CHAMPIONS LEAGUE

Burgos: un curso 'millonario"

El Hereda San Pablo ha ganado dos Champions en los últimos siete meses por las que recibirá más de dos millones de euros esta temporada.

Burgos: un curso 'millonario"
Champions FIBA

El Hereda San Pablo Burgos regresó este lunes a casa con su segunda Champions. Voló a Zaragoza junto al Casademont, que acabó tercero en la Final 8, y después viajó en autobús a Burgos, donde algunos aficionados recibieron al campeón, que tendrá tiempo para asimilar lo que ha logrado y también para descansar: su próximo compromiso es el martes 18 en Bilbao, en el partido aplazado de la jornada 35. Después viajará a Madrid para enfrentarse al Estu (viernes 21) y cerrará el curso en Santiago (domingo 23), antes de afrontar el playoff.

El San Pablo ha hecho historia en Nizhni Nóvgorod convirtiéndose en el primer equipo que revalida título en la historia de la competición, algo que las arcas del club van a agradecer. Y mucho. En un año complicado por la pandemia, el Burgos ingresará algo más de dos millones de euros por los dos títulos de Champions logrados en los últimos siete meses. Ese premio (el campeón recibe un millón, más lo acumulado en las fases previas) es uno de los mayores reclamos de la Champions, que reparte 3,5 millones entre los participantes. El subcampeón, este año el Pinar Karsiyaka, se embolsará 400.000 euros; el Casademont Zaragoza, 200.000 y el Estrasburgo, 140.000 euros. El bicampeón de la Champions accedió a esta competición en 2019 con una invitación. “Burgos refleja perfectamente el ADN de este torneo”, asegura Patrick Comnimos, máximo responsable de la Champions.

El San Pablo es uno de los clubes de la Liga Endesa con más abonados, pero no ha podido disfrutar de su público en toda la temporada. Aunque en competición europea la asistencia dependía de las consejerías de salud autonómicas y algunos clubes registraron seguidores en los partidos continentales de principios de curso (Valencia y Baskonia, en la Euroliga; Joventut y Unicaja, en la Eurocup y Bilbao y Tenerife, en Champions), en Burgos no fue posible. La ciudad castellanoleonesa se convirtió en uno de los principales focos de coronavirus en España durante el otoño, incluso alcanzó una incidencia superior a los 1.800 casos por 100.000 habitantes. Es más, el equipo ha sufrido dos brotes de COVID este curso (octubre y marzo) y sólo un jugador de toda la plantilla no se ha contagiado: Alex Renfroe, que únicamente se quita la mascarilla cuando está en cancha. Por eso, los 8.000 aficionados que compraron su iBono (sólo se cobrarían los partidos que se disfrutasen) no han podido utilizarlo por ahora.

“No es una temporada fácil”, reconocía Peñarroya antes de la final. El San Pablo, como otros clubes, tuvo que ajustar su presupuesto por la pandemia, a pesar de la llegada de un segundo patrocinador, Hereda. Esta campaña el gasto será un 10% menor que la pasada (de 5 millones a 4,5). “Nos sentimos los grandes olvidados”, comentaba su presidente, Félix Sancho, en una rueda de prensa en febrero. “Si queremos que el deporte continúe, hay que ayudarle. Estamos compitiendo, generando el 100% de gastos y con ingresos reducidos en más de un 20%”. Según un estudio de la ACB, que ha negociado ayudas con el CSD, la venta de entradas supone un 23% de los ingresos de un club en la Liga Endesa, pero en el caso del Burgos es mayor. El San Pablo aterrizó ayer, por lo tanto, con su tercer título en siete meses y un millón más en la maleta, un premio que aligerará las cuentas de un equipo que ya es histórico.