NBA | CLIPPERS 118 - LAKERS 94

Los Lakers se hunden: nueva lesión de Davis ante unos Clippers sin piedad

Con seis partidos por disputar, los de Vogel son arrollados, pierden a su ala-pívot aún sin LeBron y se citan con los Blazers en una ‘final’ por el ‘play-in’.

La tragedia atrae a más tragedia. Es una espiral perversa, pero que suele encontrar su hueco en la realidad. Los Lakers están sumidos en ella. Ese campeón que arrancó siendo campeón, que todo el mundo daba como favorito absoluto, pero que, a día de hoy, se muestra más débil que nunca desde que ostenta el trono de la NBA. De momento, ya ha perdido el aposento principal en la ciudad de Los Ángeles, donde ha caído por tercera vez en esta temporada frente a los Clippers (118-94), en el que sería, a día de hoy, su duelo de playoffs; pero, para entender aún mejor el calibre de la situación, ni eso es lo más preocupante. Anthony Davis ha repetido el camino de LeBron: nueva lesión, con su alcance por evaluar. En un retroceso tras tiro, sin mirar hacia atrás, se torció el tobillo de forma fea en el primer cuarto. Terminó disputando 9 minutos, anotando los primeros cuatro puntos del equipo (sus únicos), pero, tras el descanso, ya no volvió a comparecer. Según la propia franquicia, con "espasmos en la espalda". Con la derrota, los Lakers acumulan cuatro caídas en cinco partidos y, con seis encuentros por jugar, empiezan a tener en cuenta los días que van del 18 al 21 de mayo.

En una fórmula terrorífica para los intereses angelinos, pues, las malas noticias se acumulan en el peor momento, con unos Mavericks que no frenan (8 victorias en sus últimos 10 partidos) y un agujero negro, llamado 'play-in', que atrae con fuerza desmesurada. Esta madrugada, previsiblemente sin Davies, y con LeBron aún fuera de juego, tendrá lugar una final muy distinta a la esperada al principio de curso: duelo directo frente a Portland Trail Balzers por evitar el nuevo formato de clasificación para los playoffs. Quién te ha visto y quién te ve. Con la retahíla de bajas como motivo de ello, por supuesto.

Según las noticias que llegan desde Estados Unidos, James podría reaparecer temprano, la semana que viene a más tardar, pero, ahora, incluso parece demasiado tarde. Tampoco está Dennis Schröder, baja por un contacto estrecho de coronavirus, y, previsiblemente, fuera de las pistas para lo que queda de temporada regular: muy poco en cuanto a margen de partidos y mucho en cuanto a sudor en la frente de los jugadores de Frank Vogel. Con todo ello, hoy (y en el futuro más próximo), Alex Caruso estaba llamado al protagonismo absoluto en la sala de máquinas. Un secundario de lujo, que ha cumplido sobradamente siempre que se ha requerido más de él, pero que, en estas circunstancias, se puede ver superado. Como hoy y como se vería todo el mundo. Tampoco cuenta con un Talen Horton-Tucker para el relevo que, en la previa, hasta despertaba la ironía más impotente de Frank: "Gran pregunta. Hemos estado hablando de eso todo el día", respondía a quién es, en este momento, el suplente de Caruso. Hoy, acabó con 28 minutos, 8 puntos, 7 asistencias, 2 robos y la resignación compartida de todo el grupo.

La tragedia se ceba con el campeón

Un sangrante 65 a 42 lucía en el marcador del Staples, hoy del 'lado' de los Clippers, al descanso. Los hoy visitantes no se veían en una así, una diferencia adversa de 23 puntos al término de la primera mitad, desde 2019, en un partido frente a Indiana Pacers que se terminó perdiendo por 40 puntos de diferencia. Malos augurios. Detrás, casi tantas razones como puntos de diferencia. El 'hermano pequeño' de Los Ángeles era superior en todo: más puntos en la pintura (18 por 16), más tantos aprovechando segundas oportunidades y el doble de anotación en transiciones (12 por 6). Los Lakers sólo habían podido saborear el ir por delante en el marcador a través de su primera canasta, obra de Davis. El resto, un martillo pilón que les castigó sin piedad desde todos los ángulos. Especialmente desde el perímetro: 11 de 19 aciertos desde la larga distancia (57,9%), con todos sus lanzadores por encima del 50%. Poco que hacer sin defensores perimetrales a disposición de la necesidad y frente a un acierto rival de tales dimensiones.

Sin miramientos como encararon el partido, los Clippers, que llegaban después de tres derrotas seguidas, no necesitaron ni la mejor versión de sus estrellas. En su caso, parece que las lesiones van quedando atrás. Pau George, el más destacado en términos estadísticos, terminó con 24 puntos, 7 rebotes y 5 asistencias, con magníficos porcentajes (8 de 12 en tiros de campo y 3 de 5 en triples). Kawhi fue el segundo más anotador, pero bajando ya hasta los 15 puntos, más otros 8 rebotes y 7 asistencias. En total, hasta siete de sus jugadores superaron la decena de puntos, Zubac (14+8), Marcus Morris (10+4), Reggie Jackson (10+4) y Rajon Rondo junto a (11+5 asistencias) DeMarcus Cousins (11+3), en una pareja que hace nada vestía de los colores contrarios y que hoy ha demostrado que puede ser una gran alternativa en la segunda línea de rotación. Cousins, de hecho, con nueve de sus puntos al inicio del segundo cuarto, dilapidó toda opción visitante cuando se habían acercado a cuatro puntos. En el lado contrario, todo lo contrario, valga la redundancia, con solamente dos jugadores por encima de los diez tantos: Kyle Kuzma (25+5+4) y Montrezl Harrell (14+6+4). Marc Gasol, que llegaba de reivindicarse adoptando el papel de Señor Lobo, el de "resolver problemas", fue la imagen de la frustración. En el segundo cuarto, perdió dos balones seguidos (52-32). No llegó a los seis minutos y se quedó lejos de la versión que necesita él mismo y estos Lakers. Que necesitan la mejor de todos los que quedan.

Un pase de Caruso Frank Vogel a seis minutos de terminar el primer cuarto (18-11) dejaba claro que el puerto para los púrpura y oro era de nivel elevado hoy. Antes, un mate de Kentavious Caldwell-Pope, a una mano, dos zancadas por delante de la línea de tiros libres y con fuerza para aburrir manifestaba que el campeón tiene mucho pundonor. El principio del final. Así ha sido desde que la temporada se empinó de forma supina: arañando las victorias que se ponían a tiro, aportando cada uno desde su posición, más importante, sea la que sea, por ausencia de las delanteras, y mostrando la calidad que todo aspirante al anillo (o actual dueño) debe tener en su segunda o tercera tropa. Así deberá ser hasta que termine una temporada regular que parece abocada a los días que van del 18 al 21 de mayo, cuando se disputa el 'play-in'. Queda margen, pero cada vez menos.