NBA | PACERS 133 - BUCKS 142

Antetokounmpo lo quiere todo

El jugador griego, ante los Pacers, firma 40 puntos y 15 rebotes con un 77% de acierto en tiros de campo, algo no visto desde Charles Barkley en 1988.

Salvo sorpresa mayúscula, esta temporada Giannis Antetokounmpo no va a ser MVP de la NBA. Está en mejores números que la campaña pasada, cuando lo fue; pero un curso descomunal de Nikola Jokic y el hecho de acumular dos reconocimientos seguidos se vuelven en su contra. Cortará, de esta manera, su racha en temporada regular, aunque seguirá en manos de un jugador europeo. Por si acaso, él sigue insistiendo. Frente a Indiana Pacers, en una victoria para los Bucks (142-133) que les permite mantener la esperanza de ganar alguna posición en lo poco que queda (a un partido de los Nets), el jugador griego dio un par de modiscos a la historia. Con sus 40 puntos, 15 rebotes y 6 asistencias, con un 77,8% de acierto en tiros de campo, registró unos números que no se veían desde Charles Barkley en 1988. Así mismo, y para regocijo de los amantes de la estadística, la actuación le coloca, en la era actual, cerca de una marca registrada por el plusmarquista Russell Westbrook: desde que Giannis está en la liga, sólo el base de los Wizards ha conseguido más partidos de 40+15+5, cinco por los tres de Anteto.

Demasiado poderío interior para los Pacers, que lo intentaron de todos modos. Hasta el final del tercer cuarto, la diferencia entre ambos equipos, tanto en las sensaciones como en el marcador, fue ínfima. Un arranque poderoso de los locales, de hecho, fue el único contrapeso real de una balanza que no se decidía. En el primer cuarto, de la mano de un Justin Holiday muy acertado, lograron su máxima ventaja en el partido, de nueve puntos. Media distancia, penetración por aquí, penetración por allá y triples, muchos triples: seis de siete para Holiday en esos primeros doce minutos, en los que se fue hasta los 18 puntos. Al final del partido, 26. No pudo mantener su estratosférico ritmo desde el perímetro (quién pudiera...), terminando con un más que notable ocho de doce (66,7%), pero lideró igualmente a los suyos, tan corales como de costumbre. Hasta siete de sus compañeros alcanzaron los dobles dígitos en la anotación. T.J. McConnell se fue hasta los 23, con 5 rebotes y 7 asistencias; Doug McDermott y Oshae Brissett hasta los 19, Kelan Martin intentó poner trabas en el juego interior (12+9) y Goga Bitadze (10+6+4) aportó ese poco de todo que siempre es necesario.

En el despliegue, se echó de menos a Domantas Sabonis, el capitán general habitual, la principal víctima del terremoto Antetokounmpo y, para colmo, obligado a dar un paso al lado por problemas físicos (malditas lesiones, de nuevo). "Fue una medida de precaución", dijo ante la prensa el entrenador de los Pacers, Nate Bjorkgren. El jugador lituano, lejos de sus estándares habituales, sólo pudo aportar 10 puntos y 6 rebotes. Incapaz de hacerse fuerte en el juego interior, optó por aumentar su presencia en la organización, alcanzando las 14 asistencias, hasta que se vio obligado a abandonar el encuentro. En el tercer cuarto, Giannis y Brook López se aprovecharon y sacaron a relucir todas las debilidades mencionadas, con 11 puntos para cada uno. Al final del partido, 78 tantos en la pintura de los Bucks por los 50 de Indiana, que tampoco pudo imponerse en transición o aprovechando las oportunidades en segundas jugadas. Su oportunidad, su ventaja, murió en el primer tramo del partido, en el que consiguió forzar, más allá del liderazgo puntual, once cambios en el marcador.

El parcial de 0-10 al inicio del tercer cuarto lo dejó claro y ya no hubo marcha atrás, a pesar de un intento final que no culminó. En los próximos partidos, intentarán buscar una mejor posición para el play-in (novenos con el mismo récord que Charlotte Hornets), hoy frustrada. Los Bucks, que habían llegado a acumular una ventaja de 19 puntos, ya no la dejarían escapar: mate a mate, en una exhibición física de Giannis ("siento mucha adrenalina y tengo que dejarla salir", dice), y explotando menos la baza del tiro de tres, arma habitual en Wisconson, que, paradójicamente, se decantó para el lado perdedor (11 triples frente a 21). Khris Middleton con 22 puntos, 4 rebotes y 6 asistencias, junto a Jrue Holiday (20+4+14), agitó la batuta y López (21+8), junto a Bobby Ports (12+4), puso el rock and roll por dentro. Al margen de Anteto, claro, que, incluso, aseguró que "está tratando de ahorrar energía". En su mente, y en el de Budenholzer, está ese primer anillo, el que no quiere postergar eternamente y el que, de alejarse en demasía, podría condenar al técnico. Falta poco para la hora de la verdad y el griego, a falta de MVP, lo quiere todo.