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Notas de mitad de curso NBA: tedio general, sobresaliente de Utah, suspenso de Kings, Heat...

Otra temporada marcada por el coronavirus llega al parón del All-Star sin que casi nadie esté especialmente bien. Éstas son las notas de las 30 franquicias hasta ahora.

Otra temporada marcada por el coronavirus llega al parón del All Star sin que casi nadie esté especialmente bien. Estas son las notas de las 30 franquicias hasta ahora.

El curso baloncestístico 2020-21 está atravesando su ecuador, el tramo central de una temporada reducida (a 71 partidos) y, de nuevo, marcada por el coronavirus y un tedio que ha provocado que muchos equipos estén mal y que casi ninguno esté totalmente bien. Todavía queda para que se disputen los playoffs (que empiezan el 22 de mayo, después del play-in) y ya llevamos lo suficiente para analizar la marcha de las 30 franquicias, sus estados de ánimo y su rendimiento con respecto a las expectativas. De esa mezcla de resultados, sensaciones y nivel, comparándolo con lo que estaba previsto salen estas (evidentemente subjetivas) notas de mitad de curso para todos los equipos de la NBA 2020-21:

CONFERENCIA OESTE

UTAH JAZZ (27-9). SOBRESALIENTE. Es el único equipo de la NBA que no tiene dobles dígitos en el casillero de derrotas. Menos mal que Mitchell y Gobert se dejaron de hablar el año pasado, el cambio es de los de cero a cien. En la burbuja avisaron, pero se mostraron flojos a la hora de rematar; es algo que también les puede pasar esta temporada, pero con una posición más ventajosa es más complicado. Salvo que se hundan, algo de los que no han dado ni una señal, estamos a uno de esos candidatos con trampa. Conley está recuperado de su mala campaña de inicio con Snyder, ésta ya es otra cosa, y a las dos megaestrellas se han unido no ya O’Neale como perro de presa, Bogdanovic en su punto justo o Clarkson en su mejor versión de siempre: esto es un equipo, simple y llanamente. Nadie tiene un diferencial tan grande, no hay otro que te pueda ganar tan sobrado machacándote a triples y a la vez pueda echar el cerrojo para que no le metas ni una. Es una remezcla de los Spurs que ni las mejores de Avicii. Un placer verles jugar.

PHOENIX SUNS (24-11). SOBRESALIENTE. Se fueron de la anterior temporada con un invicto que no les sirvió para nada. Ha habido cambios. Ricky, fuera; Paul, dentro. Ha habido cambios. No jugaron nada mal el año pasado, pero la idea de Monty Williams ha calado fuerte y en el segundo año se nota más. Pero no hay que confundirse: aquí también hay mucha gente detrás. Paul tira mucho del carro y Booker ha metido tiros decisivos, pero no sería esto posible sin el buen fondo de armario con el que cuentan. En los primeros partidos resucitó Cameron Payne y durante las semanas se ha ido viendo buena presencia en Johnson, Bridges, Kaminsky o Saric. A DeAndre Ayton le falta todavía dominar más. Todo llega, también la opción de que los aficionados pueda de verdad soñar con Nash, Stoudemire y el único recuerdo bueno en los últimos veinte años.

LOS ANGELES LAKERS (24-13). NOTABLE. Empezaron ganando por inercia y han tenido que terminar resistiendo con lo que tenían. Con Davis lesionado, Schröder tocado, Caruso y Gasol fuera algunos partidos e incluso teniendo que tirar ya de contratos de diez días, tela. Les ha venido de perlas el parón del All-Star. LeBron sigue en sus trece, en las de ser el mejor a sus treinta y seis años, y lo va consiguiendo. Ellos no tienen la presión y con eso también jugarán en el final de la fase regular, en la que se tomarán medidas de descanso a muy buen seguro para llegar frescos a junio y julio.

LOS ANGELES CLIPPERS (24-14). NOTABLE. Están haciendo mucho menos ruido que el año pasado porque el fracaso desinfló el globo. Es una cuestión mediática, no que ellos la forzaran. Ahora están agazapados, ya no son la referencia a seguir, pero los fichajes de Ibaka y Batum se están mostrando acertadísimos. Hasta Marcus Morris, el del trabajo sucio, se ha quedado un pelín atrás tras su cuantiosa renovación. Leonard y George, alternando descansos sin sonrojo con partidos en los que le ponen la cara colorada a los rivales. Van de tapados.

