BALONCESTO

Grant Hill, Bill Walton, Raúl López… Lesiones que acabaron con posibles carreras extraordinarias

Las lesiones representan la otra cara de la NBA, la más amarga. Y han acabado con carreras que podían ir de lo extraordinario a lo legendario. Estas son las más importantes.

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  • Robert Laberge

    Grant Hill

    Uno de los ejemplos más claros. Tras triunfar en la Universidad de Duke, aterrizó en la NBA en 1994, hizo del triple-doble algo normal cuando no lo era y puso a los Pistons en el mapa, coleccionando All Stars y convirtiéndose en uno de los señalados para heredar el trono de Michael Jordan tras la retirada de éste. Sin embargo, se lesionó del tobillo justo antes de su traspaso a Orlando Magic y se perdió los Juegos Olímpicos de Sydney. No pudo ser un jugador referencial en los Magic junto a Tracy McGrady y pasó por Suns y Clippers antes de retirarse en 2013. Pero jamás volvió a ser la estrella que enamoró al mundo.

    FOTO: Robert Laberge (Getty Images)

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  • Bettmann

    Danny Manning

    Uno de los mejores jugadores universitarios de la historia, pasó por Kansas antes de ser seleccionado en el primer puesto del draft de 1988 por los Clippers. Pero nunca pudo triunfar: se lesionó el ligamento cruzado anterior de su rodilla y solo pudo disputar 26 partidos en su primera temporada. Ala-pívot talentoso, perdió su capacidad vertical y sus números en los rebotes siempre se resintieron. Tuvo buenas temporadas en la anotación de 1992 a 1994, pero solo disputó los 82 partidos del curso dos veces en su carrera. Un talento anotador al que torturaron las lesiones.

    FOTO: Bettmann (Bettmann Archive)

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  • Bettmann

    Bill Walton

    Promedió 18,5 puntos, 19 rebotes y 5,2 asistencias en las Finales de 1977, con casi 4 tapones. MVP de dichas Finales y título para los Blazers ante los Sixers. Jamás Walton repitió un éxito así. Fue MVP de la temporada al año siguiente, pero la 1978-79 se la pasó en blanco antes de ir a los Clippers e iniciar una tortura en forma de lesiones que le acompañaron durante toda su carrera. Walton quiso ir a los Celtics en 1985 y contó con el beneplácito de Larry Bird, que confió en la palabra del ya veterano jugador de que estaba bien físicamente. Ese año, el pívot ganó el premio a Mejor Sexto Hombre y los Celtics, el anillo. Un jugador absolutamente generacional, buen pasador, reboteador histórico y un defensor inquebrantable, con una opinión en la que casi todo el mundo coincide: sin lesiones, podría haber sido el mejor de todos los tiempos.

    FOTO: Bettmann (Bettmann Archive)

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  • Jed Jacobsohn

    Greg Oden

    Una de las historias más tristes del siglo XXI. Leyenda en Ohio State, fue elegido en el Draft de la NBA de 2007 en la primera posición por Portland Trail Blazers, equipo con el que iba a disputar la temporada 2007-08 pero una lesión sufrida durante la pretemporada requirió de una intervención quirúrgica de cierta importancia, lo dejó fuera durante toda la temporada. Dos años después, tenía que parar del todo por las lesiones y solo volvió brevemente en la 2013-14, con los Heat. Apenas 105 partidos y 66 titularidades para una promesa eterna que se quedó en eso.

    FOTO: Jed Jacobsohn (Getty Images)

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  • STEVE WILSON

    Raúl López

    El ejemplo más claro del baloncesto español. Se lesionó del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha cuando militaba en el Real Madrid y tuvo que retrasar un año su debut en la NBA por repetir dicha lesión cuando su traspaso a la mejor Liga del mundo ya era efectivo. Seleccionado en 2011, debutó en 2003 en los Jazz, con un entrenador mítico como Jerry Sloan y en una franquicia perfecta, que había perdido a John Stockton por retirada unos meses antes. Las lesiones le impidieron desarrollar una carrera en la NBA a pesar de un inicio prometedor. Definido como uno de los bases más talentosos de la historia del baloncesto español, volvió a Euopa, pero nunca volvió a ser el mismo. Se retiró en 2016 y en los últimos años ha trabajado de forma muy cercana con Ricky Rubio.

