NBA | HAWKS 99 - SIXERS 104 (3-3)

Habrá dos séptimos en el Este: Sixers y Hawks, a la batalla final

Seth Curry fue el hombre más destacado en Atlanta, donde los 76ers funcionaron bien en la segunda parte para llevarse la victoria y forzar el 'game 7'.

No sólo se ha ido al partido final de la serie el enfrentamiento eléctrico entre Nets y Bucks, es que la otra eliminatoria de la Conferencia Este ha seguido el mismo camino. Sixers y Hawks también jugarán el séptimo y allí dirimirán quién merece pasar a las finales de conferencia. La bola de partido, si le ponemos un símil tenístico, fue desaprovechada con Atlanta al saque, ya que jugaba en su propio pabellón y yendo 3-2 arriba, y todo se resolverá en el Wells Fargo Center de Filadelfia en la noche del domingo al lunes a partir de las 2:00 horas en el huso peninsular español.

Los aquí visitantes ganaron 99-104 con un golpe de timón en la segunda parte, mucho más metidos y dañando en lo que pudieron el juego de cara al aro de Trae Young, que lo peleó hasta el final pese a ello. El base de los Hawks se fue hasta los 34 puntos y 12 puntos, con hasta su padre apretando fuerte desde la primera fila de la grada para que no se les escapara la opción, pero los 24 puntos que de forma respectiva aportaron Seth Curry y Tobias Harris y el cambio de mentalidad en el tercer cuarto arruinó la fiesta que había montada en el State Farm Arena

La intensidad fue la clave en los primeros compases y en ella se apoyaron los locales para hacer daño y tener que obligar a forzar la maquinaria al rival, que ya viene sin el experto Danny Green y tocando teclas para ver si mejora su juego en esta serie. Young sabía elegir en cada jugada si la mejor opción era, una vez metido en la zona, lanzar o pasar. Y todo lo hacía rápido, llevando con la lengua fuera a los de Philly. Once arriba llegaron a ponerse los Hawks tras un triple de Kevin Huerter. Las posesiones eran rápidas en el bando de negro, que quería el funeral del rival esta misma noche. Seth Curry, con dos triples, fue el que paró la escalada de los georgianos para que no cogieran demasiada ventaja y también ayudó el darle un grado más de dureza a la defensa, sobre todo cuando salió Thybulle. El otro hombre en el que apoyarse, y más sabiendo que necesitan más potencia en la línea exterior, fue el joven Tyrese Maxey, que se fue hasta los 16 tantos. Por fuera sólo estuvieron bien Young y Huerter, nada de Bogdanovic, Williams o cualquier otro, lo que habla bien de esas defensas practicadas por los chicos de Rivers el día que más se requería. 

En la segunda parte, llegando con cuatro de desventaja, los Sixers fueron lo que se les pedía. Triple de Embiid, triple de Curry, triple de Korkmaz y con esto y dosis de alta intensidad en defensa se pusieron en control total del partido. El pabellón empezaba a callar. Había que levantarlo. Lo hizo Young con una colgada para Collins, que machacó sobre Embiid y provocó el primer roce duro entre los dos. Esto fue cuando se llevaban siete minutos de cuarto; Trae no había anotado ningún punto hasta ahí. El base se tuvo que poner las pilas y vaya si lo hizo: a triple limpio. Curry y Maxey salieron a que se quedara en una reacción poco menos que espuria, pero no lo fue. Se llevó un par de tapones por su gallardía, pero colocó a los Hawks en posición para pelear el partido cuando habían estado una decena de puntos abajo. Mediado el último cuarto, segundo y más fuerte encontronazo entre Collins y Embiid por el que tuvieron que ser separados fuera del rectángulo de juego. El público se metió más con el pique y Young, con un triple sideral ladeado hacia la derecha, puso a los locales a uno de distancia a falta de dos minutos. El jugador de All-Star de Atlanta delegó mal en sus compañeros, no hubo más fuelle y Tobias Harris sentenció desde los tiros libres para que nos vayamos al séptimo y definitivo partido.