NBA | NETS 98 - MAVERICKS 115

Harden se queda solo en los Nets y los Mavs le castigan en defensa

Kevin Durant está de baja y Kyrie Irving tampoco jugó este partido, por lo que Harden tuvo que pilotar la nave en solitario. Doncic lideró bien a sus Mavs.

Sacar un compromiso adelante cuando las circunstancias se te ponen de cara no siempre ocurre tan fácil. En el caso de la visita de los Mavericks a los Nets en el partido de la jornada de este sábado noche sí se podría formular de esa manera. Se alinearon todos los astros para que el equipo que dirige Rick Carlisle se marchara del Barclays Center con una victoria que vuelve a situarles con un balance del 50% en la tabla clasificatoria.

Los locales mantenían una racha positiva de ocho partidos sin perder, pero se presentaron al noveno compromiso sin Kevin Durant, baja confirmada durante las últimas citas, y también sin Kyrie Irving, con unas molestias en el hombro que se operó. James Harden se quedó como única referencia potente de Brooklyn. Además, regreso de Kristaps Porzingis a la alineación de su rival. El trabajo de los Mavs en defensa fue importante, sobre todo tras el descanso, y Harden lo explicó llanamente al final: "En la segunda parte nos hemos quedado sin piernas"

Brooklyn anotó menos en los dos cuartos de la segunda mitad, 34, que en el segundo, 38. Ahogados por unos Mavericks con Luka Doncic en 27 tantos, con su pívot titular haciendo daño como se le pide y con un buen esfuerzo para parar la fuerza ofensiva de uno de los candidatos de la Conferencia Este a llevarse el campeonato esta temporada

Steve Nash, entrenador del equipo local, fue uno de los que alabó a Luka Doncic después de que éste liderara a los visitantes a una victoria aparentemente sencilla, por diecisiete puntos: "Saber plantearse todos los retos posibles. Anota, saca faltas, hace jugadas para los compañeros y todo, a un nivel de élite"

Tocó sufrir en Nueva York. Al equipo local y a sus aficionados en sus casas. Había dos niveles bien diferenciados y ya se vio desde el comienzo. El ritmo era más elevado en los ataques de Dallas, no ya metiendo manos en las líneas de pase o finalizando a la contra sino desplegando rápido la ofensiva para acabar las jugadas cuanto antes y no dejar respirar al contrario. La estrategia que había que seguir. Al inicio del segundo cuarto ya estaban doce arriba. Sin especulación, a la yugular en cuanto pudieron. Los recursos de los Nets no eran otros que correr en carretones por fuera del perímetro y esperar el bloqueo adecuado para que uno de sus tiradores, Harris, Shamet o Luwawu-Cabarrot, se cuadrara y lanzara. Un parche para evitar males mayores. 

En la segunda mitad, después de la pequeña reducción de los Nets en la diferencia del marcador, estirón gracias a Kristaps Porzingis. El letón aprovechó la ventaja física con los que le defendían y machacó por dentro a los de Nash, que no tuvieron la respuesta adecuada y se fueron alejando de su objetivo. Harden sólo estuvo avispado para que la distancia no fuera más grande, no para meter en un problema a unos Mavs con las ideas bastante más claras que en otros partidos y con el toque de gracia de tener a dos de las tres megaestrellas de su contrincante en la enfermería.