    FOTO: STEVE WILSON (REUTERS)

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  • Jonathan Daniel

    Derrick Rose

    25 puntos, más de 4 rebotes y casi 8 asistencias para el MVP de la temporada más joven de la historia de la NBA. Las finales de la Conferencia Este fueron una promesa. Su lesión en el primer partido de los playoffs un año después, en el ligamento cruzado anterior, la condena. Rose jamás volvió a ser el mismo, tardó mucho en volver, recayó, y es hoy un buen jugador de rol al que se le saltaron las lágrimas con los Timberwolves tras certificar que todavía podía jugar al baloncesto. Con Tom Thibodeau como ángel de la guarda, Rose sigue jugando, pero ha pasado de iniciar una carrera de leyenda a quedarse por el camino.

    FOTO: Jonathan Daniel (Getty Images)

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  • Mitchell Layton

    Sam Bowie

    Maldito tras ser elegido en la segunda posición del draft de 1984 por delante de Michael Jordan (el primero fue Hakeem Olajuwon), la carrera de Bowie también estuvo marcada por las lesiones. Jamás disputó los 82 partidos de una temporada y se le vieron brotes verdes en momentos concretos, pero innumerables lesiones y cinco operaciones quirúrgicas que truncaron su vida deportiva, se retiró prematuramente en 1995 con un promedio de 10,9 puntos, 7,5 rebotes y 1,78 tapones por partido, y un porcentaje de 45,2% en tiros de campo.

    FOTO: Mitchell Layton (Getty Images)

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  • Harry How

    Shaun Livingston

    Una historia ligeramente distinta a la que hemos visto, principalmente por ser uno de los integrantes de una de las mayores dinastías de la historia, unos Warriors que ganaron tres anillos en cinco Finales, todas ellas consecutivas. Antes de eso, fue elegido en la cuarta posición de la primera ronda del draft de 2004 por los Clippers tras un pacto con los Bobcats. En su temporada de rookie tan solo pudo disputar 30 partidos, debido a una lesión de rodilla. A pesar de ello, consiguió promediar 7,4 puntos y 5 asistencias. En su segunda temporada también se perdió un buen número de partidos a causa de las lesiones. Sin embargo, su mayor desgracia sucedería en febrero de 2007, cuando, tras una mala caída, se dislocó la rótula y se cortó los ligamentos anterior y posterior de la rodilla, lo que le hizo perderse el resto de la temporada 2006-2007, teniendo prevista una recuperación de al menos 8 meses. Su físico quedaría marcado, pero Livingston fue un respetado veterano de lujo en los Warriors, donde hizo gala de una buena defensa y penetraciones explosivas. Un juego que no contaba prácticamente con triples, algo inusual en la época en la que llegaron los anillos.

    FOTO: Harry How (Getty Images)

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  • Jonathan Ferrey

    Brandon Roy

    Otro hombre marcado por la desgracia de las lesiones. En su segundo año como profesional anotó 52 puntos a los Suns. Era un escolta completo en los dos lados de la pista, con capacidad para el rebote y el pase. Un jugador llamado a ser la cara del proyecto de los Blazers. Con problemas constantes en las rodillas, en las que apenas tenía menisco, tuvo que anunciar su retirada en 2011. Intentó volver con los Wolves en 2012, equipo que le seleccionó en 2006 antes de traspasarle a Oregón. Con Rick Adelman en el banquillo solo pudo disputar cinco partidos antes de recaer en sus eternos problemas. Se retiró, ya de forma definitiva, ese mismo año. Un jugador diferencial, uno de los mejores en su mejor etapa y, a su vez, un hombre que sufrió como nadie la peor cara del deporte.

    FOTO: Jonathan Ferrey (Getty Images)

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  • Jeff Gross

    Yao Ming

    El gigante chino (2,29, cuarto jugador más alto de la historia de la NBA tras Gheorghe Mureşan, Manute Bol y Shawn Bradley) revolucionó la competición norteamericana con su llegada. Ocho veces All Star gracias al voto masivo asiático, fue un buen jugador que soportaba un gran peso sobre su tren inferior, tradicionalmente débil, y que tuvo muchas lesiones que no dieron continuidad a un hombre alto con una buena mano. La única jugada en la que no disputó el All Star fue la 2009-10, que pasó lesionado. Actual Hall of Fame, es uno de los protagonistas del mayor aperturismo de la NBA alrededor del mundo. Se retiró en 2011, con apenas 30 años de edad.

