NBA | TIMBERWOLVES 98 - HAWKS 116

La vuelta de Ricky Rubio no evita todo un recital de Trae Young (43)

Los Timberwolves no tuvieron ninguna opción ante unos Hawks todavía con bajas importantes. Trae Young rompió a los bases contrarios, Russell y Rubio.

Trae Young
Kevin C. Cox AFP

Esta temporada está marcada por las dificultades del coronavirus y a estos dos equipos, Timberwolves y Hawks, se les ha juntado eso con los problemas derivados de jugar en la NBA, con la exposición a las lesiones que ello conlleva. Lo han comprobado en sus carnes en este inicio de temporada. Los de Minnesota vuelven a tener a Towns de baja y Hernangómez sigue en cuarentena. Los de Atlanta ya han recuperado a Rondo, Gallinari, Reddish y el novato Okongwu, pero no cuentan con un Bogdanovic que está fuera por un problema en la rodilla. La gran novedad en el parte de este encuentro era Ricky Rubio, que se ha perdido días de acción por cumplir con el protocolo de contacto con el coronavirus, pero la pesadilla no cesa y esta vez al base español le ha tocado bailar una canción tétrica. 

A un Clint Capela absolutamente desatado, que venía de hacer 27+26 y que en este partido ha firmado 13 puntos, 19 rebotes y 10 tapones, se ha unido un diablo llamado Trae Young. El base ha desbarató cualquier opción que hiciera sentirse cómodos a los Timberwolves, manejando a su antojo los tiempos y llegando a una cifra de puntos que no está al alcance de muchos: 43 tantos

Los Wolves son un desastre que no mejora. Sólo los Pistons, que también están sufriendo lo indecible, tienen un peor balance clasificatorio. Los de Saunders, que ya está en problemas, han perdido cuatro partido seguidos y once de los últimos doce. 

Los locales no supieron controlar la furia de Trae, que metió ocho triples en doce intentos. Le forzaron un pelín, lo suficiente para que perdiera siete balones, pero lo comido por lo servido. Young, que añadió 5 asistencias y 4 rebotes a su hoja de estadísticas, metió esos 43 puntos en sólo 31 minutos. El trabajo quedaba hecho en la primera parte, poca chicha en la segunda. 

Los Hawks pegaron un buen tirón en el segundo cuarto después de llevar ya una pequeña ventaja en el primero. Eso mató las ilusiones de unos inmunodeficientes Timberwolves, que sólo manejaron la calidad individual de Culver y Beasley como arma para intentar remontar el partido. 

La noche de la pareja de bases de los de Mineápolis fue aciaga. Rubio, suplente, estuvo por debajo del 50% en tiros en el rato que estuvo. Russell, titular, acabó con 2/9 en lanzamientos en juego. Al mal que hizo Trae Young se sumó la experiencia para defender por fuera que destila Rajon Rondo, una pequeña muestra de todo el bien que le puede hacer a un equipo que debe luchar por cotas altas en su conferencia.