PORTLAND TRAIL BLAZERS (21-14). BIEN. Sobrevivir a las caídas de Nurkic y McCollum, dos de sus cuatro mejores jugadores, es una heroicidad. Bueno, resolverla así de bien. Pinta mejor este año que el pasado, con Lillard ya instalado en la estratosfera y detalles buenos de Kanter, Anthony y algún agregado con menos solera. Robert Covington es, probablemente, el tipo de jugador que les faltaba: a sostener a las estrellas rivales sin son altos y a meter tiros desde fuera si los dos exteriores se ven muy forzados por la defensa. Stotts, además, puede que tenga as en la manga.

DENVER NUGGETS (21-15). APROBADO. Han empezado demasiado irregulares, perdiendo partidos incomprensibles para el nivel que han alcanzado. Y más si vemos el nivel que está dando Nikola Jokic, que habrá hecho un partido malo y treinta buenos. Han reconducido un poco la situación, no obstante. Malone está probando, parece, pero debería decidirse claramente porque las pruebas se permitían hace dos o tres años y ahora son un verdadero problema de fluidez. Murray, Barton y Porter son el verdadero baremo, demasiados saltos entre un día y otro.

SAN ANTONIO SPURS (18-14). NOTABLE. Popovich vuelve a subir su valor en bolsa. Nunca ha entrado en números rojos. Sólo una pequeña desaceleración. Ahora vuelve a la Champions League de la economía baloncestística. Haciendo magia San Antonio una vez más. Murray y Walker pilotando, Pöltl recuperado para la causa, Mills apoyando, DeMar DeRozan siendo casi sacado con agua caliente del All-Star y la enorme noticia de nombre Keldon Johnson. La rotación puede ser de diez u once porque todos rinden. No hay tanta calidad que con el trío de Duncan, Parker y Ginobili, pero esto tiene mérito.

DALLAS MAVERICKS (18-16). APROBADO. Se les colocó en las predicciones demasiado arriba. Ya se ha visto que hay cosas que no funcionan y que ha habido desastres que sólo el genio esloveno que tienen en nómina ha evitado. Powell, Porzingis, Burke y alguno más deben repensar y los gerentes, con ellos. Después de la perrería del coronavirus se han recuperado bastante bien, remontando hasta meterse entre los ocho primeros, pero son una absoluta incógnita para lo que queda.

GOLDEN STATE WARRIORS (19-18). BIEN. No tienen a Klay Thompson y los Wanamaker, Bazemore, Oubre o Mulder se han tenido que ajustar a un papel que les viene grande. Pero con Stephen Curry al lado todo se hace más llevadero. Green está jugando a un muy buen nivel y la diferencia con el año pasado es clara. No sería atrevido afirmar que pelearán por todo y apretarán hasta donde les dé. James Wiseman, con más rodaje, puede empezar a dar sustos a los contrincantes, aunque Juan Toscano-Anderson es un buen hallazgo.

MEMPHIS GRIZZLIES (16-16). APROBADO. Rozando el suspenso en este caso. Y eso que mantienen la línea numérica de la temporada ya terminada, pero no se ve la evolución esperada. Cuenta también que Ja Morant ha estado fuera un mes y que han pasado por el trance del virus, pero el Oeste se está poniendo muy caro y queda por ver si no se están quedando cortos con lo que llevan jugado.

NEW ORLEANS PELICANS (15-21). SUSPENSO. Muy intermitentes Ingram, Ball y Redick, flojos los nuevos Bledsoe y Adams y poco más que no se llame Zion Williamson. Se agota el tiempo en Nueva Orleans a pesar de que el monstruo de Salisbury acaba de empezar su carrera y hay un nuevo entrenador. Proyecto con lagunas. Hay mucho espectáculo y una calidad fuera de toda duda, pero ponerlo todo en común se está viendo como una quimera.

OKLAHOMA CITY THUNDER (15-21). APROBADO. Es un equipo de retales. Lo que no han querido los demás ha ido a parar allí. No pasa nada por plantearlo así. Y es que tiene más mérito que sea así y que los de Daigneault hayan ganado una quincena de encuentros. Horford recupera el tono decisivo, hay espacio para que mejoren Lu Dort, Kenrich Williams y Hamidou Diallo, saca la cabeza Bazley y el que tiene los poderes ya es Shai Gilgeous-Alexander. La pena para ellos es que en el mercado están atados de pies y manos, pero se defienden como gato panza arriba.

