NBA | LAKERS 127 - JAZZ 115

Los Lakers, contra las cuerdas ante unos Jazz de descanso

El equipo de Utah aprovechó sus dos partidos en dos noches para reservar a jugadores, pero pelearon hasta la prórroga ante unos Lakers dubitativos.

Nunca des un partido por ganado o por perdido. Es la enseñanza de la cita del Staples Center entre Lakers y Jazz. Una victoria luce muy bien en la clasificación y a estos dos equipos les hace falta para llegar a los objetivos, unos más peregrinos y otros más ambiciosos, que tiene ahora mismo. Se la tuvieron que jugar en una prórroga, en la que ganaron los locales y se llevaron el duelo por 127-115, pero dando un pinchazo en el corazón durante media hora a los aficionados de la franquicia californiana mientras los contrarios hasta disfrutaban del tránsito.

Los Jazz llegaban al encuentro en un back-to-back tras ganar a los Pacers, lo que ocasionó una decisión drástica: viendo el horario, las posibilidades y que Donovan Mitchell acaba de empezar una baja por lesión de tobillo, era el día para descansar un poco y jugar con el piloto automático. A Mitchell se unieron los otros dos all-star del equipo, Rudy Gobert y Mike Conley, como ausencias para el partido. El líder de la conferencia iba sin tres titulares a luchar con el campeón, que además de LeBron James y Anthony Davis tampoco pudo contar con Marc Gasol y su maltrecho dedo meñique. Choque de pupas, pensará alguno, pero uno claramente intencionado y a sabiendas de que perder en esta noche de sábado suponía un mal menor.

Pero, ay, las cuentas se deshacen fácilmente en la mejor liga del mundo. Sobre todo viendo lo bien que te sale todo a lo largo de un periodo de tiempo prolongado, como es el caso de estos Jazz. Tanto fue así que, tras entrar al último cuarto perdiendo por 14, un ex de los Lakers como Jordan Clarkson anotó un triple en jugada de pizarra cuando sólo quedaban 9,2 segundos. Los locales tuvieron que salvar los muebles en la última jugada del tiempo reglamentario y luego, ante un contrincante ya exhausto, dar la puntilla en los minutos de añadido. 

Ilyasova dio un aviso ya de primeras. Metió tres triples seguidos y cinco en el primer cuarto. Iba a ser una noche larga, pero no tanto como finalmente experimentaron los angelinos. Los de Vogel, contrarrestando algún fogonazo de Clarkson y a un equipo bien trabajado pero lógicamente apático en estas circunstancias, fueron haciéndose con el control.

Un ejemplo de cómo se apagó la luz de los Lakers y llegaron las tinieblas: Kentavious Caldwell-Pope anotó 18 puntos en la primera parte y no volvió a hacerlo hasta el último minuto y medio del partido. Al descanso era todo parejo, pero en el tercer periodo los vigentes campeones dieron el estirón bueno. Jugadas de fuerza de Drummond y Harrell, también buena alternancia en la dirección con Schröder y Caruso y cinco puntos seguidos de Kuzma hacían que la distancia creciera por encima de los diez tantos. 

Pero, como se recalcaba antes, hubo un fundido a negro. Los Jazz, que estaban lejos y no tenían por qué hacer un esfuerzo grande para pelear el partido, se metieron de lleno gracias a las pérdidas de los Lakers. Poco a poco, pero dando un mazazo cuando pudieron. Un tapón descomunal de Ilyasova a Kuzma y un triple de Ingles acto seguido les ponían a uno, otro triple de australiano les colocaba arriba. El temor era real en el banquillo de Los Ángeles, que veía que se le escapaba una victoria hecha. Pese a los rebotes ofensivos, muchos fallos. Clarkson, en una acción preparada a conciencia por Snyder, enchufó el triple que colocaba dos arriba a los Jazz a falta de poco menos de diez segundos. Schröder, que tuvo arrojo durante toda la jornada, penetró en un pequeño aclarado y puso, con una bandeja, la igualada. Ése fue el momento. En la prórroga, con los Jazz derrengados, no hubo tanta competencia y los Lakers pudieron cerrar con una sonrisa un compromiso que se los puso de corbata.