietario era Michael Jordan y ese pabellón, el Spectrum (Time Warner Cable Arena) está en Charlotte, en Carolina del Norte, el estado donde creció y jugó sus años de universidad el mítico 23. La tierra en la que el baloncesto universitario es más que un deporte: North Carolina, Duke, North Carolina State, Wake Forest… las batallas de la Tobacco Road.

Así que ni Michael Jordan se libró del escarnio. Los Bobcats empeoraron 11% de triunfos de los Sixers 1972-73 (9-73). Años después, Bleacher Report confrontó a esos dos equipos en más de 1.000 simulaciones. ¿Quién era realmente el peor? El resultado arrojó un 54,3% de triunfos de los Sixers por un 45,7 de los Bobcats. El marcador promedio fue 101-99,4.

Hornets, Bobcats... y otra vez Hornets

Aquellos Bobcats habían surgido en 2004, después de dos años de vacío profesional en Carolina del Norte. Los añorados Hornets, una sensación tras su creación en 1989, se había ido en 2002 a Nueva Orleans. Los Bobcats fueron una franquicia a la costó mucho más querer: una década con esa denominación (2004-14) y solo dos temporadas por encima del 50% de victorias, las dos únicas con billete para playoffs. Las dos saldadas, de todas formas, con barrida (4-0) en primera ronda. Después, las cosas mejoraron. En 2006 invirtió Michael Jordan, que en 2010 ya controlaba totalmente la franquicia. En 2014, un momento clave, volvieron los Hornets. En Nueva Orleans pasaron a llamarse Pelicans y, tras el acuerdo entre ambas franquicias, los de Carolina recuperaron su viejo nombre, su historia y su libro de récords y registros. Desde entonces, más aceptación social, algo más de ruido… pero solo otro viaje a playoffs, en 2016, saldado con otra eliminación a la primera (4-3, esta vez). Total, que en Charlotte no ganan una sola serie eliminatoria desde la primera ronda de 2002.

Aquellos Bobcats tenían a Rich Cho de general manager, a Rod Higgins de presidente y a Paul Silas de entrenador. El segundo era un exjugador que formó en los Bulls con Michael Jordan, del que era hombre de confianza. Buenos amigos, firmaron ese verano al hijo de Rod y ahijado de Jordan para sus Bocats: Cory Higgins, el hoy jugador del Barcelona. Con 22 años, jugó menos de 12 minutos de media y, después de una temporada más en Carolina, todavía con menos espacio, empezó el recorrido por el mundo que le acabó convirtiendo en uno de los mejores aleros de la Euroliga.

Los Bobcats habían perdido, con respeto a años anteriores, a piezas importantes como Gerald Wallace y Tyson Chandler. Esperaban ser malos, pero no tanto. En una reconstrucción que no puso ni un andamio durante ese nefasto curso, tuvieron dos top 10 de draft, invertidos en Bismack Biyombo (número 7, vía trapaso con los Kings) y Kemba Walker (9), después jugador franquicia y all star. No eran malas opciones, a priori, aunque estaban todavía a tiro Klay Thompson (11) y Kawhi Leonard (15). El draft siguiente sí fue un desastre gigantesco, el clavo definitivo en el ataúd de una temporada que ni siquiera dejó cosecha de primera categoría. Con el 25% de opciones, como peor equipo, de llevarse el número 1, los Bobcats esperaban cazar a ese esperadísimo Anthony Davis que maravillaba en Kentucky. Pero ese 1 acabó siendo, de entre todos los equipos, precisamente para los Hornets, el equipo que tenía el nombre que había sido y volvería a ser de Charlotte.

Un 13,7% de bazas en la lotería bastó a los de Luisiana para ganar el premio gordo. Para los Bobcats fue un número 2 invertido en otro jugador de Kentucky, al alero Michael Kidd-Gilchrist, cuya carrera fue una enorme decepción. Después salieron elegidos Bradley Beal (número 3), Damian Lillard (6), Andre Drummond (9)… Muy poca vista. Y muy mala.

El máximo anotador de aquel equipo fue Gerald Henderson: 15,1 puntos de media. El máximo asistente un DJ Augustin (6,4) de larga carrera NBA pero que se lesionó en esa temporada, como el veterano Corey Maggette. Boris Diaw fue cortado, absolutamente desinteresado durante los 37 partidos que jugó, y acabó en los Spurs, donde fue trascendental, recuperado por Gregg Popovich, en el brillante bloque campeón de 2014. Otros importantes fueron Byron Mullens, Derrick Brown, Reggie Williams... los integrantes de unos Bobcats que eran básicamente incapaz de ganar y que han quedado como el peor equipo de la historia de la NBA… o algo muy, muy, muy parecido.

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