SACRAMENTO KINGS (14-22). SUSPENSO. Cualquier atisbo de sonrisa queda congelada como en una película de sobremesa. Son un drama y siguen pasando los años. No parece que vaya a ser éste tampoco. El novato Tyrese Haliburton mola mogollón pero sólo de él no van a vivir en el futuro, sea cercano o lejano. Carne de traspasos antes que se cierre el periodo.

HOUSTON ROCKETS (11-23). SUSPENSO. La salida de Harden ha cambiado completamente el modo de jugar y los que lo desarrollan. Empezaron bien las primeras dos semanas, pero se ha visto que el barbudo era mucho más capital de lo que algunos querían hacer ver. Al parón se van con una marca horripilante: catorce derrotas consecutivas. Silas merece algo mejor.

MINNESOTA TIMBERWOLVES (7-29). SUSPENSO. Towns ha estado fuera dos veces, Russell no ha podido jugar mucho, Beasley ha sido suspendido, Ricky no está bien, Juancho no está bien, Culver no despierta y, con todo el respeto, Vanderbilt o McDaniels no van a ser la solución. Ni removiendo el árbol se va a arreglar. El peor equipo de largo y la nota numérica tiende a cero. Es una pena, pero no es una experiencia apasionante sentarse a ver cómo juegan.

CONFERENCIA ESTE

PHILADELPHIA SIXERS (24-12). SOBRESALIENTE. Con un Joel Embiid que oposita seriamente al MVP de la temporada (30,2+11,6+3,3), los Sixers han recuperado la sonrisa. La llegada de Daryl Morey a los despachos se notó pronto, relegando a Elton Brand a quién sabe dónde y formando un equipo con mimbres de campeón: Seth Curry, Danny Green, Dwight Howard... mucha leña, veteranos y triplistas para rodean a Embiid y Ben Simmons, con los que está un Tobias Harris que ha vuelto al nivel que mostró en su día en los Clippers. Allí estaba, precisamente, Doc Rivers, que en Philadelphia está sabiendo sacar lo mejor de su plantilla. Primeros del Este, mucha regularidad y la mirada puesta en unos playoffs donde directivo, entrenador y estrellas buscan la redención.

BROOKLYN NETS (24-13). NOTABLE. El hype, los memes, los highlights y los más molones. También los más talentosos. Tendrían el sobresaliente de haber tenido una mayor regularidad en el inicio, pero si siguen así lo conseguirán a final de temporada. La adquisición de James Harden ha redondeado un proyecto lleno de estrellas (también están Kevin Durant y Kyrie Irving). Los Nets quieren el anillo mientras vuelan al ritmo del jugador empoderado Harden (25,5+8,7+11,4 desde su llegada), con un Kyrie que ya se ha establecido en la dinámica del equipo tras sus desapariciones misteriosas y un Durant que se ha perdido más partidos (molestias, coronavirus), pero que ha demostrado estar en un nivel extraordinario y totalmente recuperado de su lesión en el tendón de Aquiles.

MILWAUKEE BUCKS (22-14). NOTABLE. Tienen buena pinta. Tras el sainete en torno a Giannis Antetokounmpo, el griego firmó la mayor renovación de la historia (228,2 millones en cinco temporadas) y se rodeó de todos menos de Bogdan Bogdanovic, que puso rumbo a los Hawks. Mike Budenholzer no se ha obsesionado con conseguir un récord similar al de las dos últimas campañas (el mejor de la NBA en ambas) y prueba cosas nuevas con la vista puesta en unos playoffs en los que tendrán que rendir a un gran nivel para justificar un proyecto que se tambaleó con la temprana eliminación del año pasado. Buena pinta, mejores sensaciones. El resto, ya lo veremos.

BOSTON CELTICS (19-17). SUSPENSO. El orgullo verde es, ahora mismo, un añorado recuerdo. La identidad perdida de unos Celtics que tienen una plantilla corta pero que fallan estructuralmente a la hora de reforzarla. Se quedaron a dos victorias de las Finales y no hicieron movimientos en el mercado, mientras que Danny Ainge tampoco se la jugó cuandoJames Harden se puso a tiro. Problemas de tiro de Kemba Walker, poca defensa sin Marcus Smart, Jayson Tatum resentido por el coronavirus y Jaylen Brown, en líneas generales, bien. Brad Stevens ya no parece el nuevo Gregg Popovich, pero ojo, que ya hemos dado antes por muertos a los Celtics. Llevan cuatro victorias consecutivas que han arreglado un récord que llegó a ser preocupante (15-17, novenos del Este) y ahora viajan en mitad de tabla con mucho que mejorar. Año clave para el proyecto.

