NBA | HAWKS 99 - LAKERS 107

A los Lakers les vale un cuarto

Los angelinos acaban 5-2 la gira del Este, pero siguen con su versión más espesa. Ante Atlanta, despertaron en el último cuarto. Trae (25+16) no fue suficiente.

LeBron James, durante el partido de la NBA que ha enfrentadoa  Atlanta Hawks y Los Angeles Lakers.
Kevin C. Cox AFP

Los Lakers vencen, pero no convencen. Es la sensación que ha dado el equipo de Frank Vogel en una gira del Este que acaba con balance positivo (5-2) y dos derrotas, una ante los Sixers por la mínima (algo normal fuera de casa) y un ridículo ante el colista, los Pistons (algo no tan normal). La victoria in extremis ante el eterno rival y en Boston, fue un soplo de aire fresco conseguido de milagro, en un partido muy malo y con mucho sufrimiento. Y ante los Hawks, en el partido que concluía la gira, el triunfo ha sido con algo más de holgura en el marcador, pero sensaciones semejantes: muchos fallos en el tiro exterior, pérdidas en demasía (11, 25 en los dos últimos partidos), una ligera recuperación de un Anthony Davis que, otra vez, desapareció en el último cuarto y, en general, muchas cosas que mejorar de cara a hipotéticos enfrentamientos contra, sin ir más lejos, unos Clippers que ganan y brillan a partes iguales y que no se parecen, ni en el fondo ni en la forma, al equipo que se dejó remontar el año pasado un 3-1 en semifinales de Conferencia ante los Nuggets.

Y en ese posible duelo, a los Lakers no les va a bastar la misma táctica que están empleando actualmente. Ante los Celtics fueron pequeñas ráfagas de buen juego, totalmente opacadas por un partido, en líneas generales, bastante bochornoso (por parte de los dos equipos) y con una cantidad ingente de fallos. En Atlanta, los Lakers han apretado única y exclusivamente al final, cuando LeBron se puso las pilas en ataque y Caruso dio una energía extra a sus compañeros para hacerse con el partido, ya sin esa sensación de inicios de temporada de ir sobrados o de apretar cuando quieren, pero consiguiendo una victoria que, al fin y al cabo, empequeñece el mal juego y no hace saltar ningún tipo de alarma. No es lo mismo acabar la gira del Este 5-2 que 2-5, y el récord de 16-6 les deja empatados con los Jazz (15-5) y a apenas medio partido de ese hermano pequeño que quiere dejar de serlo: los Clippers, 16-5, mejor equipo de la NBA.

Los Lakers lanzaron, ante Atlanta, con un 51,9% en tiros de campo, pero se quedaron en un pobre 30% en triples, fallando muchos lanzamientos liberados. Los buenos porcentajes debajo del aro de Davis (10 de 14, para 25 puntos, pero sólo 2 en el último periodo) y Harrell (8 de 9, para 19) fueron un balón de oxígeno enorme, así como las acertadas penetraciones, siempre bien leídas, de Schröder (16 puntos con 6 de 10). Pero aparte de eso, nada: los angelinos no tuvieron a ningún jugador por encima de los 7 rebotes ni de las 9 asistencias (ambas categorías lideradas por LeBron), y aguantaron en el choque yendo mucho a la línea de personal (24 tiros libres, siete más que los Hawks, para anotar 20). Eso sí, despertaron a tiempo: el último cuarto, como si estuviera guionizado, fue diferente al resto. Los angelinos consiguieron un 55% en tiros de campo y un 60% en triples (3 de 5) en los 12 últimos minutos, en los que sólo perdieron tres balones. Y LeBron, que sólo llevaba 9 puntos y había dado muestras de cierto pasotismo defensivo (se comió algún corte, no cerró bien el rebote y se le notó desubicado en ciertos momentos), anotó 12 más, el único jugador del partido que consiguió dobles dígitos en la recta final del encuentro. Y los Lakers ganaron, claro.

Caruso lideró la reacción inicial y LeBron apostilló al final. Antes, Trae Young (el mejor de los suyos y del partido, con 25 puntos y 16 asistencias), anotó un triple frontal desde su casa para constatar que todavía había partido (97-98 con menos de dos minutos para la conclusión). LeBron respondió con 9 puntos consecutivos (un triple, una bandeja en transición y cuatro tiros libres) que, unidos a dos pérdidas de los Hawks (que sumaron 6 en el último cuarto) y una solitaria canasta de Trae, sentenciaron el choque. James anotó los últimos 9 puntos de su equipo sin fallo y arregló un partido áspero, espeso y, otra vez, muy feo. Acabó con 21 puntos totales (+7+9), el segundo máximo anotador de los suyos tras Davis, que se fue a 25... pero sólo atrapó dos rebotes. Algo impensable para un hombre de 2,08 que ha tenido dobles dígitos en rebotes en seis de sus nueve temporadas como profesional. A Marc le está empezando a costar mucho encontrar un hueco que justifique su titularidad (hoy, 2 puntos en 17 minutos), y sólo Caldwell-Pope (11) y Caruso son constantes y tienen cierta regularidad.

En los Hawks, por cierto, poca cosa aparta de Trae, con buenos minutos de John Collins (22 tantos) y un superlativo Clint Capela, que le ganó la partida a Davis bajo los aros (16+13, con 3 tapones), aunque no pudo frenar la capacidad de producción ofensiva del hombre alto de los Lakers. Y Rajon Rondo, por cierto, se reencontró con el equipo con el que ganó el anillo el año pasado (3+2+2+3, en una actuación discreta). Atlanta se queda con 10-10, en la sexta posición de un Este que se presuponía ultracompetitivo y que lo está siendo... pero porque nadie es capaz de ganar, más allá de los Sixers, partidos con solvencia y de manera consecutiva. Los Lakers, por su parte, juegan ahora cinco partidos seguidos en casa (Nuggets, Pistons, dos veces Thunder y una Grizzlies), ante muchos rivales teóricamente buenos con los que podrán mejorar su juego y ampliar su récord, recuperar sensaciones y que Frank Vogel siga probando cosas nuevas. Los angelinos van a rachas dentro de un mismo partido y necesitan más constancia. Pero claro, 5-2 en la gira del Este y a volar. Eso es, al final, lo más importante en la NBA: ganar.