BARCELONA

Danté Exum es una incógnita

El jugador australiano se quedó fuera del último Clásico y su contrato va llegando a su fin. No queda claro si, por lo aportado, debe renovar.

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Danté Exum
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El Barça ha conseguido un nuevo impulso en las últimas horas. La victoria en Madrid ante el Real hace olvidar derrotas como las del Unics, el Baskonia, el Valencia, el Olimpia, etc. Se habían metido en una racha negativa y, ante el líder de las dos competiciones ligueras (en España y en Europa), el golpe es mayúsculo aunque sólo cuente como una victoria más. No es así. Demuestran que el equipo que dirige Pablo Laso tiene un hueso duro de roer en los culés. Pero Sarunas Jasikevicius, en el otro banquillo, se pone ante la difícil misión de hacer un encaje de bolillos que habrá que ver por dónde sale. La plantilla es amplia, las bajas por coronavirus se acaban y ahora hay que cuajar una rotación férrea que vaya sacando los partidos importantes adelante. Ahí hay un nombre propio que va a suponer una decisión complicada de tomar tanto para el técnico lituano como para los gerentes de los despachos (Cubells y Navarro, sobre los demás): el australiano Danté Exum es esa persona sobre la que poner toda la atención

El base-escolta nacido hace 26 años en Melbourne no fue de la partida en el Clásico. La baja de Pierre Oriola llevó a Saras a meter en la convocatoria a James Nnaji, el pívot de sólo 17 años que está enamorando con su poderío en la pintura, para reforzar la parte interior en un encuentro en el que Tavares volvía a estar disponible para el Madrid y jugarían la carta de Deck contra Mirotic. Decisión técnica, exacto, pero que tiene trasfondo. Exum no está conquistando el corazón de los que le ficharon y el tiempo para él se empieza a agotar

El Barcelona le fichó con un contrato temporal que se extiende hasta los tres meses. Se ha cumplido sólo uno y medio, pero empieza a quedarse atrás. Valió para las bajas de Calathes, director de juego, y los escoltas anotadores Higgins y Abrines, todos ellos lesionados y de los que sólo el balear no se ha recuperado aún. 

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Exum ha pasado el COVID en las últimas fechas, pero ni antes ni después ha llegado a romper. Tiene margen, pero la recuperación de los otros jugadores es lo que le puede dejar sin sitio para hacer un último esfuerzo. Se le fichó como un win-win: se prueba a un jugador rebotado de la NBA, destacado en los Juegos con Australia pero que no tenía ya hueco en la liga americana, y se evalúa si aguanta un calendario exigente después de varias lesiones de gravedad. Hasta la fecha ha disputado ocho partidos, uno de Liga (8 puntos contra Lenovo Tenerife) y siete de Euroliga (3,3 puntos de media y un tope de 13 ante el Unics). La calidad es incuestionable; también que su ficha salarial debe ir acorde a un rendimiento que, de momento, no ha alcanzado. La temporada es larga y, de quedarse, tendrá opciones de progresar y adaptarse a un entorno en el que sólo lleva seis semanas, pero hay que decidirse.