    FOTO: Jeff Gross (Getty Images)

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  • The Sporting News

    Penny Hardaway

    El estelar base tuvo una larga carrera en la NBA. Sin embargo, le costaba mucho mantenerse sano y mostrar el talento que enseñó al mundo en Orando, cuando su asociación (y sus problemas) con Shaquille O’Neal dieron unas Finales (derrota por 4-0 ante los Rockets) a la franquicia de Florida. Hardaway sufrió una dura y devastadora lesión de rodilla que le dejó fuera de juego en la 1997-98. Solo disputó los 82 partidos en dos ocasiones, más los 50 de la 1998-99, la del primer lockout que recortó partidos en la historia. Mucho talento desperdiciado (cuatro selecciones para el All Star y dos selecciones en el Mejor Quinteto) y una carrera alejada de los anillos.

    FOTO: The Sporting News (Sporting News via Getty Images)

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  • Brian Bahr

    Avrydas Sabonis

    Hay quién dice que si Sabonis hubiera llegado a la NBA más joven y libre de problemas físicos, habría tenido una carrera espectacular. Seleccionado en 1986, no debutó hasta 1995, con 31 años. Y lo hizo bien en los Blazers, pero nunca fue el jugador legendario que se recuerda en Europa, un continente en el que es uno de los mejores de todos los tiempos. Las finales del Oeste del 2000, con la explosión de Kobe Bryant y la fiebre amarilla, supusieron su mayor acercamiento al anillo.

    FOTO: Brian Bahr (Getty Images)

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  • Jonathan Daniel

    Jay Williams

    Una esperanza de los Bulls post Jordan que se truncó por la mala suerte. Fue elegido en la segunda posición del Draft de la NBA de 2002 por los Chicago Bulls, justo detrás de Yao Ming. Llegó a ser titular, compartiendo los minutos de juego con Jamal Crawford y llegando a conseguir un triple-doble ante el equipo de su ciudad natal, New Jersey Nets. Acabó la temporada con 9,5 puntos y 4,7 asistencias en 26 minutos, siendo incluido en el segundo mejor quinteto de rookies de la liga. Pero todo cambió el 19 de junio de 2003, cuando, después de dar una charla a jóvenes jugadores en un campus de verano, se estrelló con su motocicleta de gran cilindrada en las calles de Chicago, fracturándose la pelvis y los ligamentos de la rodilla, dañando además un nervio de la pierna. Estuvo hospitalizado durante tres meses y medio e incluso los médicos se plantearon la amputación de la pierna. Intentó volver con los Nets, pero jamás volvió a jugar en la NBA.

    FOTO: Jonathan Daniel (Getty Images)

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  • Focus On Sport

    Ralph Sampson

    La pareja inseparable de Hakeem Olajuwon en la zona era Ralph Sampson. Juntos formaban las torres gemelas originales, un nombre que luego se usaría en otras parejas que jamás fueron lo mismo. Con 2,24, era ala-pívot cuando compartía minutos con Hakeem, siendo uno de los más altos de la historia en ocupar una posición que no sea de pívot. MVP del All Star en 1985, llevó a los Rockets a las Finales en 1986. Sin embargo, los Celtics se impusieron y los anillos de Olajuwon llegaron años después (1994 y 1995). El deterioro para Sampson llegó a partir de 1986. Los problemas de rodilla fueron constantes y el jugador no volvió a dominar ni a tener las estadísticas de sus primeras temporadas. Se retiró con solo 31 años.

    FOTO: Focus On Sport (Getty Images)

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  • G Fiume

    Chris Webber

    Uno de los what if por excelencia. Espectacular en Washington, su llegada a los Kings de Rick Adelman potenció sus capacidades y le llevó a la élite de la Liga. Fue, durante casi un lustro, un top 5 de la Liga (Con Shaq, McGrady, Iverson, Kobe…) y se chocó, como el resto de su equipo, en esas finales de la Conferencia Oeste de 2002 ante los Lakers, en una serie llena de polémica, emoción y tiros ganadores. En 2003, en semifinales del Oeste, cayó ante los Mavericks por la rodilla. En 2004, medio recuperado, falló el triple para forzar la prórroga en otro séptimo de semifinales, esta vez ante los Timberwolves. Aguantó hasta mitad de la 2004-05, pero ya no era el mismo. Pasó por los Sixers y dijo adiós en unos Warriors que estaban muy lejos de ser los de ahora… Igual que él estaba lejos de ser el que fue. O el que podría haber sido.

    FOTO: G Fiume (Getty Images)

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