NEW YORK KNICKS (19-18). SOBRESALIENTE. Los Knicks han vuelto. Al menos, han recuperado la garra típica del Madison Square Garden y se colocan en un quinto puesto tan inopinado como merecido. Tom Thibodeau ha llevado su estilo a la Gran Manzana y ha sacado de donde nadie sabía que se podía sacar para hacer una primera mitad de la temporada que los Knicks no vivían desde hace tiempo. Pueden quedarse fuera de playoffs e ir para abajo, pero lucharán seguro. Y eso, viniendo de los Knicks, es un paso claro y rotundo en la dirección correcta. Julius Randle, por cierto, disputará su primer All Star: 23,2 puntos, 11,1 rebotes y 5,5 asistencias.

MIAMI HEAT (18-18). SUSPENSO. Finalista el año pasado y destastroso en el presente. Las innumerables lesiones han mermado el récord del equipo, pero con la vuelta de Jimmy Butler la mejoría no ha sido tan grande como se esperaba en un inicio. Se beneficiaron en demasía de la burbuja en Disney, así como de la ausencia de ventaja de campo, pero ni Erik Spolestra consigue convencer. Pat Riley también tuvo a tiro a un Harden por el que no peleó para no deshacerse de Tler Herro, mientras que Bam Adebayo ya ha firmado su extensión de contrato rookie. Con un récord de 18-18, están en playoffs por obra y gracia de una Conferencia muy pobre. Pero que no se relajen, que los que vienen por detrás tienen una dinámica ascendente y ganas de entrar en la fase final.

CHARLOTTE HORNETS (17-18). APROBADO. Uno de los equipos más molones de la temporada y también de los más revolucionarios. Con el fichaje de Gordon Hayward, el auge de LaMelo Ball y gente como Graham, Zeller, Rozier o Bridges, siguen el esquema de James Borrego y ganan partidos jugando un baloncesto muy atractivo. Son rápidos, lanzan bien de tres, tienen una ofensiva potente y compiten contra prácticamente cualquier rival. Ocupan la séptima posición de un Este muy caro... pero ahí están. Parece que, por fin, Michael Jordan ha dado con la tecla como directivo. Y, todo hay que decirlo, ya era hora.

TORONTO RAPTORS (17-19). APROBADO. Los canadienses han suplido un inicio desastroso con mucho oficio y ganas de reivindicarse una vez más. Los positivos del cuerpo técnico y los protocolos sanitarios relacionados con el coronavirus han provocado que se resientan en los últimos choques, en medio del debut de Sergio Scariolo como primero. Nick Nurse tira de una plantilla que es una sombra de la que ganó el campeonato en 2019, pero que tiene experiencia y muchas ganas de seguir dando guerra, como hicieron con los Celtics en las últimas semifinales del Este, en 2020, cuando llevaron a los verdes al séptimo partido. Con Kyle Lowry en rumores de un posible traspaso y Fred VanVleet cuajando una temporada fantástica, la franquicia mira al futuro y a una reconstrucción que tendrá que liderar Pascal Siakam.

CHICAGO BULLS (16-18). APROBADO. Al ritmo de Zach LaVine, que va al All Star con 28,7 puntos, 5,2 rebotes y 5,1 asistencias de promedio. La joven estrella ha dejado atrás el sainete de que solo sabía hacer mates e intenta liderar a una franquicia a la deriva a los playoffs. Con Billy Donovan, los Bulls siguen intentando buscar su esencia, y están en una fase típicamente irregular dentro de una Liga que está siendo esencialmente de la misma manera. Los Bulls llegan al parón apretando a los Raptors, con cuatro victorias en los últimos seis partidos, y con el equipo haciéndose todavía a su nuevo entrenador, al que necesitan para entrar en unos playoffs que no pisan, como entidad, desde 2017.

