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Primeros ganadores y perdedores del mercado NBA

Miami Heat refuerza su cultura, Chicago Bulls emerge con un proyecto renovado, los Lakers se vuelven impredecibles, Schröder se aleja de sus pretensiones...

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Ganadores y perdedores del mercado NBA

Más de 50 fichajes y casi 2.000 millones de dólares en poco más de media noche. La agencia libre de la NBA empezó desenfrenada y, desde entonces, no ha parado. Ni parará. Así es la mejor liga del mundo. En los días previos, los Lakers ya habían mandado un aviso, una señal de que nadie se iba a aburrir. En medio de la gala del Draft, Russell Westbrook aterrizaba en Hollywood, en su ciudad natal, para agitar a la opinión pública. Siempre lo hace, pero aún más cuando protagoniza un movimiento de semejante envergadura. Una vez iniciado el mercado, las caras "nuevas" no han parado de aterrizar en Los Ángeles. Es normal: antes de todos los movimientos, el equipo dirigido por Frank Vogel sólo tenía seis jugadores con contrato garantizado. Carmelo Anthony, dando otro golpe a la atención mediática, ha aportado aún más argumentos para que, al hablar de mercado, sea imposible no mencionar a la franquicia angelina. Los focos son suyos, como suele ser habitual; pero también la incertidumbre.

Es una reacción humana prácticamente natural. Cuando hay cambios, nace una necesidad: ¿son para bien o para mal? En el caso de los Lakers, es más difícil que nunca decantarse. Por nombres y por contexto. El equipo llega tras una temporada complicada, azotada por unos contratiempos que, en forma de lesiones, dificultan el estándar de medida. Sobre los púrpura y oro aún sobrevuela cierto manto de campeón, pero buena parte de ese equipo ya no está. Son tantas piezas en un momento tan complejo que, a día de hoy, es complicado no tachar al conjunto como una de las grandes incógnitas de la temporada (dentro de sus altas pretensiones). Se pueden sacar varias conclusiones, pero anticipar su futuro es más propio de una bola de cristal que de los análisis más sesudos.

En otros casos, sin embargo, aventurarse con pronósticos no parece tan arriesgado, aunque sea de forma muy prematura: al mercado aún le quedan muchas vueltas y un perdedor de hoy puede ser un ganador de mañana. Es el caso de Miami Heat o Chicago Bulls, cuyos proyectos permiten ilusionarse. En el de Dennis Schröder o Philadelphia 76ers, por ejemplo, la sensación, irremediablemente, es de alejarse de unos objetivos marcados. Algo que siempre supone un revés, aunque sea momentáneo.

Primeros ganadores del mercado NBA

Miami Heat

Seguramente, era necesario. Después de ser subcampeones de la NBA, Miami sentía esa responsabilidad que obliga a mantenerse en la aristocracia de la liga. Esta temporada, sin embargo, su castillo se derrumbó en el primer ataque. Uno, además, que, en el curso anterior, había sido inofensivo. No eran los mismos Bucks, como demuestra el anillo, pero tampoco los mismos Heat. Ahora, se recupera esencia y se blinda la existente: cuatro años y 184 millones para Jimmy Butler y cinco por 90 para Duncan Robinson. Mucho dinero, pero, a priori, bien invertido. A ellos, se une el premio grande la agencia libre, un Kyle Lowry que a sus 35 años sigue siendo uno de los mejores bases de la liga, y muchos jugadores que refuerzan la cultura de la franquicia. PJ Tucker llega como campeón y tras ser clave en el esquema defensivo de Mike Budenholzer; Markieff Morris, tras hacer lo propio en los Lakers de 2020. Dos perros de presa, muy físicos y con buena mano desde la larga distancia que refuerzan la idiosincrasia creada por Erik Spoelstra. Todos ellos se suman al siempre duro Bam Adebayo, a la frescura de Tyler Herro desde el banquillo o a Victor Oladipo, de quien se conseguirán los derechos Bird tras su firma por un año más. A nadie le va a gustar chocarse, literal y metafóricamente, con estos Heat.

