NBA | CAVALIERS 108 - LAKERS 115

"Tiene suerte de que sólo vengo a Cleveland una vez al año"

LeBron mandó este mensaje al directivo de los Cavs que celebró efusivamente un fallo del alero al final del tercer cuarto. En el último metió 21 puntos.

LeBron James es uno de esos jugadores a los que es mejor no provocar, porque si normalmente juega bien sin una motivación extra, cuando la tiene se puede convertir en una pesadilla para el rival. Esa sensación es la que han experimentado esta noche en sus propias carnes los Cleveland Cavaliers, a los que LeBron les ha hecho 46 puntos, 8 rebotes, 6 asistencias, 2 robos y 2 tapones. Una barbaridad de partido que es aún más alucinante si nos fijamos sólo en el último cuarto. En esos 12 minutos LeBron ha metido él solo más puntos que todos sus rivales juntos: 21-19.

Y aquí es donde aparece el tema de la motivación extra. En la última jugada del tercer cuarto LeBron se jugó un lanzamiento de media distancia que no entró. Una de las personas que había en la grada, en las primeras filas, celebró el fallo con bastante efusividad, algo que no gustó al jugador, que se quedó mirándole y sonriendo de forma irónica mientras se marchaba al banquillo. Al final del encuentro el propio James iba a confirmar que ese gesto fue el detonante para salir a la pista en el último cuarto a darlo todo. Especialmente porque la persona de la que hablamos no se trata de un desconocido para él: "Forma parte de la directiva de los Cavs. Estaba verdaderamente emocionado por verme fallar ese lanzamiento. Demasiado para mi gusto. Naturalmente tenía que demostrar a quien pertenecía y lo dejó más que claro, pero aún quedaba un cuarto y el último cuarto es mi favorito".

Efectivamente el cuarto parcial iba a ser la tormenta perfecta. 21 puntos con un 9/10 en tiros de campo y un 3/4 en triples, además de 2 asistencias, 2 robos, 2 tapones y 1 rebote. LeBron explicaría después que esa persona (de la cual no quiso desvelar su nombre) no le dijo nada. Simplemente fueron las formas las que no le gustaron: "No me dijo nada. Como ya he comentado simplemente fue demasiado explícito a la hora de celebrar mi fallo. Hay un millón de cámaras en los pabellones. Sólo tenéis que encontrar el clip y veréis lo emocionado que estaba cuando fallé". Y acabó con una frase lapidaria: "Lo bueno para él es que tiene suerte de que sólo vengo una vez al año a Cleveland". Seguro que hoy lo agradece.