INDIANA PACERS (16-19). APROBADO. No dan para más. Ni Nate McMillan era el culpable de todos los males, ni Nate Bjorkgren ha sido la salvación. El equipo que ha sido eliminado en primera ronda de playoffs en los últimos cinco años (los dos últimos por un contundente 4-0) puede quedarse, en el presente, fuera de una fase final a la que no falta desde 2015. El poco nivel generalizado en cuanto a récord de todo el Este dará lugar a una lucha encarnizada de la que deberá salir victorioso Domantas Sabonis, un líder poco rodeado en una plantilla con un techo tan bajo como la franquicia en sí. Sabonis está en 20,8+11,1+6, se ha quedado sin All Star y, con 24 años, deberá ser la referencia del futuro de los Pacers, que tendrán que dar un golpe de efecto en algún momento en forma de traspaso para volver a ser tan competitivos como a inicios de la década, cuando desafiaron abiertamente a los Heat de LeBron James y se acercaron legítimamente a las Finales. De momento, esos días quedan lejos y el equipo busca sobrevivir. Al igual que otros muchos, claro.

ATLANTA HAWKS (16-20). SUSPENSO. Muchas expectativas en el inicio, pero nada de nada. Los jugadores han organizado el despido de Lloyd Pierce, Rajon Rondo es una sombra de lo que fue en los últimos playoffs con los Lakers, Gallinari y Bogdanovic no están a buen nivel y solo Clint Capela y Trae Young dan la cara. Sobre todo este último, que se ha quedado sin All Star a pesar de promediar 26,4 puntos y 9,4 asistencias. La llegada de Nare McMillan, que el año pasado entrenó a los Pacers, le dará un nuevo enfoque al equipo, que tendrá que mejorar mucho para entrar en playoffs. Es uno de las tantas franquicias que no dan con la tecla en cuanto al juego y que están en consonancia con una temporada rara, tediosa y muy irregular.

WASHINGTON WIZARDS (14-20). APROBADO. Se salvan del suspenso por la mejora que han tenido en los últimos partidos, el buen nivel de Russell Westbrook y la increíble capacidad de anotación del All Star Bradley Beal. Los Wizards, trasa más de dos meses realmente desalentadores, consiguieron cinco victorias consecutivas y llevan ocho en los últimos 11 partidos. Los Wizards van 14-20, en el puesto 12 de la Conferencia Este, pero su mejora les deja a solo dos victorias de los playoffs, algo que hasta hace bien poco parecía absolutamente impensable. Con dos talentos del nivel de Westbrook y Beal, un acompañamiento aceptable (Bertans, Hachimura, Bryant...) y un entrenador como Scott Brooks, todo es posible.

CLEVELAND CAVALIERS (14-22). APROBADO. Empezaron líderes de la Conferencia Este, primero 3-0 y luego, 4-2. A finales de enero su récord era de 8-7 y se encontraban en puestos de playoffs. Se han ido diluyendo con el tiempo y han perdido 15 de sus siguientes 21 partidos, pero tienen mimbres, a un Collin Sexton que con 22 años promedia más de 24 puntos por noche, un Andre Drummond que sigue haciendo una estadística de Play Station y que, poco a poco, la traslada al juego del equipo, a Darius Garland y un entrenador, J. B. Bickerstaff, de garantías para un grupo joven y vigoroso. Parece que, al fin y al cabo, sí hay vida después de LeBron James en Ohio. Buena temporada la de los Cavs a pesar del récord.

ORLANDO MAGIC (13-23). SUSPENSO. Entraron en playoffs bien hace dos temporadas y especulando mucho el año pasado. Hasta ahí ha llegado un proyecto con techo bajo como el de Steve Clifford, que se ha quedado sin mucho más recorrido y busca ahora la luz en un futuro realmente oscuro. La única buena noticia es Nikola Vucevic, que sigue encadenando una exhibición tras otra y está en 24,6 puntos (por encima del 40% en triples), 11,6 rebotes y 3,6 asistencias. Con 30 años, intentar el traspaso y sacar algo por él para reconstruir será clave para el futuro de un equipo que no levanta cabeza desde que Dwight Howard abandonara Orlando, en 2012.

DETROIT PISTONS (10-26). SUSPENSO. Nada que rascar. El boyout a Blake Griffins ha sido el último gran desmán de una franquicia sin rumbo ni dirección, que sigue con Dwane Casey y su rostro casi cincelado en ébano de entrenador (no le quedará mucho) y que no tiene aspiraciones presentes y pocas de cara al futuro. Solo los Wolve son peores que ellos. Con el adiós de Griffin y la salida de Derrick Rose rumbo a la gran manzana, la buena noticia es que se les queda una plantilla bastante joven liderada por Jerami Grant. Del resto, poco más que añadir. Un suspenso mayúsculo.