Chicago Bulls

Lonzo Ball, Zach LaVine, DeMar DeRozan, Patrick Williams y Nikola Vucevic como quinteto inicial. No suena mal. Después de varias temporadas en el limbo, los Bulls vuelven a tener un equipo prometedor, con aspiraciones de playoffs, una fase que no pisan desde la temporada 2016-17. Han sido valientes y pueden tener premio. De los cinco nombres mencionados, sólo LaVine formaba parte del equipo antes de iniciarse la pasada campaña: que siga siendo mencionado aquí, después de varios rumores de salida, es su primera victoria. Patrick Williams, que ha dejado grandes sensaciones, llegó como número 4 del Draft y Vucevic lo hizo en marzo, en un momento de forma excelso. Ahora, se unen Ball y DeRozan, además de Alex Caruso, al que echarán de menos en Los Ángeles. En los dos primeros casos, una victoria doble: ganan tanto la franquicia como los jugadores. Ball, tras una temporada de mejora en el tiro y de cierta consistencia, ingresará 85 millones en cuatro años, algo difícil de concebir tras su segunda campaña en los Lakers; DeRozan, después de un año revitalizante, la misma cantidad en tres cursos. LaVine ya está bien rodeado. 

Chris Paul

Hasta los 40 años. Chris Paul ha conseguido lo que pretendía y los Suns, con ello, también sonríen. El base rechazó una player option de 44 millones porque su mirada iba más allá y, ahora, si se cumple la totalidad de la vinculación (el tercer y cuarto año no están totalmente garantizados, según apunta la prensa estadounidense) ingresará 30 durante las próximas cuatro temporadas. Antes de dicho acuerdo, Paul había percibido 300 millones en contratos; ahora, llegarían 120 más. Nada mal. Además, lo hará con opciones de seguir persiguiendo su ansiado anillo, la guinda de su legendaria trayectoria. Sin él, las opciones de Phoenix hubieran caído considerablemente. Devin Booker y Deandre Ayton seguirán brillando y creciendo a su lado. Y también lo hará Cameron Payne, su suplente y una pieza muy importante en playoffs. El base, de 26 años, seguirá 3 temporadas por 19 millones. El proyecto de los Suns, con Paul como cabeza pensante, puede tener continuidad. 

Otros: Warriors, Knicks, Allen...

De primeras, tres grandes ganadores en los primeros días de mercado; pero no los únicos. New York Knicks, con las incorporaciones de Evan Fournier y Kemba Walker y su retahíla de renovaciones, ha dado un golpe encima de la mesa en su intención de igular o mejorar los resultados de su sorprendente temporada. Equipos como Golden State Warriors, por otro lado, aunque no hayan ganado la guerra, sí han decantado alguna que otra batalla. 215 millones en cuatro años son palabras mayores. Stephen Curry se convertirá en el primer jugador de la historia en firmar dos contratos de más de 200 millones, pero toda inversión es poca. Después de una temporada de rumores, los Warriors han asegurado su corazón, el alma de campeón. No han conseguido, de momento, realizar el movimiento por otra gran estrella que deseaban, pero han sumado a Moses Moody y Jonathan Kuminga en el Draft, ambos interesantísimos, y han firmado a Otto Porter Jr. por el mínimo de veterano. Más allá de ellos, también se han llevado una alegría Jarret Allen o Norman Powell. El primero, con 100 millones en cinco temporadas; el segundo, con 90 por el mismo periodo de tiempo.

Primeros perdedores del mercado NBA

Dennis Schröder y Victor Oladipo

No han encontrado lo que buscaban. Antes de llegar a los playoffs, el base alemán rechazó una extensión de 84 millones de dólares por cuatro temporadas más. Tras la fase final, los Lakers, según la prensa angelina, no le ofrecían más de 55-60. Ahora, su futuro es incierto y, seguramente, se aleje de sus pretensiones salariales. Una situación parecida a la de Oladipo. Aún en Indiana Pacers, el exterior rechazó, en 2020, una renovación de cifras idénticas a las de Schröder. Ya en Houston Rockets, también dijo no a 45,2 millones por dos años. Entonces, se apuntaba que con la intención de salir a la agencia libre para perseguir un máximo. Una vez en el mercado, sus expectativas se han truncado: con los Heat, firmará un año con el objetivo de recuperarse totalmente de su lesión en la rodilla derecha y de salir, de nuevo, a la agencia libre en busca de un gran contrato. El ex de los Lakers, por su parte, tenía en su agenda conseguir un acuerdo que estuviera en torno a los 100-120 millones; ahora, no llegará a los números de la primera oferta realizada por Rob Pelinka. Nuevo inicio para ambos.  

