HOUSTON ROCKETS

El camino pedregoso de Garuba: a la G-League por segunda vez

El jugador español desciende de nuevo al equipo filial de los Rockets para no perder ritmo competitivo al no tener minutos en la NBA.

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Usman Garuba

No hay participación para Usman Garuba en la NBA y tendrá que ser en otro lado. El joven español deberá bajar a la G-League, la liga de desarrollo, para seguir manteniendo el ritmo competitivo y mejorar sus habilidades para que el técnico Stephen Silas vuelva a confiar en él. Ha sido uno de los tres jugadores a los que los Rockets han enviado al equipo filial en esta competición, Río Grande Valley Vipers, dond está previsto que pase las próximas fechas. 

En noviembre de 2021 el madrileño disputó varios partidos con los Vipers al verse sin hueco en el equipo mayor, el que le drafteó en la 23ª posición allá por julio. 

Garuba ha sido enviado al equipo secundario junto a otros dos jugadores, Daishen Nix y Trevelin Queen. Nix formó parte el año pasado del novedoso equipo Ignite, también de la G-League, en el que chicos sin experiencia previa como profesionales se veían juntos en un equipo que se considera el nuevo paso previo hacia la Liga sin pasar por la NCAA. Queen estuvo junto a Usman hace un par de meses en los Vipers y allí destacó bastante con sus actuaciones. 

Los Rockets suelen trabajar mucho con el equipo afiliado como laboratorio de pruebas para los menos experimentados y Garuba es un recién llegado con el que se planteaba esta posibilidad antes de tenerle en sus filas. El jugador ha tenido que lidiar en las últimas semanas con una lesión muscular y el protocolo del coronavirus, lo que ha dejado todavía más fuera de juego de lo habitual. Ni siquiera pudo aprovechar las sanciones a Porter y Wood, a la par, que dejaron dos huecos en los que el ala-pívot procedente del Real Madrid podría haber contribuido. 

En su anterior etapa en la liga de desarrollo Usman alcanzó una media de 9,3 puntos y 9,3 rebotes en seis partidos. Ahora tendrá como compañero a Gerald Green, que ha salido de su retirada para ayudar a la franquicia en la cancha.

A sus 19 años Garuba está encontrando piedras en el camino que ha emprendido en la NBA. Promedia 7 minutos por encuentro y ha jugado sólo 15 de los 44 de su franquicia. Su producción llega casi siempre en momentos poco relevantes y no hay continuidad. Tiene por delante a Wood y Sengun como pívots, a Theis aunque cuente poco para el entrenador, a un Tate muy versátil y que comparte perfil con él o a, incluso, Kenyon Martin. El paso atrás es necesario en este momento.