San Antonio Spurs

¿Punto de inflexión en San Antonio? La franquicia dirigida por Gregg Popovich, después de 22 temporadas seguidas en playoffs, lleva dos sin pisar la fase final. Sus movimientos hasta el momento parecen atisbar el camino hacia una profunda y tediosa reconstrucción. DeMar DeRozan ha salido dejando un vacío importante en el liderazgo y, con él, parte de la vieja guardia: Patty Mills (Nets), Rudy Gay (Jazz)... Se han producido llegadas interesantes, pero no de un calado lo suficientemente grande como para acometer la vuelta a la grandeza de tiempos pasados. Doug McDermott ha aterrizado como agente libre desde Indiana por 3 años y 42 millones; Zach Collins, desde Portland por 3 años y 22; Thaddeus Young y Al-Farouq Aminu, en el movimiento de DeRozan, ocupando 24 millones en salarios y Bryn Forbes, como campeón de la NBA, ha regresado a casa tras un curso brillante en el triple. Son los nombres más importantes de unos movimientos que no invitan al optimismo. Mucho debe reconducir la situación la gerencia, que ya sorprendió en el Draft eligiendo a Josh Primo (en el pick 12 cuando estaba proyectado en segunda ronda), para no vivir una dura campaña.

Philadelphia 76ers y Drummond

Lo han intentado todo, pero, de momento, los Sixers siguen sin encontrar un movimiento que les permita dar salida a Ben Simmons. Los rumores han sido muchos, pero ninguno ha fructificado. Sonó con fuerza Minnesota Timberwolves y se filtró que la franquicia de Philadelphia había rechazado una oferta procedente desde Indiana en la que Malcolm Brogdon era su principal activo. Daryl Morey quiere conseguir, a cambio, un jugador de talla All Star y no consideró a Brogdon como tal. Durante la noche del Draft, incluso, se habló de que Morey ofreció a Simmons a los Warrios a cambio de Andrew Wiggins, James Wiseman y los picks 7 y 14, convertidos en Moody y Kuminga. De momento, nadie está dispuesto a llegar hasta semejantes cotas. En el apartado de fichajes, en cambio, Philadelphia ha firmado a Andre Drummond. Un movimiento que deja muchas dudas para ambas partes. El pívot, después de ingresar más de 25 millones de promedio con Detroit Pistons y Cleveland Cavaliers, llega por el mínimo de veterano; los Sixers, por su parte, dan la bienvenida a un jugador que, como suplente de Joel Embiid, ofrece pocas alternativas en el juego. 

Otros: Raptors, Bucks... ¿Mavs?

Si es difícil anticipar los planes de los Spurs, tampoco es sencillo descifrar los pensamientos de los Raptors. La franquicia llegaba a la agencia libre con amplio margen salarial y, de momento, su movimiento más importante ha sido renovar a Gary Trent Jr. con un contrato de 54 millones por tres años. En cambio, ha visto salir a Lowry, el jugador más importante del equipo. En su posición, ha llegado Scottie Barnes desde el Draft, pero la actitud poco agresiva de la gerencia deja dudas. También la de Milwaukee con PJ Tucker, de quien tenía los derechos Bird para acometer una renovación solvente. En otro orden, también se podría mencionar a Pelicans, Dallas o Blazers. Todos ellos, con la obligación de dar pasos al frente y, de momento, sin verdaderos golpes de efecto en el mercado. Si bien es cierto que los Mavericks han apilado piezas interesantes alrededor de Luka Doncic (Moses Brown, Reggie Bullock y Sterling Brown), ninguno alcanza el nivel que prometían los rumores (el propio Lowry, DeRozan o, incluso, Kawhi). Eso sí, aún están a tiempo de solucionarlo. Como casi todos.